HEMOS DADO MUCHO Y RECIBIMOS MUY POCO

HEMOS DADO MUCHO Y RECIBIMOS MUY POCO

En el proceso de apertura se quedaron muchas cosas en el tintero porque nos montamos en ella muy aceleradamente y no se dio tiempo a que los industriales se prepararán. La opinión es de Rafael del Castillo Truco, el actual presidente de Tuberías del Caribe y del Consejo Directivo de Fedemetal.

03 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Para él, sinembargo, no todo ha sido negativo, porque a los industriales por lo menos nos ha servido para cambiar de mentalidad , aunque todavía no se han creado las condiciones para competir con los mejores del mercado mundial.\ Por eso es el momento apropiado para hacer un alto en el camino, analizar ventajas y desventajas y realizar los correctivos.

Les favorecen los convenios comerciales que ha firmado el país? Les dimos a otros países unas condiciones muy superiores a las que ellos nos han otorgado. Ventajas arancelarias que favorecen a los demás y muy poco a nosotros. Hay asimetrías muy amplias. No hay un equilibrio adecuado. Ahora hay que tener un brazo fuerte y un gobierno negociador y educado para sentarse a las mesas de negociaciones internacionales y sacar un verdadero provecho de ellas.

La firma del G-3 los dejó satisfechos? Con el G-3, Colombia debió exigir a México lo que ya le había dado a los Estados Unidos, pero se partió a la inversa. El país cedió mucho en varias áreas ante México. Nos aceleramos en hacer una apertura, dejando a un lado ciertos aspectos fundamentales, entre ellos, el equilibrio entre lo que se daba frente a lo que nos ofrecían. Por eso es importante que el gobierno vaya de la mano con la industria, porque mucho de lo que éste negocia es también del sector privado.

Qué ha significado el proceso de apertura para ustedes? La redefinición de muchos negocios. En esta, como en otras industrias, una libertad comercial como la que ha vivido el país en los últimos años, nos ha impulsado hacia una competencia abierta con los mejores del mundo y eso nos coloca en un punto muy alto, donde hay que aumentar productividad y producción sin deteriorar la calidad. Ha significado un reto muy grande que se dio en muy poco tiempo. Fue una situación de choque para la cual todavía el país y sus industrias no estaban preparados.

Cuál ha sido su repercusión? Hemos visto que en Colombia muchas empresas se tuvieron que reestructurar, otras cerraron temporalmente y un buen número han preferido fusionarse para no salir del mercado. Hay dos ejemplos de esta situación. Acerías Paz del Río y Siderúrgica del Caribe. Aunque la primera tuvo también otros inconvenientes ya conocidos por todos. Lo cierto es que en este sector se observa una clara tendencia hacia la especialización, una inclinación hacia aquellas áreas que son más atractivas por su rentabilidad y buena aceptación en los mercados.

Pero hay otras variables que también han repercutido en esta situación? No solo ha sido el problema de la apertura, también ha influido la tendencia del mercado, que en los últimos años ha mostrado una sobreoferta y ha motivado fusiones y diversificación de su producción. En Estados Unidos, la crisis del acero obligó el cierre de varias siderúrgicas. Sinembargo, la situación ha ido cambiando y ya Japón, por ejemplo, decidió penetrar en el mercado americano. Brasil ha vuelto a incursionar en los mercados mundiales y China anunció su presencia en este campo.

Es que no hubo nada de colaboración para afrontar el libre mercado?\ Desde luego que no todo en la apertura ha sido malo. El gobierno en un principio entró a colaborar reduciendo los aranceles, medida que en su momento los empresarios consideraron muy sana. El problema radicaba en que estos mecanismos en algunos casos eran excesivos y afectaban a toda la cadena económica. Y se dieron las condiciones que permitieron bajar la base para competir en los mercados externos. También ha permitido la adquisición de tecnología para la cual, sinembargo, tampoco estábamos preparados. Pero con ajustes ha marchado.

En síntesis, hubo mucho acelere? Sí, la apertura fue muy acelerada. Las cosas fáciles se dieron rápidamente, es decir, aquellas de escritorio y de papeles que se hacen en el centro del país. Pero nos olvidamos que todo eso hay que hacerlo con una infraestructura. Fue una política de choque, que tuvo de bueno el cambio en la mentalidad de los empresarios colombianos. Pero es el momento de hacer un alto, analizar la situación y generar las correcciones.

