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EE.UU GANA TERRENO EN EL COMERCIO GLOBAL

EE.UU GANA TERRENO EN EL COMERCIO GLOBAL

En un ambiente de tensión motivado por el escaso avance de las negociaciones entre Estados Unidos y Japón, de cuyo resultado dependerá si surge o no una guerra comercial entre los bloques, no es claro que los norteamericanos estén de capa caída en el intercambio mundial. El déficit comercial de Estados Unidos, que excede los 100.000 millones de dólares, ha sido el parámetro de referencia para ilustrar su pérdida de hegemonía en los flujos mundiales de comercio y particularmente los 60.000 millones de dólares que forman su saldo en rojo con Japón.

Esas cifras son el resultado de la medición tradicional que resta las importaciones del total exportado hacia un país, para medir las ganancias de comercio entre dos naciones.

Sin embargo, este método, apropiado para esquemas no globalizados, pierde vigencia y representatividad en la medida en que las economías, y particularmente las empresas, extienden sus negocios por fuera de las fronteras nacionales.

La medición oficial tradicional, o balanza comercial, no incorpora en las cifras de comercio la actividad mercantil que realizan las filiales de las empresas norteamericanas con el exterior, como tampoco las que son de su copropiedad.

En consecuencia, asume la inexistencia del esfuerzo exportador de la parte del capital físico y humano estadounidense que no está radicado dentro de sus fronteras y del flujo de importaciones a que este da lugar.

En contraste, bajo la prespectiva del gerente y desde el punto de vista del accionista, el aspecto relevante es el flujo de comercio y la penetración en los mercados del portafolio de inversiones de las compañías, independientemente de su localización geográfica.

Nuevas cifras Si se recalculan las corrientes norteamericanas de comercio con inclusión de las filiales y asociadas, según la revista Fortune, los resultados del intercambio cambian diametralmente.

El déficit de más de 100.000 millones de dólares se convierte en un superávit de 164.000 millones, cifra a la que se llega en tres etapas: En primer lugar, si se agrega al comercio de bienes las exportaciones e importaciones de servicios, el déficit se reduce a la cuarta parte, es decir, aproximadamente 25.000 millones de dólares.

En segundo lugar, si a la cifra anterior se adicionan las compras y ventas externas realizadas por las filiales y subordinadas de las compañías norteamericanas, el saldo de la balanza se vuelve positivo en más de 10.000 millones de dólares.

Y por último, si se incorpora el volumen neto de comercio imputable a las empresas asociadas a las firmas estadounidenses, el saldo de las ventas externas gringas al resto del mundo es superior en 164.000 millones de dólares al monto de las importaciones.

Mercados En la formación de ese saldo han sido especialmente importantes los mercados de Europa Oriental, América Latina y Asia, y además de esta diversificación geográfica, la segmentación de las ventas hacia estas regiones ha jugado un papel primordial.

En el caso de Europa Oriental, la estrategia ha consistido en la venta de servicios, en tanto que en Latinoamérica los bienes de consumo durable han sido los impulsores del comercio. Entre 1991 y 1993 las exportaciones de esta clase de bienes creció a razón del 46 por ciento.

A su turno, en Asia se aprovechó una fuerte demanda de bienes de capital que dejó por resultado un incremento en las exportaciones de maquinaria del orden del 19 por ciento en tan solo un año.

A nivel consolidado, lo anterior ha significado que entre 1986 y hoy, las exportaciones hayan crecido a un ritmo cuatro veces superior al de la producción, hecho que explica que en la actualidad la décima parte del PIB sean exportaciones, cuando en 1986 estas contribuían con el 7.5 por ciento.

Y de seguir así, en 20 años las exportaciones representarían el 37 por ciento del PIB, caso en el cual la economía estadounidense sería más internacionalizada que la de Suiza.

Estrategias La penetración de las firmas norteamericanas ha sido el fruto de varias estrategias, todas ellas encaminadas a importar las ideas que dan los mercados externos para posteriormente exportar artículos.

-Arbitraje regulatorio. No es obstáculo para las compañías diseñar productos que la legislación local no ha autorizado. Se trata de producir afuera innovaciones que por regulaciones internas no son permitidas en territorio norteamericano y que sí lo están en el concierto internacional.

-Diversificación. El estudio de las necesidades de los clientes permite detectar nuevas líneas de producción. En lugar de hacer asesorías, la idea es fabricar y suministrar los artículos que requieren las empresas.

-Flexibilización. Es el arte de adaptar la tecnología existente a las demandas del consumidor. Implica borrar de la mentalidad de las empresas la teoría de la producción en masa. El objetivo no es servir un gran mercado sino muchos de menor tamaño.

-Concatenación. Consiste en la identificación de los procesos productivos que generan demandas secundarias de productos manufacturados en Estados Unidos. Así el mercado del artefacto principal no sea muy grande, el propósito es asegurar los pedidos de los accesorios y suministros.

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