UNA CALIFICACIÓN PARA LOS CALIFICADORES

UNA CALIFICACIÓN PARA LOS CALIFICADORES

Empieza a operar en nuestro país la calificación de la calidad crediticia de los instrumentos financieros del mercado público de valores, con Duff & Phelps como la primera calificadora de valores autorizada para operar a partir del mes de octubre. Este hecho nos coloca a la par con otros países en esa materia y ha despertado cierta inquietud entre emisores y agentes del mercado en general. La calificación es una opinión sobre la calidad crediticia del instrumento calificado y se convierte en un elemento de juicio adicional para la toma de decisión de inversión. Es una evaluación sobre la capacidad de un emisor de instrumentos de deuda, para cumplir con sus compromisos financieros en cuanto al pago del principal y los intereses. El proceso de calificación se basa en análisis cuantitativos y cualitativos, que contemplan desde flujos de efectivo sobre bases históricas, hasta los planes, estrategias y nuevos productos desarrollados por el emisor.

03 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

En los mercados de capitales, la calificación de riesgo permite que las empresas de poca trayectoria estén en igualdad de condiciones que las empresas con la mayor trayectoria, pues se constituye en un sistema de comparación de un título con otras ofertas vigentes en el mercado. Adicionalmente, la calificación es fundamental cuando se trata de títulos ofrecidos en mercados internacionales, ya que los inversionistas a nivel mundial evalúan y reconocen las emisiones, entre otros factores, por las calificaciones de riesgo.

La experiencia con este tipo de mecanismos, más cercana a nuestro país, es la de Méjico en donde ingresaron las calificadoras en 1989. Inicialmente se calificaron solamente emisiones por montos superiores a 25 millones de dólares; luego, ante un crecimiento del número y volumen de las emisiones por parte de las empresas, y ante las exigencias de los inversionistas se abrió este proceso a todo tipo de papeles. Actualmente, en Méjico operan cuatro calificadoras.

Para quienes creen que la calificación puede implicar unos costos adicionales a la emisión, el argumento queda descartado si se toma en consideración que el proceso de emisión de unos bonos ordinarios incluyen numerosos costos. Los honorarios del agente administrador (entre 0,125 y 0,3 por ciento anual sobre el período de circulación de los bonos), los honorarios del representante legal de los tenedores de bonos (entre el 0,2 y 0,5 por ciento anual), el costo del aval (entre 1,5 y 2,5 por ciento anual), si lo tienen.

Además, los honorarios de los agentes colocadores (que pueden variar entre el 0,4 y el 2,0 por ciento), los derechos de oferta pública (0,35 por 1.000, del valor de la emisión), la inscripción en el Registro Nacional de Valores, de acuerdo al patrimonio, y finalmente la inscripción en la Bolsa de Valores.

Después de lo anterior, las tarifas establecidas para la calificación (*), parecen no incrementar demasiado los costos.

Sin lugar a dudas la entrada de estos mecanismos de calificación de riesgo pone a tono el mercado de valores colombiano con otros mercados internacionales y brinda un respaldo importante a las emisiones no solo a nivel nacional sino internacional.

(*) Tarifas fijas anuales entre 4,5 pesos y 23 millones de pesos y los porcentajes aplicados a los excedentes del valor de la emisión respecto a los límites inferiores establecidos, entre 0,03 y 0,08 por ciento.

(Recuadro MAC)

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