LAS BESTIALIDADES HUMANAS

LAS BESTIALIDADES HUMANAS

Un grupo de treinta personas, escondidas tras grotescas máscaras de caras de animales, entran a la media noche, clandestinamente, a un laboratorio en la ciudad de Lyon (Francia). Al cabo de un par de horas salen con cien animales entre sus brazos. El operativo requirió de cuidadosa preparación, como si se tratara de un acto terrorista, pero valió la pena: el grupo, que se bautizó El Arca de Noé, siente que salvó la vida de esos seres. El Arca de Noé es apenas una de las decenas de agrupaciones que luchan contra la experimentación con animales en Europa. En Inglaterra, el Frente para la Liberación Animal coloca bombas y amenaza a científicos y laboratorios, peleterías y carnicerías. Mientras tanto la Unión Británica para la Abolición de la Vivisección busca los mismos fines por vías pacíficas.

11 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

En Australia, la preocupación por los animales se refleja en hechos como la disminución en el número de delfines capturados para acuarios, no porque la especie esté en vías de extinción, sino para evitar su explotación en espectáculos. En Suiza se celebró, hace un par de años, un referendo del que se dedujo que un treinta por ciento de los votantes se oponía de manera rotunda a la experimentación con animales. Un convenio europeo establece 10 normas éticas para abolir el sufrimiento en los laboratorios. Y en Estados Unidos el tema se debate públicamente.

Todos estos actos son motivados por los 800 millones de animales que se sacrifican cada año en laboratorios científicos en el mundo. Investigaciones de toda índole: desde aquellas que prueban un nuevo champú o cosmético, hasta otras más sofisticadas como la que produjo un ratón genéticamente alterado se le introdujo un gen humano, que desarrolló tumores cancerígenos rápidamente. Triste espectáculo La mayoría de las multinacionales que fabrican cosméticos prueban sus productos en animales. Se calcula que corresponden a cerca del 15 por ciento del total usado en experimentación. Hay quienes opinan que se cometen abusos al hacerlo. Vaciar un frasco de un nuevo producto en el ojo abierto de un conejo es una de las prácticas cotidianas, que pretende determinar si el líquido causa irritación. Sin embargo, varias industrias como Avon y Revlon, ya han abandonado este examen, denominado draize test.

En materia de cosméticos también se prueban los coloretes en los anos de los conejos. Y se bombardea con rayos ultravioleta a los hámsters (ratones de laboratorio), previamente rasurados, para determinar la eficacia de las lociones bronceadoras.

Para saber qué ocurriría si un niño ingiriera demasiada pasta dental, se obligó a un gato a consumir todo un dentrífico hasta la oclusión intestinal.

Otro experimento común consiste en amarrar un conejo a una mesa y colocarle un tubo conductor de ruido a una oreja, tras lo cual se le transmiten ruidos y música a altísimos volúmenes. Con ello se pretende medir la pérdida auditiva que sufren personas expuestas a distintos niveles de ruidos.

En otros casos separan a las madres primates de sus hijos y las aislan durante un tiempo prolongado para observar su reacción sicológica. Se ha visto en varias oportunidades que, al reunirlos de nuevo, las madres terminan por arrancar las cabezas de sus pequeños a punta de mordiscos.

El experimento busca pistas sobre la siquis humana y estudia, por ejemplo, las causas de una niñez desgraciada.

Investigaciones sobre el estrés incluyen experimentos en gatos que son privados del sueño hasta volverlos locos. Los cuerdos también son víctimas: con el propósito de realizar investigaciones sobre el cerebro, cortan en su cabeza una especie de coronilla que deja expuesta la parte interna. Tal y como sirven los cerebros de micos en las películas de Indiana Jones.

La muerte lenta de otros animales sirve como espectáculo ante decenas de personas. Es el caso de los que son protagonistas en los cursos de toxicología para que los muchachos observen sus reacciones. Envenenan a los animales con estricnina, que es una sustancia que no afecta el cerebro, por lo que la muerte se hace muy dolorosa.

Estos mueren. Pero hay otros que corren peor suerte; son abiertos varias veces con bisturí para servir de trapo de prácticas a estudiantes que aprenden a suturar.

De la eficacia de distintos tipos de armas también son testigos los animales. El obús fue probado en grandes herbívoros; el fusil láser, en micos; los rayos radioactivos, en perros.

