Colegio saca tarjeta roja a groseros

Colegio saca tarjeta roja a groseros

Para nadie es un secreto que el colombiano joven promedio de hoy utiliza, como mínimo, un madrazo para separar una frase de la otra. Y no hay que buscar un tratado del lenguaje para comprobar que muchas adolescentes se tratan de ‘hola marica’ mientras que todos los jóvenes terminan su saludo con un generalizado ‘güón’.

22 de octubre 2006 , 12:00 a.m.

Cansado de esto, Alfonso Caicedo, rector del colegio Abraham Maslow, en Chía, decidió implementar una campaña interna, muy al estilo Antanas Mockus y su Cultura Ciudadana, de sancionar moral y públicamente a los groseros con una tarjeta roja.

“Es una forma de llamar la atención en caliente, es decir cuando recién ocurren las cosas. Además, no es sólo para corregir a los alumnos, sino también que ellos nos corrijan si se nos sale una grosería”, afirmó Caicedo.

- Sinónimos para las groserías Antes de implementar la medida, en febrero pasado, se identificaron cuáles eran las cinco groserías más comunes que decían los alumnos y, a su vez, se trataron de deducir unos sinónimos más amables, e incluso, chistosos.

En el listado de los improperios aceptados se destacan ‘hijuemichica’, ‘diablos’, ‘maldita sea’, ‘carajo’, ‘caray’ y hasta el cachaquísimo ‘carachas’.

Otros más cómicos como ‘santa mariachis’ y ‘virgen del agarradero’ y hasta rebuscados como ‘retículo endoplásmico rugoso’, también hicieron parte de la selección de las interjecciones permitidas.

“Lo bueno es que la campaña no se quedó solo en el colegios sino que ya se ha extendido a las familias e incluso a las empresas de los papás”, agregó el rector.

En el colegio también utilizan otros elementos pedagógicos que buscan inculcar más valores en la comunidad educativa. Una de ellas es la ‘tarjeta mágica’ que busca que se generalice el uso del ‘por favor’, ‘gracias’, ‘de nada’, es tan amable’, entre otros.

Sobre este otro ejemplo de convivencia, el rector Caicedo expresó que “no siempre con represión se tiene que enseñar las cosas para obtener resultados. La lúdica es un elemento más efectivo que los castigos”.

El concejal Hugo Patiño conoció la iniciativa del Maslow y radicó un proyecto de Acuerdo que busca que ese ejemplo se implemente en todos los colegios oficiales de la ciudad.

“Es un buen camino para acabar con las groserías, o al menos para reducirlas al máximo”, señaló.

Patiño agregó que como persona que ‘juega con las palabras’ tiene toda la autoridad moral para exigir decencia a la hora de hablar.

“Es muy feo ver a las niñas bonitas tratándose de vagabundas o a los chinos diciendo ‘hp’ por todo. Si así son ahora, imagínese ¿cómo serán cuando grandes”, dijo.

Patiño aseguró que, de aprobarse la medida, se estaría implantando el próximo año escolar en los colegios oficiales.

luibad@eltiempo.com.co.

- BUENAS PALABRAS Es muy feo escuchar a las niñas tratándose de vagabundas y a los chinos diciendo ‘hp’ por todo”.

Hugo Patiño, concejal de Bogotá.

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