UN GOBIERNO RECURSIVO E INGENIOSO

UN GOBIERNO RECURSIVO E INGENIOSO

Posiblemente muchos lectores no estarán de acuerdo conmigo en el título de este artículo y me podrán dar ejemplos de casos en los cuales el gobierno no ha sido ni recursivo ni ingenioso, pero en materia de disculpas relacionadas con las exportaciones no tradicionales, ha ejercido, a manos llenas, estas dos habilidades. Al bajar las exportaciones no tradicionales, desde luego medidas en dólares, que es lo que interesa, tuvieron el ingenioso recurso de comenzar a medirlas en toneladas para decir que habíamos aumentado el tonelaje exportado. Un recurso ya usado antes, a comienzos de la década de los 80 cuando a punta de revaluación el gobierno también logró reducir estas exportaciones. Sin embargo, entonces al gobierno, sin tanto ingenio o con más vergenza, no se le ocurrió el recurso de echarle la culpa a la fuerte recesión mundial que hubo en 1982, mientras que ahora la recesión mundial es una de las ingeniosas explicaciones gubernamentales para la disminución de las export

10 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

También el gobierno resolvió ingeniosamente decir que estamos exportando menos, pero que estas exportaciones son reales, mientras que las de años anteriores eran ficticias, producto de la sobrefacturación, especialmente las de 1991, año en el cual hubo un gran incremento. Grave cosa que apenas ahora el gobierno se haya dado cuenta de que el año pasado le estaban haciendo trampa, pero más grave el hecho de no haber evitado esa trampa, a pesar de que con las explicaciones dadas era tan burda y fácil de detectar.

De otra parte, para demostrar que se está devaluando correctamente se ha propuesto el recurso de desempolvar el índice de precios al productor , que en Colombia ni suena ni truena, en vez del índice de precios al consumidor o sea el que mide el costo de vida. De acuerdo con esta recursiva y novedosa teoría, la devaluación no debe hacerse teniendo en cuenta el índice de precios al consumidor, sino al productor.

En primer lugar, aunque en el presente año la diferencia entre uno y otro de los dos índices es de 8.6 por ciento, no parece posible que a largo plazo se distancien. Pero lo importante es que como los exportadores de manufacturas tienen productos con alto contenido de mano de obra, los salarios influyen en forma muy grande en sus costos y tendrían que ajustarlos de acuerdo con el alza de precios al productor e informar a su personal dónde puede conseguir colegios, casas, ropa y comida que suban de acuerdo con este índice y no con el del consumidor.

La realidad es que los exportadores, que son las niñas bonitas en época de escasez de divisas, pasan a pagar el pato cuando hay abundancia, pues como he comentado otras veces, no hemos podido manejar unas reservas de divisas que comparadas con las de otros países son miserables. A ello se debe el nacimiento de esta recursiva idea de que el valor que reciben por sus exportaciones, que desde luego depende de la devaluación del peso, debe depender a su vez de un índice que este año se ha quedado con un retraso bastante grande, con respecto a la real inflación interna. Si hubiera sido al revés, si el índice de precios al productor hubiera subido más rápidamente que el de precios al consumidor, seguramente tan ingeniosa idea no se le hubiera ocurrido a nadie.

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