MELANCOLÍA

MELANCOLÍA

Para el curador y director del Museo de Arte de la Universidad Nacional, José Hernán Aguilar, esta exposición es como un almacén del siglo XXI, donde en cada departamento todo está relacionado entre sí. La melancolía en la Edad Media tenía que ver con la bilis (verde), con el corazón (rojo), con el azul y con el amarillo. De esta manera, en cada cubículo están ubicadas las obras de un artista con elementos de la Colección Pizano yesos tomados de esculturas clásicas pertenecientes a la universidad al igual que con otros objetos como una licuadora industrial, un aparato de las sillas de odontología antiguas o un viejo calentador de ambiente, sacados del almacén de la universidad. El espacio del Museo de Arte de la Universidad Nacional es adecuado para esta exposición porque cada cubículo adquiere su propia identidad, y es cada visitante el que debe observarlos, uno por uno, para crear sus propias relaciones y entender los mensajes polifacéticos de cada pequeño almacén. Es tarea del pú

19 de septiembre 1993 , 12:00 a.m.

Así, por ejemplo, el almacén de Manuel Ortiz está compuesto por obras como Caballo del navegante, Caballo al vuelo, Todo terreno, Caballito de mar y el avión de papel en bronce. En el escaparate, una escultura de la Escuela de Borgoña del siglo XV y capiteles de iglesias góticas y un jarrón de cobre que invita a la tristeza porque fue abandonado hace tiempo desde que Camilo Torres lo utilizaba para dar misa. Ni los objetos ni las esculturas de la Colección Pizano tienen crédito porque se integran por el solo hecho de estar ahí, según el curador.

Germán Alonso García hace una clase de objetos barrocos, que por lo general son rechazados por la crítica de arte por considerarlos como decadentes, pero aunque a uno no le gusten tienen su valor porque después de todo, como dice Aguilar: el arte también son objetos decorativos para comprar en almacenes . En el escaparate de este cubículo hay un Dante de la Colección Pizano dándole la espalda, reprobando tal vez el trabajo preciosista del artista.

Por su parte, Fernando Arias es diseñador y vive en Londres. Los objetos que presenta en la exposición se refieren al sexo alternativo. La palabra alternativa tiene varias connotaciones de marginalidad y ambigedad. La obra en vidrio tiene en cada punta un ojo verde y otro azul como puntos de encuentro para iniciar un tipo de relación diferente. Está en un estante azul que es el más melancólico de todos y también hay obras de la colección Pizano que obligan al espectador a reflexionar sobre una situación actual que nos concierne a todos: la enfermedad del sida.

En el almacén de Consuelo Gómez, las obras son Manos, Trompo negro y Cuerpos que es un organismo negro orgánico. Me cuesta más trabajo establecer comunicación con esta obra, pero de todas maneras no se le puede negar la creatividad que lleva.

Mauricio Bejarano es arquitecto y profesor de diseño. La inauguración de la exposición, el 27 de agosto, se hizo con un concierto de música suya en el patio que queda junto al Museo y que tiene una buena acústica. Su obra Grifo de luz es en madera y el Péndulo en metal que casi no se mueve es un paradoja. En el escaparate rojose muestra un juguete y encima un ángel de la Colección Pizano. Este almacén y los objetos que exhibe revelan un gran sentido de humor.

Germán Botero presenta Teclado, una máquina de comienzos de siglo, aparentemente. También hay otros objetos en el escaparate que hacen juego alrededor de la obra principal.

Patricia Torres. Evadiendo el tema es una obra muy particular: una mecedora cuyo mimbre sale de ella misma y le da vueltas para envolverla en ciertos sitios. De gran imaginación al plantear una estética diferente de lo cotidiano.

Carlos Robert Franco parte del fique para realizar sus obras Miguel, Camilo e Ignacio y Fallí, Faquí, Fallá, que llaman la atención por la simpleza de los materiales y el efecto que producen.

Mario Opaso es de los artistas más difíciles de entender en esta exposición. Caza, casa de pescado, Primer motivo para un suicidio y Segundo motivo para un suicidio son tres de las obras que expone. Para aproximarse a su trabajo, hay que hacer un esfuerzo de composición y de referencias que demanda bastante trabajo por parte del espectador.

En Melancolía se confirma la tesis de Aguilar en cuanto a que un artista hace diferentes actividades, tiene un mundo polifacético. Manuel Ortiz, por ejemplo, le escribe cuentos a sus esculturas; Mauricio Bejarano es músico y, Fernando Arias está metido en el mundo de los computadores, a la vez que hace camisetas, para no mencionar sino a unos pocos. La exposición estará abierta al público hasta finales de septiembre. Cuento sobre un caballo El señor preguntó sobre su origen y el encargado del anticuario le dijo que un navegante griego se lo vendió. Había sido un regalo de su abuelo, quien lo mandó hacer con la cabeza bien en alto, a la manera de un faro, y pidió que le pusieran ruedas cuadradas para evitar que nieto y juguete se salieran de la barcaza impulsados por un oleaje de alta mar .

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