UN TAL NICANOR, EL TIGRE MAYOR

UN TAL NICANOR, EL TIGRE MAYOR

Nicanor Restrepo Santamaría es famoso por su alergia a los reportajes. Tanto que hasta quienes con él trabajan dan por sabida la advertencia y niegan responder cualquier pregunta personal sobre su jefe. Y no es que él sea chocante, al contrario. Es tan querido que teniendo a mano una diligente secretaria que puede inventar la excusa para zafarlo del compromiso, prefiere sin mucho protocolo ponerse al teléfono para volver a decir que le da mucha pena pero que no.

18 de septiembre 1994 , 12:00 a.m.

Se puede decir que ha salido bien librado en su lucha por mantener el bajo perfil, pues a pesar de que el hombre es uno de los cinco más importantes en la arena empresarial del país, paradójicamente es un ilustre desconocido para el colombiano común.

Con Adolfo Arango de Cementos Argos y Fabio Rico de la Nacional de Chocolates, conforma la trinidad que lidera el llamado Sindicato Antioqueño . Aunque -y así no le guste ni a él ni a nadie reconocerlo-, su cargo de presidente de Suramericana, la empresa eje del conglomerado, lo hace a los ojos del resto de la nación, la cabeza más visible.

Es nada más y nada menos que el líder del principal grupo económico del país. El Sindicato, que en 1993 arrojó utilidades por 350 millones de dólares (unos 280.000 millones de pesos de hoy), por encima de los 200 millones de dólares del Grupo Santodomingo y de los 115 millones de dólares del Grupo Sarmiento Angulo.

Pero hay una diferencia fundamental: Nicanor Restrepo es tan sólo un administrador del emporio paisa, Santodomingo y Sarmiento son los dueños y emperadores de sus predios.

Por la manera como se ha estructurado el Sindicato se puede decir que a Nicanor le alcanza su poder para incidir en las decisiones de 94 empresas en las cuales Suramericana tiene más del uno por ciento de acciones, algunas de las cuales a su vez tienen el manejo de otras.

Y se está hablando de compañías de la talla de la Nacional de Chocolates, Noel, Cementos Argos, Coltabaco, Proleche, el Banco Industrial Colombiano, Conavi, Caribú, Fabricato, Tejicóndor, Acerías Paz del Río. Otras nuevas como Protección (de cesantías), Tablemac, Setas Colombianas, y también una representación significativa entre sus filiales, otras aseguradoras y firmas inmobiliarias.

Nombres que en cifras concretas le aportan al grupo Suramericana dividendos anuales de 76.000 millones de pesos, es decir la plata que a Nicanor como Presidente le toca administrar.

El poder?... para nada No obstante el tamaño de las cifras, quienes lo conocen aseguran que a él nunca se le han subido a la cabeza. Sinceramente no me gusta el poder. No le gustaría mi vida a él, como tampoco le gustaría a la riqueza o al alpinismo , es una frase suya de hace algunos años pero que se mantiene vigente.

Ese desplante no es nuevo en él, fue una actitud que incorporó desde chiquito cuando veía como su padre, don Juan Guillermo Restrepo Jaramillo, hacía de Alcalde, o de ministro de Industria y Comercio, o de ministro de Agricultura, o presidente de Avianca, sin escuchársele nunca hacer el mínimo alarde de cargo o poder.

Si se sigue desmadejando genealogía, toca mencionar al tío de don Juan Guillermo, Carlos E. Restrepo, Presidente de la República.

Pero para no devolver más la película resumamos con decir que Nicanor, como primogénito de una camada de 14, no es otro que un representante más de la dinastía Restrepo, un apellido siempre presente en el recuento de servidores públicos en Medellín.

Esa vocación de servicio, que suele ser antagónica al ejercicio egoísta del poder, se expresó de manera concreta cuando el hombrecito debía empezar su bachillerato y resolvió que se iba para el seminario porque quería ser cura.

En mi casa que son tan beatos me patrocinaron la idea. Además, era de muy buen gusto tener un hijo cura , recordaba Nicanor alguna vez con esa chispa de humor que también heredó de su padre.

