UN PREMIO A LA TENACIDAD

UN PREMIO A LA TENACIDAD

El jubiloso piloto Diego Guzmán, que en la pista de Phoenix consiguió el pasado sábado el título de la Copa Barber Saab, siguió cosechando éxitos en la noche de su victoria. Tres horas después de haber descendido del podio, juagado en sudor y champaña, subió al estrado de la premiación para reclamar un cheque por 100.000 dólares que la organización del torneo hará efectivo exclusivamente para apoyar el siguiente paso en su carrera deportiva. Además, obtuvo un contrato por 60.000 dólares para proveer los motores del equipo que escoja.

03 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

A ese cuantioso botín, que le da la base para correr en 1995 en la categoría Indy Ligths, similar a la Fórmula 3.000 europea y antesala de los Indy Cars, le agregó un bello trofeo piramidal tallado en cristal, cuyo peso estaba a la altura del largo esfuerzo que desarrolló durante las doce carreras de la serie para acumular los puntos y comandar durante las últimas siete válidas las estadísticas hasta el balance final.

Diego fue ampliamente aplaudido por toda la concurrencia al familiar acto de premiación, que comenzó con todo el perfil de un banquete lleno de formalidades pero también mucho humor, y terminó en una animada fiesta al son de la orquesta de Rob Wilson, cuya polivalencia al micrófono como cantante o con el bajo, bailando o haciendo el juicioso análisis técnico de la contienda que dirige, arrancó tantos aplausos como los que consiguieron los artistas del volante.

Pero si se requiere calibrar los reconocimientos, hay que citar también la sentida forma como se celebró el tercer puesto final de Juan Pablo Montoya, calificado como la gran revelación de la contienda, con unas cualidades que, todos saben, están por encima del promedio y a las que les auguran escenarios de alto brillo en Europa, hacia donde dirige ahora sus antenas.

Montoya pasó en medio de un largo aplauso, tomó el micrófono y en un inglés que ha progresado tanto como su manejo, dio los agradecimientos a todos y felicitó a Guzmán, con quien luego tuvo un estrecho abrazo que selló emocionadamente lo que había sido no solo un gran día, sino un gran anochecer para el automovilismo y la historia de estos dos muchachos.

Cuando Montoya empiece a ganar carreras, lo hará en una continuidad impresionante. Estamos seguros de que no tardarán en llegarnos esas noticias , dijo Rob Wilson al unísono con Skip Barber, el dueño y promotor de este torneo que cada vez es más cosmopolita y crece en aceptación, dados sus costos racionales y la dura escuela que supone competir en máquinas que la organización alquila, mantiene y hace todo lo posible por garantizar su igualdad.

Guzmán es una persona que nos trajo un mensaje diferente, de otro país al cual queremos mucho, que ha luchado con una impresionante constancia para formarse a lo largo de tres temporadas con nosotros. Admiramos todas sus condiciones y seriedad y nos sentimos plenamente satisfechos al entregarlo con rumbo a una clase superior, después de haberlo convertido en un auténtico corredor. Cuando Diego llegó a la Barber Saab, era un piloto excelente en una vuelta. El que se va hoy, es un piloto capaz de manejar y ganar carreras . En esas palabras, hicieron la radiografía perfecta de su proceso deportivo antes de que recibiera la cadena de honores y el simbólico cheque del premio.

Minutos antes, al mismo escenario subió Mike Hotchkis para ser reconocido como el subcampeón. Batalló intensamente y nunca bajó la guardia en su impresionante remontada de fin de año, cuando concilió su fogosidad con resultados y acabó pisándole los talones a Guzmán y desplazando a Montoya de la vicepresidencia de la Barber Saab.

Felicitaciones Diego -dijo Hocthkis-. Ha sido edificante competir contra una persona de sus calidades y con un fair play admirable . Esto fue, más que un protocolo, un honor adicional que se agregó al listado de congratulaciones que Guzmán recogió a lo largo de la velada, a las cuales se unieron fraternal y sinceramente todos aquellos competidores que durante el año se batieron sin cuartel pero dentro de una armonía y nivel que permitieron que el encuentro final fuera feliz.

Cuando el reloj cambió de fecha, la Copa Barber Saab se fue diluyendo en los cuartos del hotel. Probablemente, muchos de sus animadores no vuelvan a encontrarse, inclusive ni siquiera los mismos colombianos Guzmán y Montoya, cuyas carreras deportivas tomaron desde anoche rumbos opuestos.

Guzmán se queda en este mundo americano, donde se desenvuelve a la perfección. Montoya se va a Europa, en busca de un producto más sofisticado.

En la Copa dejan apuntado con ilustres dividendos la historia de su paso. En un año se ganaron entre los dos 4 de las 12 carreras, consiguieron 4 pole position, hicieron el primero y tercero de la final y se trajeron el premio gordo.

Y también, dejan la puerta abierta para que otros pilotos tomen la sucesión, a sabiendas de que talento hay en todos los nuestros.

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