NUEVA SANTAFÉ, UNA CASA EN EL AIRE

NUEVA SANTAFÉ, UNA CASA EN EL AIRE

Del gran proyecto Nueva Santafé, que fue planteado como piloto de renovación de centros urbanos en Latinoamérica durante el cuatrienio del sí se puede de Belisario Betancur, quedan hoy tres manzanas construidas, unos lotes de engorde y muchas caras largas. Todos perdieron. El Banco Central Hipotecario que era el dueño del proyecto hasta que una ley le prohibió construir; los residentes, porque lo que les vendieron como una completa ciudadela no es hoy más que un conjunto de torres, sin sala comunal, canchas de deporte, ni muchas otras delicias que aparecían sobre los planos. Los que compraron locales para instalar su negocio, acabaron por desertar, y así.

17 de septiembre 1994 , 12:00 a.m.

Pero, la que más perdió, fue la ciudad. Según Rogelio Salmona, uno de los arquitectos diseñadores, un proyecto que estaba diseñado para volver el centro más habitable, se deteriora. Es tal vez la zona más delicada del centro. Son nueve manzanas que fueron deshabitadas hace tiempos, es el límite del Centro Histórico. Además, es vecino a la Casa de Nariño, luego es el corazón de la ciudad .

El proyecto, cobijaba inicialmente 10 manzanas. De la calle 7 a la 4 y de la carrera 4a. hasta la 7a. Y pretendía rehabilitar el área vecina al Palacio presidencial por motivos de seguridad y sobre todo, porque la gente se estaba desplazando hacia el norte y el centro había quedado abandonado, especialmente el barrio Santa Bárbara.

Las intenciones urbanísticas, iban mucho más allá de construir 2.000 apartamentos. Ese proyecto se había pensado como el iniciador de la recuperación del centro, no sólo hacia el occidente sino también hacia el sur. Contemplaba espacios públicos que suplían las deficiencias de los barrios Lourdes, Belén, Las Cruces y la misma Candelaria, que no tienen parques. Estaba pensado no sólo para suplir las necesidades de 10.000 u 11.000 habitantes de la urbanización, sino del entorno urbano inmediato, Atravesar un entorno agradable es una manera de convertirlos en mejores ciudadanos , explica Salmona.

Hoy los residentes se quejan por la falta de espacios públicos -sólo hay unos pequeños parques para los niños en cada una de las tres manzanas- y dicen que los terrenos baldíos son en potreros donde se instalan los indigentes y los viciosos.

Germán Barriga, la persona encargada de este proyecto en el BCH, explica que el banco cumplió hasta donde pudo, porque a partir de 1991, con la Ley 3a. que le prohibió construir, solicitó terminar las obras que estaban en trámite.

Después de los múltiples tropiezos que tuvo el proyecto en la compra de los predios vecinos -lo que hizo retrasar la entrega de los apartamentos de una manzana dos años- y otros más que acabaron por costarle cerca de cinco mil millones de pesos, el Banco decidió que ofrecerá los terrenos que quedan sin construir a constructores privados. Esto, según Salmona, podría ser nefasto dado que van a hacer otros proyectos más baratos, a aumentar las densidades y a dañar el entorno, además que es peligroso para la unidad del conjunto arquitectónico .

Para cumplir con lo prometido, el BCH ya encargó a la sociedad Salmona, Mejía y Guerrero que diseñó el proyecto original, el diseño de 1.500 metros cuadrados de edificación comunal que comprende sala comunal, de video, juegos para niños y cafetería entre otros.

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