EL DESARROLLO SOSTENIBLE ES UNA NECESIDAD

EL DESARROLLO SOSTENIBLE ES UNA NECESIDAD

Más que una alternativa, el desarrollo sostenible es una necesidad. El desarrollo sostenible predica el logro del desarrollo con responsabilidad ante el futuro y es un modelo que deben cumplir gobiernos, industriales, comunidades y todos los pobladores de la tierra, si queremos preservar y mejorar la calidad de vida de las generaciones por venir.

02 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Este concepto se ha definido en varias formas y quizás la primera fue la que hizo la Comisión Bruntland en 1987, la cual dice: Utilizar los recursos naturales para satisfacer las necesidades actuales, sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas .

En nuestra Constitución del 91 y en la Ley 99 de 1993, creadora del Ministerio del Medio Ambiente, quedó consagrado el desarrollo sostenible con una definición esencialmente similar a la de la Comisión Bruntland.

El concepto y su aceptación mundial son relativamente nuevos, pero comenzó a gestarse desde el inicio de la revolución industrial a principios del siglo XIX, cuando los recursos naturales empiezan a ser utilizados masivamente, y son considerados como bienes casi inagotables.

Al comenzar la producción industrial, los campesinos se desplazan a las ciudades, y la contaminación comienza a deteriorar la calidad de vida al exceder la capacidad asimilativa del medio ambiente.

Con el aumento de la población, los problemas ambientales pasan de ser locales a globales; ejemplo, el efecto invernadero y la reducción de la capa de ozono.

Corrientes enfrentadas La pregunta que se hizo la sociedad de entonces fue: sería posible la coexistencia del desarrollo y la protección ambiental? La respuesta parecía ser: para conservar la naturaleza había que frenar el desarrollo.

Se forman así dos corrientes antagónicas e irreconciliables: la protección del ambiente a ultranza, versus el desarrollo. Por ello los movimientos ecológicos de aquella época aparentaban ir en contra del desarrollo.

Hacia 1972, el Club de Roma concluye que debía reducirse el crecimiento económico a cero en el año 2000, porque los recursos eran limitados así como la capacidad de la tierra de autopurgarse. Se estableció además el principio neo-malthusiano de la existencia de un límite de población máxima que podría soportar el planeta.

Al mismo tiempo, la ONU cita a los gobiernos del mundo a la primera reunión sobre medio ambiente en Estocolmo.

Como los conflictos entre ecología y desarrollo se exacerbaron, al igual que el precario crecimiento económico de los países pobres, ambos estrechamente ligados al ineficiente aprovechamiento de los recursos naturales, las Naciones Unidas crearon una comisión para que estudiara la problemática del medio ambiente y el desarrollo.

De allí resulta el informe Nuestro futuro común de la ya mencionada Comisión Bruntland, en donde se expresó por primera vez el concepto de Desarrollo Sostenible, el cual es reconocido y ratificado en la Cumbre de Río de Janeiro en 1992, con asistencia de más de 120 jefes de Estado y representantes de 160 países.

Coexistencia posible Allí se aceptó que desarrollo y protección ambiental coexisten y se complementan. Es imposible pensar en la conservación del medio ambiente, cuando las comunidades no tienen alternativas económicas que les garanticen una adecuada calidad de vida.

Por otro lado, no puede existir desarrollo cuando éste se hace en forma insostenible, destruyendo los recursos naturales, contaminando y desmejorando el medio ambiente.

Para el desarrollo sostenible es necesario un sano equilibrio entre el crecimiento económico, la ecoeficiencia y un nuevo concepto: el de la equidad social .

Reglas claras El crecimiento económico requiere reglas de juego claras, simples y respetadas por todos. Promover el avance tecnológico, racionalizar la participación del Estado, propiciar las inversiones a largo plazo y el acceso a los diferentes mercados, eliminar la corrupción, la arbitrariedad y la inseguridad.

desordenada, utilizar eficazmente los recursos naturales, promover el reuso y reciclaje, conservar y economizar los suelos, el agua, los bosques, la fauna y la flora.

Para promover la ecoeficiencia, se requiere una política que incluya incentivos para el uso eficaz de los recursos. Las industrias deben autorregularse y analizar el impacto ambiental que causen.

Las empresas que logren el uso más eficiente de los recursos con las tecnologías más sanas y productivas tendrán como premio ser las más competitivas en el mercado porque sus productos y servicios serán los preferidos por sus clientes.

El reto del desarrollo sostenible es lograr que se convierta en la gran oportunidad para el sector productivo colombiano. Al aceptarlo se asegurarán nichos competitivos e inasaltables en los mercados nacionales y extranjeros.

El desarrollo sostenible tiene que ser un compromiso de la alta gerencia y de los dueños de las empresas, y debe considerar un programa integral de protección ambiental, como parte de su plan de negocios.

En el futuro nos veremos enfrentados a manejar temas extraños y poco usuales como biodiversidad, ecosistema, ecoeficiencia, efecto invernadero, lluvia ácida, reducción de la capa de ozono, renovabilidad, sellos ecológicos, tecnologías limpias, productos ambientales sanos y muchos más, porque la fuerza motriz que impulsará los cambios en los mercados estará íntimamente ligada con el medio ambiente y el desarrollo sostenible.

(*) Presidente de la junta directiva y director ejecutivo de Smurfit Cartón de Colombia.

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