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CÓMO LLEGAR A HAITÍ Y NO DESESPERARSE EN EL INTENTO

CÓMO LLEGAR A HAITÍ Y NO DESESPERARSE EN EL INTENTO

Entrar y salir de Haití por la frontera con República Dominicana (porque en avión no se puede) no es precisamente un paso al paraíso. Entre haitianos y dominicanos que van y vienen varias veces al día en un locuaz contrabando, sólo periodistas y diplomáticos se atreven a cruzar desde Jimani, el pueblo que linda con Haití, hacia el puesto fronterizo de Mal Paso, un nombre que lo dice todo porque nadie, por mejores intenciones que tenga, tiene ganas de ingresar a este país. Desde que el gobierno de Estados Unidos presionó a la administración dominicana de Joaquín Balaguer para que cierre la frontera al contrabando de gasolina (que, durante meses, abasteció y le dio oxigeno al régimen militar de Raoul Cedras), cualquier extranjero que quiera entrar a Mal Paso por Jimani, debe tener el permiso del gobierno, que no demora menos de tres días desde que es tramitado. Eso lleva a que una verdadera legión de periodistas hagan antesala en Santo Domingo, saboreando las mieles del ocio.

Toda una burocracia Hacia Jimani solo pasan haitianos que pretenden abandonar el país en forma legal para lo que necesitarán, previamente, la firma del presidente dominicano, Joaquín Balaguer. Sin la autorización, perderán los 175 dólares estadounidenses que le costará el intento.

Pero quienes también tienen que hacerse del permiso de Balaguer, son los periodistas. Una vez con la firma, quienes pretendan llegar a la capital haitiana deben ponerse en manos de una agencia de viajes que no sólo los esperará en la frontera, sino que también tramitará el permiso de ingreso al país el cuañ se adjuntará a la visa, otorgada por el Ministerio de Información Pública.

La gestión, para la que se requieren dos cartas (una personal y otra del medio), las hace la agencia ubicada frente al Palacio Nacional haitiano por la módica suma de 250 dólares, que incluye el transporte entre Santo Domingo y Puerto Príncipe (350 kilómetros).

Una vez en la frontera, y tras pagar 50 dólares para ingresar al país, el ómnibus que trae a los extranjeros, se detendrá en tres puestos militares para certificar los pasaportes, demorándose cerca de cinco horas en el trámite.

Ya en Puerto Príncipe, los más de 300 periodistas y algunos diplomáticos que alguna vez deberán abandonar Haití, se niegan a iniciar los trámites para el día que deban salir de aquí. Esa es otra historia y el final aún está muy lejos.

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