LO QUE VA DE LAS RESERVAS A LA PRIMERA B

LO QUE VA DE LAS RESERVAS A LA PRIMERA B

Una de las mayores sorpresas en el extranjero, siempre fue comprobar que en el fútbol colombiano no existe el descenso y el ascenso, que más allá de una simple cuestión de organigrama, se considera como una necesidad de estructura. Sorpresa porque resultaba muy sui generis que un fútbol que evidenciaba tanta evolución como el colombiano, no tuviera esos escalones obligatorios en su carrera ascendente.

11 de octubre 1992 , 12:00 a.m.

Y por qué esa animadversión? Por lo mismo que pasa ahora: a la hora de las decisiones, los llamados chicos piden solidaridad, convencen a los grandes y terminan por meter los proyectos a la basura.

Son tan viejos los intentos por crear esta división, como el mismo fútbol profesional. En 1950 y 1951 se iniciaron los torneos de reservas, pero jamás se terminaron.

En 1962 se revivió el certamen con Atlántico, Tuluá, Boca Juniors de Palmira y Javeriano de Pasto. Pero de ahí no pasó...

En el 66 se presentó un gran esfuerzo con un torneo de reservas: estaban los 14 clubes profesionales junto a Huila, Deportivo Girardot, Distrito, Valle, Robledo de Cartago, Sulfácidos, Disrepuestos, Distriobras y Adenorte. Su proyección se diluyó en la final.

En 1967 se llamó Torneo de la Juventud, con equipos reservistas de siete clubes únicamente.

En 1968 hubo un torneo de segunda categoría: Juventud Girardot, Deportivo Tuluá, Atlético Palmira, Deportes Cartago, Atlético Barranca, Unión Sogamoso, Deportivo Huila y Juventud Buga, éste último campeón. Pero siempre apareció la inquietud: Cuál es la recompensa para el campeón? La Copa Colombiana se realizó en 1978 y 1979. Era un torneo de reservas con todos los clubes afiliados a la Dimayor. La firma patrocinadora no encontró incentivos de promoción.

En 1980, ese mismo torneo de reservas se llevó a cabo pero con diferentes empresas. Un año después se le colocó el nombre de Copa Bavaria y en el 82, el certamen lo sostiene el Banco de Los Trabajadores.

Los esfuerzos, las intenciones, siempre desembocaron en un vacío: A qué se jugaba? La Federación Colombiana de Fútbol propuso y realizó en 19883: el torneo de segunda con la participación de 30 equipos, con eliminatorias por zonas. Se hizo y se acabó.

Hasta que en 1991 nació la Copa Concasa. Se aprobó el ascenso del campeón en primera instancia con el fin de hacer número par. El segundo paso era en 1992: el descenso del último de la rama profesional.

La actuación de Envigado ratifica las bondades del certamen: equipo que lucha por su inclusión a los cuadrangulares de fin de año y lejos de realizar un papelón como lo pronosticaban de entrada.

Los esfuerzos, los intentos, solamente desembocan en una conclusión: el descenso y el ascenso ya es una obligación moral.

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