OCTUBRE CAMBIÓ A RUSIA

OCTUBRE CAMBIÓ A RUSIA

Qué tanto ha cambiado Rusia desde octubre de 1993 cuando el presidente Yeltsin redujo a cañonazos el levantamiento armado de la oposición? El 4 de octubre de 1993 tanques fieles a Boris Yeltsin pusieron fin a cañonazos, en el centro de Moscú, a un enfrentamiento de casi dos años entre el presidente ruso y su gobierno partidario del capitalismo a todo tren con el Soviet Supremo (parlamento) dominado por conservadores, comunistas y ultra- nacionalistas. El 21 de septiembre el presidente había emitido un decreto disolviéndolo y convocando un referendum para aprobar nueva constitución. Los días (véase recuadro) que tomó la crisis en resolverse por la fuerza de las armas pusieron a Rusia al borde de la guerra civil.

03 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

La sangrienta derrota de la oposición y el subsecuente triunfo de los Yeltsinistas marco, a juicio de los segundos, el fin de una era. Pero no esta claro hasta donde es el comienzo de otra.

Octubre puso fin a la lucha de poderes que marco la vida de Rusia posterior a la disolución de la URSS. Los soviets, como estructuras formales de gobierno, desaparecieron. Un nuevo parlamento bicameral, elegido en diciembre, reemplazo al antiguo. La vieja constitución soviética, llena de contradicciones y de parches, dio paso a una nueva.

El desfile de soberanías que tuvo lugar a la sombra de la lucha entre los poderes centrales y que en más de una ocasión amenazó con descuadernar el país, también parece cosa del pasado. Rusia ha ganado en estabilidad, y el gobierno, antes dedicado a pelear con la oposición, en margen de maniobra para lidiar con la crisis y proseguir el transito al capitalismo.

Fin de una era Tal, a juicio de los Yeltsinistas, es el balance: en octubre murió la era de los soviets y empezó la de la nueva Rusia. Todo lo contrario opina la oposición, reencauchada por las elecciones de diciembre que sirvieron de parto a las huestes nacionalistas de Vladimir Yirinovski y reafirmaron a los comunistas y sus aliados.

Lejos de democratizar a Rusia, la constitución consagra la todopoderosa jefatura del Kremlin y su primer ocupante. El nuevo parlamento tiene poderes formales. La crisis económica prosigue y, aunque la federación parece tranquila, estallidos como el de la república de Chechenia, en el Cáucaso, insinúan que bajo el agua corren aun muchas turbulencias.

Localidades y regiones están bajo la firme mano de gobernadores y jefes de administración nombrados por el presidente. Elecciones adelantadas para reemplazar al régimen de ocupación , como los opositores denominan al de Yeltsin, son el pensamiento único de estos últimos.

Desde la orilla opuesta, Yeltsinistas notables que fueron parte del gobierno y reformadores de nombre critican con creciente frecuencia al presidente y su gabinete. Para ellos octubre, en lugar de dar vía a un poderoso empuje del paso al capitalismo vio reducir la velocidad en esa dirección y crecer el papel de los todopoderosos funcionarios de un Estado desmesurado y penetrado a todos los niveles por la mafia.

Los empresarios privados se quejan a coro del exceso de impuestos y del ánimo anti-empresarial que reina en muchas oficinas estatales, y los demócratas, que el presidente se ha rodeado de una hermética muralla de asesores.

Revolcón zarista Pese a tantos puntos de vista, es un hecho que la crisis de octubre y su sangrienta solución cambiaron muchas cosas en Rusia.

Y la oposición comunista, que cuenta, aunque incómoda, se ha visto obligada a adecuarse a los estrechos marcos que la constitución le da en el parlamento.

La velocidad de la reforma molesta solo a quienes la ven con gafas neo- liberales, pues es un hecho que privatización, ajustes monetarios, límites al presupuesto y demás herramientas tan caras al Fondo Monetario Internacional siguen labrando un signo $ en la madera del rublo soviético.

Mucho, pues, cambio. Pero esto es Rusia. Y mucho, ademas, sigue igual. La democracia a la ex-comuniste es una división formal de poderes entre un sistema judicial enclenque (la Corte Constitucional aun no funciona), un parlamento inofensivo y un presidente casi zar. La Administración Presidencial recuerda al Comité Central del Partido Comunista, con departamentos que duplican a los ministerios y supervisan todos los rincones de la vida nacional. El secreto y las intrigas silenciosas siguen dominando la vida del Kremlin, desde donde la palabra más frecuentemente pronunciada es ukaze (decreto).\ Echarle a octubre la culpa de esto sería injusto. Así, en manos de comunistas conversos al capital y la democracia, ha sido la transición desde el principio. Después de octubre la cosa se ha vuelto un pulso entre todos por ventilar quien convence al pueblo de ser el mejor patriota ruso. Yirinovski, con su imperio hitleriano-nuclear; Ziuganov, el jefe comunista, con su renacida Unión Soviética de precios bajos; Rutskoi, el ex-vicepresidente, con el renacimiento a secas de la URSS; y Yeltsin, con su tesis de que Rusia debe ser el gendarme y el centro de la ex-URSS y una potencia mundial.

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