LOS SUEÑOS SE HACEN CON GAITAS

LOS SUEÑOS SE HACEN CON GAITAS

La Gaita la hizo un apuesto joven llamado Chuana (gaita larga) que robó la Chúa, caracol de oro de la tribu para regalárselo a la bella Popuma ( gaita corta) y oyendo cantar a la rana concoya y el pujo del sapo, sacaron ese baile; pero carrúa (pito atravesado), su otro admirador, hubo de confesar el secreto ante el mohán de la tribu quien, indignado, los hizo enterrar vivos con los cabellos afuera, siendo que de cada uno nació más tarde una mata de tuna, otra de caña popo y otra de carrizo, de las cuales el indio siempre ha sacado pitos para hacer música . Este origen lo explica la leyenda que narró el indio Basilio Chantaca, según la cita del investigador sinuano Miguel Huertas Vergara en su trabajo El Sabanero tras su Identidad.

10 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Quinientos años antes de que llegaran los conquistadores españoles, los Zenúes habían inventado la Chuana o gaita, nombre europeo este último con el cual se le conoce popularmente. Dos testimonios arqueológicos de la orfebrería Zenú así lo demuestran: el Músico Sapo, de cinco centímetros, y el Gaitero Cencenú, diminuta figura de oro tumbaga encontrada en 1989.

Hoy a mil años de este invento, la Chuana o gaita no sólo sigue viva con la realización del Octavo Festival Nacional de Gaita en Ovejas, Sucre, sino que ha sido incorporada al lenguaje de la música universal, para ser más específico, la erudita, en la obra Sueños.

La historia de Sueños la resume el director y fagotista polaco miembro de la Orquesta filarmónica de Bogotá, Zbigniew Zajac, en un aparte de la carta que le enviara al señor Allan Hereira productor del documental Desde el corazón del mundo, sobre los indios Koguis de la Sierra Nevada de Santa Marta en el 91 : ... Sucede que en 1987 me encontré con la gaita colombiana, y un conjunto representativo de este género, Los Gaiteros de San Jacinto. Quedé impresionado con la sonoridad de este instrumento, su melancolía, su sencillez. Investigando, llegué a las fuentes que mencionan a indios Kogui, como los que utilizan o utilizaban este instrumento. Quedé todavía más impresionado, y publique el artículo en la revista musical Polaca Ruch Muzyczny, número 19 de 1987...

El artículo lo hice llegar a manos de un compositor polaco, residente en París, Piotr Moss. Le envié grabación con las melodías de la gaita. Despues de medio año, el compositor me mando una obra, Sueños, para gaita colombiana, mezzosoprano, coro y orquesta. Gaita toca con el multiplicador de sonido y el coro actúa a la manera del teatro. La obra fue estrenada en el II Festival de la Música Contemporánea en Bogotá bajo mi direccion... .

Más adelante continúa Zajac, visiblemente emocionado por su interés en convencer a mister Allan Hereira, para realizar la continuación de la historia documental: Pero esta vez mostrando lo que los conquistadores no pudieron eliminar elemento cultural con su presentación más sencilla y bella la gaita colombiana...Un aporte de los indígenas a la cultura mundial, por que la gaita funciona en la obra como un igual instrumento musical, pero según opiniones de los que la escucharon, imposible de copiar .

Según Zajac, la gaita mantiene su característica melancolía que expresa los misterios y los matices culturales de antepasados en la obra Sueños.

Paradójicamente, el intérprete de la partitura escrita para gaita, en los dos conciertos que se han realizado, ha sido un cachaco : Antonio Matallana, quien además de músico es constructor de tiples. La intención inicial del compositor era la de trabajar con varias gaitas para lograr un mayor volumen, pero en opinión de Zajac, fue difícil encontrar quienes leyeran y conocieran el instrumento a la vez.

Matallana explica que para el no fue nada fácil ... Tuve el antecedente de participar en los talleres de los gaiteros de San Jacinto en los años 85, 86 y 87, cuando vinieron seguido a Bogotá. Con la obra Sueños tuve la oportunidad de enfrentarme a un reto. Para lograr lo que ha escrito Piotr Moss, hubo necesidad de construir dos gaitas en una. Adicionarle una llave especial tipo clarinete. Es realmente una experimentación tímbrica y sonora. Aunque la gaita tiene sus limitaciones de escalas cromáticas, se le puede sacar más, trabajando más su timbre. La gaita abre una posibilidad instrumental.

Y continúa: No es la primera obra en la que se utiliza la gaita, ya que Raúl Mejía, compositor costeño, escribió una obra para dos gaitas, clarinete y percusión típica. Sin embargo Sueños es un trabajo más ambicioso .

Particularmente he asistido a los dos conciertos en que se ha presentado esta obra, y aunque la parte que interpreta la gaita no tiene una escritura basada propiamente en las melodías tradicionales de este instrumento, el trabajo de Sueños plantea un reto a la evolución instrumental del Caribe colombiano.

Lo anterior demuestra que hay que realizar las investigaciones que conduzcan a la elaboración de un instrumento que tenga como base nuestra gaita indígena. Estos polacos apuestan a que sí, como un aporte a la cultura musical universal. Por qué no hemos de continuar nosotros ese proceso?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.