Por lo general, quemar, electrocutar, desnutrir, sobrenutrir, mutilar, infectar, paralizar, irradiar, son verbos que se conjugan a la hora de experimentar con animales. Y sida, cáncer, miedo, incitación a la violencia, son la palabras que aparecen en las frases completas. Tripas y trapos Y aunque muchos de los experimentos son tildados de crueles no se puede olvidar que de esta manera se han logrado importantes avances para la medicina humana. Gracias a un mico de laboratorio se creó la vacuna contra la poliomelitis, y por un perro se descubrió la vitamina B12. Los ratones son muy útiles en la prueba de medicamentos anticancerosos y antileucémicos. Los perros son importantes en los estudios de trasplantes de órganos.

Pero el problema no se centra en los experimentos en sí. El debate está lleno de matices y de interrogantes. Puede el hombre disponer de los animales como desee? Es necesario sacrificar tantos animales? Es un simple acto de crueldad? Hay otros medios de experimentación? Se presentan básicamente tres actitudes entre la gente: la negligente, la preocupada y la ortodoxa.

La negligente es la que adoptan aquellos que opinan que entre un animal de felpa y uno de verdad no hay ninguna diferencia. Los cortan, queman y torturan como si no tuvieran tripas sino trapos.

La actitud preocupada es la de la gente que piensa en el sufrimiento del animal. Acepta la experimentación si no hay otra alternativa, si existe de por medio un manejo ético con anestesia para eliminar el dolor y si sus conclusiones benefician a los humanos.

Los ortodoxos son los que se agrupan. Combaten. Son activistas. Ponen bombas, hieren personas, para evitar el sacrificio de animales.

Ha sido quizás la misma presión ejercida por los grupos y por la ciudadanía en general la que ha reducido el número de animales con los que se experimenta. Muchas compañías presentan una disminución del setenta por ciento, aunque el número, en varios países, no supera los cuarenta puntos porcentuales.

Un factor que ha influido en esta baja es el desarrollo de alternativas, como el cultivo de células, las reproducciones hechas en computador y las técnicas in vitro. ANIMALES NACIONALES En Colombia, la experimentación con animales para fines científicos es menor: la ciencia avanza a un ritmo más lento. Se usan animales con motivos docentes, sobre todo. Por otro lado, la conciencia sobre la importancia de un manejo ético de los animales es prácticamente inexistente. Ello, dice Cecilia Delgado, rectora de la Asociación Defensora de Animales (ADA), es parte de la cultura de violencia en la que vivimos.

Y culpa al Estado, porque no impulsa la utilización de alternativas y no se esfuerza en aplicar la ley que protege a los animales en la experimentación. Se refiere a la Ley 84 de 1989, según la cual se prohibe, en principio, el uso de animales en centros docentes.

Delgado considera una contradicción el hecho de que Zoonosis, ente gubernamental, provea a las universidades de ejemplares para experimentos. En los últimos cinco años, 36.900 perros han sido entregados para prácticas de estudiantes de medicina, veterinaria, odontología, anestesiología e histología.

Julia Gómez de García, directora de clínicas de la Universidad de la Salle, dice que la experimentación es muy importante como base para poder aplicar resultados a la medicina humana . Y agrega que, en todo caso, se debe evitar el dolor de los animales.

Lo cierto es que en las universidades se siguen realizando prácticas. Algunos opinan que es mejor que los estudiantes ensayen con animales antes de tratar con hombres. Y otros piensan que se sacrifican animales inútilmente. Las universidades dice Delgado son grupos de poder cerrados, y el Estado no les hace ningún tipo de seguimiento .

Para terminar con ese abuso propone la creación de un comité de ética, dependiente del Ministerio de Educación, que supervise la experimentación con animales. Al agua ranas Abrir ranas era parte inevitable de la asignatura de biología en el colegio. Creaba fascinación entre algunos alumnos y repulsión entre otros. Las ranas pueden estar tranquilas por ese lado, puesto que la resolución 460 del Ministerio de Educación Nacional, con fecha del 4 de febrero de 1992, prohíbe la vivisección -experimento en un animal vivo para estudiarlo- en la educación básica y en la educación media vocacional. De igual manera no permite el uso de textos que incentiven la vivisección como recurso didáctico. Aclara que se puede promover el conocimiento y las inquietudes científicas en armonía con el respeto a la vida.

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