Pero apenas le duró dos años la vocación sacerdotal. Descubrió otros placeres mundanos: la lectura prohibida del Fausto, el tango, el amor, la aventura, que a cambio le quitaron el privilegio de ser un estudiante de los de izada de bandera.

Vino a sentar cabeza cuando después de cuatro años de Ingeniería Civil se pasó para graduarse en Ingeniería Administrativa.

La Escuela de Minas con toda su tradición de forjadora de líderes le dio unos toques más para moldearlo a imagen y semejanza de un paisa de bien.

El tigre de Suramericana Años después, con experiencia administrativa en la hoja de vida, Belisario Betancur le volvió a recordar su vocación. Lo llamó justo el 28 de diciembre de 1982 para que se pusiera al frente de la Gobernación de Antioquia.\ Con una buena dosis de susto aceptó la propuesta como una oportunidad de servicio.

En los 15 meses que le duró el cargo tiró mucha calculadora, hizo el primer plan de desarrollo para todo un departamento y prestó plata para poder invertir. Y al mismo tiempo era de esos gobernadores que lloraba cuando el alcalde de El Bagre le contaba de la muerte de policías y guerrilleros en un enfrentamiento.

En términos generales le fue bien. Sólo uno que otro escamoteo a su gestión por parte de los profesionales de la política -cuando los caciques tenían plumas y lanzaban flechas- que temblaban del susto pensando que llegaban los muchachos de la empresa privada a ocuparles sus territorios.

También tuvo la oportunidad con Betancur de ser miembro de la Comisión de Verificación de los Acuerdos de Pacificación y de conocer el desamparo y la violencia del Magdalena Medio y del Urabá.

Reconocimiento doloroso, pero que resultaría útil en términos sociales al asumir la dirección de Suramericana tras su renuncia como Gobernador.

Nicanor, que a finales de los 70 había cerrado filas con otros ejecutivos para recuperar las acciones perdidas de empresas antioqueñas frente a Santodomingo, Ardila Llle y Michelsen Uribe, entraba ahora a las ligas mayores del conocido desde entonces como Sindicato Antioqueño .

Este año cumple 10 en tal encargo. Que no han sido fáciles es cierto, como no lo han sido para nadie que haya vivido en Medellín esa década de terror.

En el juego de repartir culpas por las crisis, nadie fue avaro en reprocharles a los empresarios su falta de compromiso.

Si bien es cierto no presentaron ninguna propuesta novedosa, por lo menos ellos no abandonaron la ciudad, siguieron en sus trabajos, cada vez más herméticos, y sufriendo las secuelas.

A Nicanor lo afectaron los intentos de secuestro contra Darío Múnera (Coltabaco) y Adolfo Arango (Cementos Argos), y mucho más la tragedia familiar por el asesinato de un empleado de Suramericana.

Portafolio del 2000 En términos laborales continuó el camino de quienes lo antecedieron, consolidando la función de la compañía como inversionista institucional.

Pero además ha dado cuenta de su estilo y de su sentido visionario (ver recuadro).

Creó, por ejemplo, Prospección, una empresa dedicada exclusivamente a análisis económicos y sociales para trazar la ruta que Suramericana debe seguir antes de que el futuro la asalte.

Allí puso a Juan Camilo Ochoa, uno de sus compañeros en la Escuela de Minas, pero sobre todo una de las más destacadas cabezas de la comarca. Ingeniero, con estudios de Economía, especializado en Hidráulica en MIT y uno de los primeros PhD de Matemáticas del país (Universidad de Stanford).

Esa decisión tiene que ver con la preocupación de Nicanor Restrepo sobre la ausencia de preparación de quienes dirigen en sus diferentes esferas el país. Por eso, cada vez que puede, cuenta con orgullo que tiene varias personas dedicadas estrictamente a pensar por él.

