AYER, HOY Y MAÑANA

AYER, HOY Y MAÑANA

América sí estará descubierta? Muchos creemos que aún no se ha quitado la túnica. Púdica como toda doncella, la tierra que hoy hace 500 años fuera hollada por extraños, no ha perdido su virginidad. Sigue inquietando con sus tesoros ocultos y su misterioso mañana a todos los historiadores y videntes no siempre paralelos en sus apreciaciones pero sí coincidentes en que este será el escenario de un amanecer grandioso si la fauna humana lo preserva. Cuando América salga a su presentación en sociedad, a su primer baile blanco, los demás continentes, como abuelas encanecidas, la mirarán radiante. Quinientos años en la vida de un pueblo marcan apenas la infancia en el registro de sus pares varias veces milenarios y naturalmente decrépitos. América cantada en prosa, en verso, musicalmente, contrastada en su desarrollo, que va desde la potencia mundial por excelencia, hasta los países donde aún hay hambre, enfermedad y frío; inexplotada en sus grandes potenciales que la convierten en despens

12 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Si los ricos se llenan de avaricia para cuidar y acrecentar sus tesoros; si los que no lo son luchan por adquirirlos para montar celosa guardia en torno de ellos, por qué nosotros, millonarios de naturaleza, de fuerza telúrica, de exuberancia, trocamos la codicia en saldos rojos en bosques, aguas, aire y fauna a los cuales todavía es posible salvar? Tal el propósito que se impone para la conmemoración de estos cinco centenarios que tienen dividida a la opinión entre quienes presentan el legendario 12 de octubre como una hazaña sin precedentes y quienes sostienen que fue el comienzo de un gran genocidio. El pasado ya no interesa. Dejemos a la historia con sus mitos, sus verdades y sus leyendas y recreemos nuestra fantasía y creatividad en los siglos en gestación.

Por caprichos del calendario, el cumpleaños de América abre las puertas de una nueva centuria. Esta, marcada por el signo cabalístico de los tres ceros, debe ser el siglo de América, ya no para los americanos, como en la doctrina Monroe, sino para el mundo que la mira como el cofre de riquezas de todos.

No volvamos verdad la frase del poeta, En sus desiertos cabe la vanidad de Europa , porque la queremos verde, fértil, pródiga, buena como ha sido cantada: Tierra que pone fin a nuestra pena .

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