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PRESENCIA VIVA

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LUIS MARRE (Cuba) Los miserables

Cuando murió la abuela los parientes se repartieron todo no era mucho pero eso sí muy limpio y ordenado.

Hubo averiguaciones descontento La abuela no tenía una cadena de oro dieciocho gruesa una medalla y aretes con chispitas de diamante? Sólo paños y sábanas muy limpios además de los viejos muebles pudo repartirse La abuela no era rica Sólo tuvo una prenda de oro puro y la quebró el infarto aquella tarde Ciegos estaban los parientes ciegos buscaban otra cosa.

JAVIER LENTINI (España) La máscara de amedrentar de una vez por todas La clavada mandíbula y ojos puntiformes con apelotonado ceño caracterizan este desagradable pero recomendable mascarón que deberá trastocar al interlocutor reacio en defección farfullante y sudorosa.

Conseguido esto, conviene retirarla ante un buen espejo para disfrutarla con las facies jocunda que aparecerá por haber logrado expugnar palidecer avasallar y preocupar a quien, ciertamente, nos rondaba predispuesto a concedernos su afectuoso diálogo.

JOSE PAULO PAES (Brasil) Declaración de bienes mi dios mi patria mi familia mi casa mi club mi carro mi mujer mi cepillo de dientes mis callos mi vida mi cáncer mis gusanos LUIS ALBERTO CRESPO (Venezuela) Poema TRECE (No lo quieras escrito no se ve ninguna grieta no se oye lo que cruje incesante en la rama que recuerdas A qué tanta insistencia en escribir jamases y nuncas si lo que separa y destruye no está en idioma alguno Además no lo intentes Esa escritura lo borra todo y el punto final eres tú) JESUS URZAGASTI (Bolivia) Los campos olvidados Una voz largo tiempo oculta en los árboles me habla de los sagrados sentimientos, de la copa azul, cuando la humedad desciende a la tierra amada.

Quizás llueve mansamente, quizás amo todavía las tiernas maneras que tiene la vida conmigo.

Camino torpemente nombrado, no me dejes y deja que alumbre tu misterio con mi voz ciega.

Me acerco al final cierto y la unidad me abraza aunque nada llevo en las manos ni la belleza que apacienta los secretos de la tierra ni aquel canto que en un sollozo la juventud me prometiera.

Desde un día nocturno te habla mi corazón Caen los frutos a su tiempo en la plácida tierra.

Lo vivido ha engendrado una criatura desconocida y mi pecho se rompe por su impulso cristiano y le ofrece el silencio que gobierna a los astros.

JOSE MARIA ESPINASA (México) Canciones del arquero La flecha en su vuelo llega y es herida y la herida es recuerdo de la flecha en vuelo.

Boca abierta que nos dice en su silencio el desamor del arquero Desamor de sí la flecha que de los ojos vuela a los ojos buscando no el amor sino su herida.

III La mano caída la cuerda ya sin motivo, la madera nerviosa.

Del otro lado la belleza esquiva siempre hace señas La búsqueda, el disparo El gesto inútil de dar en el blanco.

(Detrás del arquero espera sonriente a que la mire la belleza).

RIGOBERTO PAREDES (Honduras) Memoria del solo En qué ajeno paraíso abandonado mi humeante corazón, quemado vivo, las mujeres que amé? Bajo qué cielo raso se desnudan y muestran victoriosas el reino que perdí? Yo, en cambio, nada guardo: ni dicha ni rencor.

Una a una me dieron la gloria merecida y derrotado fue con sus mejores armas.

El amor es la única batalla que se libra en igualdad de condiciones.

Yo no pude escudarme, devolver las palabras con la misma osadía, sin cuidar mis entrañas, y los más leves golpes me alcanzaron de lleno, a la altura del pecho.

Dado ahora a morir en cama extraña (orgulloso de mí, en paz conmigo), cierta gloria atesoro, ciertos nombres, como el viejo guerrero que alivia sus heridas.

LUIS LA HOZ (Perú) La vigilia y el jardín Nadie puede acusarme de no haber soñado.

Soñé siempre. Soñé como un loco. Para qué mentir.

Un largo y poblado sueño.

Calles y árboles y fechas no del sueño sino de la vigilia, que es un verdadero sueño el que existe y no se detiene, las casas donde viví y mis hijos, los lirios en el jardín, un automóvil mojado por la lluvia, los deseos y correr tras los deseos, un verso perfecto, una estrella de cine, su amor, sus largas piernas envolviéndome, otro sueño que tampoco ha de terminar.

Nadie puede acusarme de no haber soñado.

Soñar es correr tras los deseos y yo corrí, así es la historia.

RAUL ZURITA (Chile) El ascenso del Pacífico Se encumbró entonces el océano y nuestras pupilas miraban el portento sin todavía creerlo Escuchamos de nuevo las rompientes, las infinidades de islas subiendo igual que estrellas en el cielo Allí está el Pacífico hombre, allí, encima de nuestras cabezas y no lo crees y tus ojos lloran y no puedes entenderlo y tus ojos lloran todos los que amamos son el mar Todo lo que amamos es el mar América es un mar con otro nombre todo lo que vive es un mar con otro nombre DANIEL ENRIQUE CHIROM (Argentina) Actitud Aburrido, cansado, atontado por las palabras que no dejan de golpear a mi puerta, entrar en mi casa cenar a mi mesa dormir en mi cama y luego partir sin decir adiós como si yo fuera una vieja ramera obligada a darles posada.

Sin embargo yo me sigo persignando ante las vocales.

RAFAEL COURTOISIE (Uruguay) La anciana sobre sus helechos riega el abismo Crecé plantita crecé dale fieramente un revés un manotazo de hojas a la nada.

EDWIN MADRID (Ecuador) Poema bíblico mi hermano me asegura que cuando suba a los cielos san pedro le dará con las puertas en la nariz y no le quedará más remedio que regresar a la tierra esto funcionaría aunque san pedro ni se percatará cuando él ingrese al paraíso arrase con el árbol de manzanas quiebre la vajilla irrompible de maría se tome una cerveza con los once apóstoles y salga por la puerta de atrás antes de que eva lo declare su huésped.

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