El hombre del revolcón a la reinserción

El hombre del revolcón a la reinserción

Cuando lo vio regalando a un pobre viejo que andaba por el barrio los huevos y la harina que los amigos iban a echarse en la cabeza en medio de una celebración, William Pearl supo que su hermano Frank no era un muchacho cualquiera. Él tendría 6 años y el hoy Alto Consejero Presidencial para la Reintegración Social y Económica de Grupos alzados en armas no llegaba a los 11. El interés por la gente que su hermano menor le descubrió ese lejano día permaneció intacto en Frank Pearl.

15 de octubre 2006 , 12:00 a.m.

Se mantuvo a lo largo de sus estudios sobre la racionalidad de los mercados en la facultad de economía de la Universidad de los Andes, y en los posgrados en derecho financiero y finanzas. También en la maestría en administración de negocios que hizo en Ivey School of Business, en Canadá.

Solo alguien como él, dicen quienes lo conocen, podía cambiar el poder que tenía como administrador de los negocios de uno de los grandes industriales del país, Julio Mario Santo Domingo, para ponerse a pensar en una mejor vida para 43 mil ex paramilitares y ex guerrilleros.

Desde su mamá, María Francisca González, hasta sus ex compañeros en Valorem (antigua Valores Bavaria), la empresa donde hizo parte de una presidencia tripartita hasta que se fue a trabajar con el Gobierno hace menos de un mes, le habían oído decir muchas veces que el trabajo no podía ser solo para conseguir plata.

Algún día, había dicho, lo dejaría todo para trabajar por otros. Y ese plan se le adelantó cuando el presidente Álvaro Uribe lo llamó para que lo ayudara con uno de los más grandes retos de su segundo gobierno: estabilizar a los ex combatientes que le apostaron a su propuesta de paz y conjurar el riesgo de que vuelvan a la guerra y al delito.

Pearl lo consultó con personas cercanas y escuchó los temores que su familia sentía.

Terminó dando el Sí por una razón personal: porque, según le dijo a un amigo, nunca se perdonaría una frustra-ción con los ex paramilitares y guerrilleros si él, habiendo tenido la oportunidad de ayudar, la hubiera desechado.

“Vive obsesionado por lo que le pasa a Colombia. En Valorem nunca tomó una decisión financiera basado solo en números. Siempre se preguntaba si le convenía o no al país”, cuenta el director de inversiones de esa compañía, Arturo Riaño.

Frank, dicen sin excepción amigos y ex compañeros, tiene una generosidad a toda prueba. “La preocupación de los empresarios para que haya paz es cada vez mayor, pero él tiene la sensibilidad desarrollada”, afirma el presidente de Corona, Francisco Díaz.

Una voz de respeto De Pearl los empresarios recibieron el año pasado una dura crítica en una reunión del Consejo Nacional de Competitividad.

Les dijo que con frecuencia divorciaban los objetivos económicos de los sociales. Y que cuando hacían algo social por obligación legal, por beneficio económico o como estrategia de imagen no solo limitaban el desarrollo del país y de la economía sino que contribuían a construir y mantener una sociedad “ineficiente, oportunista y excluyente”.

Pese al ‘regaño’, ellos reconocen que el presidente Uribe pegó doblemente al nombrarlo en la Consejería para la Reintegración, porque a la sensibilidad Pearl le suma la habilidad para administrar.

“Si Uribe quería una persona en la que creyera la empresa privada, ese era Frank”, dice uno de sus colegas. Coinciden en que es el indicado para quebrar la resistencia a dar empleo a desmovilizados.

Pearl, de papá canadiense y mamá bogotana, ha caminado siempre sobre la idea de que para los empresarios es más rentable la paz. Ya tiene listo el plan para involucrarlos en la recuperación de los ex combatientes, bien sea con empleos o con becas educativas.

A él le creen porque no tiene amarres políticos y eso es precisamente lo primero que Pearl aclara de sí mismo: “No soy político”. Esa es la ventaja que se ve y que le ven. “Como no le interesa quedar bien con nadie, no trabajará para darle gusto a alguien sino para que salga bien la misión que tiene”, dicen.

Ya se sabe que hará un gran revolcón en el programa de reinserción. Explica que de cada 100 pesos, 80 se estaban gastando en lo que no prepara a los desmovilizados para enfrentar la nueva vida.

Quiere cambiar esa ecuación y ya le presentó al presidente Uribe el plan para lograrlo. Tiene claro que no puede tratarse de la misma manera “a una ex guerrillera de 16 años que a un ex paramilitar de 48 y con plata”.

Pero así como es radical para cambiar lo que no ve bien, es conciliador, dicen quienes lo conocen.

Tiene fama de gastarle tiempo a la elección de las personas que trabajan con él. Le interesa que sean de un alto niv el. De entrada contará c on ex pertos en educación, capacitación y reintegración de ex combatientes ‘Trabaja más que Uribe’ “Para estar al lado del Presidente no tiene problema porque trabaja más que él”, dice el director de inversiones de Valorem.

Nadie se atreve a decir si Pearl anclará por largo tiempo en el sector público. Pero con él a la cabeza de la reinserción son muchos los que les ven futuro a los que dejaron las armas.

Su mamá, una mujer realista, sabe que él dará lo mejor, pero lo compara con con el director de un coro.

“Por bueno que sea dependerá de los cantantes. Si ellos no abren la boca, nada podrá hacer él”.

‘ES MÁS SENSIBLE’.

‘‘La preocupación de los empresarios para que haya paz es cada vez mayor, pero Frank Pearl tiene la sensibilidad más desarrollada".

Francisco Díaz, Presidente de Corona.

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