UNA FRASE OPORTUNA

UNA FRASE OPORTUNA

Como nunca, ante ese espíritu afanoso y exageradamente negativista, palpable en el país y floreciente en los comentarios de muchos columnistas, casi con exceso en los periódicos que irónicamente llaman oficialistas , cuán necesario es resaltar la frase de un compatriota que regresó a Colombia dentro de la categoría de un ser privilegiado y que recibió el Premio Talentos, al que se hizo acreedor gracias a una iniciativa de Diners Club. Sus palabras son estas: Es hora de que en Colombia se haga menos política y más patria . Posiblemente tan categóricas y sinceras palabras se hayan pronunciado en diferentes ocasiones y en otras naciones. Pero caen como anillo al dedo en la hora que vive nuestro país. Si el Presidente enfrenta una comisión investigadora, se encierra con ella para responder toda clase de preguntas sobre las investigaciones requeridas por el parlamento en torno del caso de Pablo Escobar, los inquietos periodistas animan a la opinión para que profundice más sobre determi

11 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

De igual manera, comienza la entrega de la banda de Escobar, lo que es un hecho positivo para el Gobierno y su política de sometimiento y, desde luego, para Colombia. Surgen entonces suspicacias en torno de un caso claro y además anhelado por los colombianos, como es el comienzo de una posible entrega y retorno a la cárcel de Escobar y sus socios delincuenciales. Que si se había hablado con el Presidente? Que si se trata de una jugada para favorecer al Gobierno? Todo este sistema inquisitivo, cuando hay buenos hechos, es como ganarse una lotería y no querer cobrarla. El Gobierno ignoraba absolutamente lo que iba a pasar. Si los nuevos presidiarios escogieron la fecha, eso es cuestión de ellos. Aprovechar para censurar al Presidente o formular preguntas que siembren la duda o la sospecha, es, a más de peligroso, poco grato.

Por eso la frase del premiado doctor Llinás es de mucha oportunidad y de gran urgencia. El país necesita más sentido patrio, sin que se abandone la política o se esquiven las investigaciones o se oculten esos desagradabilísimos sucesos que enturbian no solo la concordia nacional, sino el progreso en la recuperación del sentido ético y moral, tan urgente para los colombianos. Nos referimos a las barcazas. Al Presidente, quiérasele o no, hay que darle una cuota de solidaridad y cooperación, por pequeña que ella sea. La vanidad personal de quienes ocupan las páginas de los periódicos, y ese temor a ser calificados como amigos del poder, se imponen en un grupo de colombianos encargados de orientar a la opinión pública. A veces hay que ser más valientes en la tarea de respaldar el Gobierno, cuando tiene razón, que en la de criticarlo. Lo único indispensable para tomar posiciones que en ocasiones no son gratas a la opinión, es asumirlas con una honestidad y una independencia intachables.

La unidad nacional, muy diferente del sometimiento económico y mental, es la cuota que hay que ofrecer para sacar a los países adelante. Cuando estamos en vísperas de una fecha trascendental, como este 12 de octubre, que le da una relativa mayoría de edad a la nacionalidad americana, sí que es urgente buscar causas comunes que nos beneficien, en lugar de acentuar aquellas que cada día nos dividen más, y con ello acrecientan los problemas. Retornemos a ese principio que aconseja en todos los actos de la vida: menos política, más patria. Y agregamos: Y carencia de egoísmo y vanidad.

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