Su caballito de batalla y que lo repite tanto que ya suena a lema es crear el portafolio del 2.000 . Y se refiere a trasformar el portafolio de inversiones de Suramericana, diversificándolo, desconcentrándolo un tanto de las empresas tradicionales para incusionar en nuevos proyectos, en inmobiliarias, en alianzas con otros países, y sobre todo proyectos en el sector servicios, que considera el de mayor futuro; está pensando, por ejemplo, en generación de energía, consumo de gas, comunicaciones y turismo, entre otros.\ Hace unos dos años Suramericana tan sólo tenía inversiones en Panamá, en la Reaseguradora Nuevo Mundo. Pero, aprovechando la apertura, ahora por lo menos en cinco países tienen puesta una banderita , como se le oye decir a Nicanor con la sencillez que lo caracteriza.

Mejor ser pescador A él, según se dice, le cabe el mundo en la cabeza. Tal vez por eso no ha perdido el punto de contacto con la tierra y conserva intactos sus valores y sus primeras ilusiones.

Cada que puede hace su fantasía realidad. Se escapa a una cabaña que tiene en la playa, en medio de la naturaleza, a bucear.

Lee, como lo ha hecho todos los días de su vida, historia de Grecia o de Roma, o de Colombia. Cada vez más libros y menos periódicos.

Con 20 años de vivir en carne propia las vicisitudes del poder y las arrogancias de la violencia, cada vez saborea más el placer de la vida en familia con su esposa Cecilia y sus hijos Camilo (22 años), y Tomás (16), a quienes, infortunadamente para Nicanor, no les gusta la lectura.

Ahora, más que antes, la experiencia le ha ratificado la banalidad de la figuración. Una persona muy cercana a él cuenta, casi como infidencia: a él no le gusta aparecer porque, en el fondo de su alma, cree que es agresivo con la gente andar contando que el Grupo tiene tanta plata .

A sus 54 años, seguro repetiría lo que dijo alguna vez como Gobernador: Si yo no fuera lo que soy, me hubiera gustado ser pescador y mantenerme bajo palmas de coco en una isla o en Bahía Solano, sacando pescados y, a lo mejor, filosofando .

Somero balance Sin duda los vientos económicos han sido favorables para el éxito de la administración de Nicanor Restrepo en Suramericana. Pero nadie duda, tampoco, que su visión para los negocios es excepcional y fundamental en el crecimiento de la compañía.

Hace dos años una acción de Suramericana valía 7.000 pesos, hace poco llegó a valer 25.000.

En 1989 poseía, por lo menos, el uno por ciento de las acciones de 65 empresas, y en cuatro años entró a otras 29.

En ese mismo período hubo también un incremento sustancial en sus participaciones tradicionales. En la Compañía Nacional de Chocolates pasó del 21,8 por ciento en 1989 al 44,59 en 1993. En Acerías Paz del Río, del 12,7 por ciento al 30,82. En Coltabaco de 3,72 a 13,19. Y en Cadenalco de 13,31 a 16,77 por ciento, entre otras.

Incursionaron por primera vez en empresas como Confecciones Colombia con un 39,82 por ciento, Setas Colombianas S.A. (cultivo de champiñones) 21,69, Hotel Pereira S.A. 27,20, Ciudadela Laureles 25 por ciento, Protección (administradora de fondos de pensiones y cesantías) 46,49, Promotora de Proyectos 9,78 y Antioquia Celular 6,06 por ciento, entre otras.

Suramericana se ha asociado con empresas extranjeras como TPL, de ingeniería especializada, que ya vende en el exterior. Con Insat (telecomunicaciones) y Sodhxo (franceses que prestan servicio de alimentación).

La última novedad, que tiene temblando a muchos comerciantes, es la asociación de Suramericana con la firma holandesa Makro (especialista mundial en la instalación de supermercados), que ha tenido gran éxito en Venezuela; ya están comprando terrenos y el mes entrante se constituye la sociedad.

Asimismo se han puesto en la tarea de invertir en el extranjero. A las acciones en la Reaseguradora Nuevo Mundo en Panamá le han sumado las de: Insat (Venezuela), una pequeña inversión en Reaseguradora Gil y Carvajal (España), Suleasing (Panamá), en Profuturo (fondo de pensiones en Perú), dos más en Ecuador (una fiduciaria y una aseguradora), y Caribean Tourist Development, para desarrollar un complejo turístico en la Costa Atlántica.

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