EL FIASCO DE LAS BARCAZAS

EL FIASCO DE LAS BARCAZAS

Nadie pensaría que las increíbles equivocaciones que se cometieron en el sector energético y que nos llevaron al apagón, no hubiera dejado algunas lecciones. Por lo menos una: la de no improvisar. El oso de la importación de las famosas barcazas generadoras confirma que se sigue improvisando. Y diciendo verdades a medias. Lo cierto es que las carcachas que se contrataron con los gringos, contactados por representantes muy cuestionables, han resultado un fiasco. Los retrasos, la manera como se trajeron y el hecho mismo de que quienes están llamados a ser los expertos en la materia hayan puesto en escena unas primiparadas imperdonables, tiene a la gente enardecida. Flaco favor le hacen al Presidente los responsables de echar a andar una empresa tan costosa y con tan poco margen de error como la de devolverles la luz a los colombianos. Se nos insistió, por todos los medios, en todos los idiomas y todas las formas, que estaba en marcha un plan de emergencia. Dentro del mismo, y por es

11 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Lo que hay detrás de esto es una burla inaceptable. Es además inevitable pensar que haya cosas chuecas. Los responsables de este descalabro tendrán que responder por una de dos cosas: o metieron la pata o metieron la mano. A un país que ha aguantado con dignidad y resignación este apagón, lo menos que se le puede decir es la verdad. Cuando las cosas no salen por razones fortuitas o imponderables, se aceptan las excusas. Pero cuando hay contratos con empresas sin experiencia, con representantes (Prevel Ltda.) que no tienen suficiente respaldo económico, cuando no se atendieron recomendaciones de algunos expertos que desde el principio advirtieron que las barcazas iban a ser un fracaso, cambia la discusión. Y se vuelve peligrosa, pues se está jugando con la paciencia de un país que ha sobrellevado con tranquilidad los recientes desatinos de sus gobernantes.

A primera vista el principal responsable es el gerente de ISA, Jorge Bustamante, a quien la junta autorizó para que contratara sin límite de cuantía la compra o arrendamiento de equipos de generación térmica. No parece haberse asesorado bien. Tampoco se sabe si fue que Bustamante tuvo que precipitarse en sus decisiones en vista de las obvias presiones que venían desde arriba para que resolviera el problema de las barcazas de cualquier manera. Tendría algo qué ver la soberbia que caracteriza al funcionario, según dicen quienes lo conocen? Lo cierto es que terminaron, contra opiniones tan autorizadas como la del gerente de las Empresas Públicas de Medellín, trayendo unas chatarras que llegaron a puerto con cinco de los 11 motores dañados, unas estructuras oxidadas, interruptores y seccionadores de alta tensión deteriorados.

Qué se les puede responder a los críticos que dudan de la capacidad del Gobierno para cumplir con un plan de emergencia eléctrica si se le volvió un dolor de cabeza la aplicación de unos paños de agua tibia que constituían las vetustas barcazas? De ahí que la comisión quinta del Senado, además de estar cuestionando la implementación del plan, haya descubierto unas anomalías que les hacen un inmenso daño a las posibles buenas intenciones que pueda tener el Gobierno por darle una pronta solución a la crisis energética.

El que el país esté golpeado por el apagón, angustiado el Gobierno por la urgencia de remediar el problema para evitar seguir cayendo en las encuestas, no justifica que se hayan tomado, chambonamente, semejantes decisiones. El caer en manos de una empresa sin know-how, que súbitamente pasó de especializarse en transporte marítimo a ser experta en barcazas de generación eléctrica, con unos representantes que no tienen con qué responder por las multas y ofrecen pagarlas con generación y que no han logrado hacerlas funcionar, pone de presente lo fácil que es timar al Estado, sobre todo cuando tiene afán. En el mundo hay ventajosos que saben pescar en medio de la tempestad. Y aquí estamos en plena tormenta.

A los colombianos se nos apagaron las esperanzas de ver resuelta con prontitud y eficiencia la falta de luz. Está en emergencia el plan de emergencia.

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