Están las reglas de juego claras ahora? Generalizar sobre las reglas de juego es muy difícil y arriesgado. Habría que analizar cada sector de manera independiente, porque habrá algunos para los cuales la situación está definida. Pero la verdad es que en el proceso de apertura y durante la administracion de Gaviria se dejaron muchas cosas entre el tintero. Por eso hoy no se puede hablar de claridad, aunque muchos industriales ya sabemos de antemano a qué atenernos. Sin embargo, no están dadas todavía las condiciones apropiadas para manifestar un desarrollo.

Qué no está claro? Hoy no están claras, por ejemplo, las reglas para la financiación tanto de empresas como de consumidores internos. Se conocen algunos mecanismos en este sentido que ofrece el IFI y en materia de créditos para bienes de capital, que en plazos y montos resultan interesantes, pero que por su alto costo financiero no son tan atractivos. Compiten sí, con la banca privada en el país, pero no en el mercado internacional, que es donde nuestros productos están obligados a hacerlo.

Y en materia aduanera, tienen problemas? En la Aduana se dio un salto acertado porque se logró cambiar de mentalidad. Sinembargo, se descuidó el tema de las fronteras. Se cambió la filosofía y se nos vino una ola de contrabando gigantesca que tiene locos a muchos sectores. El lavado de dólares, que va de la mano con el contrabando, se ha convertido en un verdadero problema y, sí el país no establece medidas urgentes, se acabará con muchos sectores.

En tecnología, estamos muy atrasados? En esta área no se han hecho las inversiones requeridas. Cuando uno mira los mercados con los que estamos compitiendo, es decir, Japón, Europa, Estados Unidos, vemos la gran distancia que existe frente a ellos. Hay que cambiar de mentalidad. No podemos seguir pensando que somos del tercer mundo y competimos con ellos. Estamos frente a frente con los mejores y por eso hay que desarrollar un programa masivo de capacitación y actualización tecnológica no solo del recurso humano, sino de las empresas.

Y en materia de infraestructura? Es un sector muy complejo. Se dio un salto muy grande. Por lo menos ahora se observa un desarrollo portuario amplio. Se trajeron equipos, hay nuevos contenedores y las tarifas bajaron y se pusieron más competitivas a nivel mundial. Sinembargo, las vías se quedaron atrás. Se crecieron las ventas de autos y no hay por dónde transitar. Y el problema se está generalizando en las principales ciudades del país.

Cómo participarán en la concertación que propone el gobierno? La voluntad de los industriales existe, pero quieren ver hechos concretos, compromisos rígidos que no se vayan a cambiar en un tiempo determinado. Un verdadero compromiso gubernamental. Se han trazado las metas o aspiraciones del gobierno y es un principio importante, pero hay que ver los compromisos en otras áreas macroeconómicas de relación directa con los empresarios. Es política apoyar al gobierno en el Pacto Social. Se han dado los primeros pasos, y solo hace falta que el gobierno redondee la idea, porque una cosa es decir y otra cumplir. Estamos confiando mucho en el café y en el petróleo, pero de todas maneras es un riesgo.

Qué le plantearán al gobierno en el congreso de Fedemetal? Hay un documento que será presentado al gobierno, en el que se habla de planeación estratégica, de las negociaciones internacionales, de integración, de infraestructura, de política económica y competitividad. Se habla también del contrabando, de tecnología, la participación de los industriales en el Pacto Social y de la política antidumping. Estamos buscando una apertura del gobierno para que se escuche a los industriales, para negociar y crear un mercado interno fuerte que consuma productos que le den base fija a los empresarios.

Su imagen Administrador de empresas de la universidad de Los Andes, Rafael del Castillo Truco es un cartagenero que a pesar de haber pasado sus años de infancia en la fría capital, decidió volver a prestar sus servicios frente a la brisa del mar. Casado con la ex-reina colombiana Susana Caldas, con quien tiene tres hijos, del Castillo tiene una especialización en finanzas de la universidad Xavier de Cincinatti, Ohio, Estados Unidos.

En sus ratos libres, que según señala desde cuando asumió la presidencia del consejo directivo de Fedemetal, son muy pocos, práctica la vela y el buceo. Pero su mayor hobbie, dice, lo constituye su familia. Es el actual presidente de Tubos del Caribe y viene de ocupar una alta posición en la firma Telecómputo.

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