AMPARO TODAVÍA NO SUPERA EL TRANCE

AMPARO TODAVÍA NO SUPERA EL TRANCE

Si en alguien se cumple a cabalidad esa terrible premisa de la procesión va por dentro , esa es Amparo Alarcón de Quintero. Porque ella, 365 días después, no ha sido capaz de superar el inmenso drama de saber que el destino hizo realidad los temores que siempre tuvo: que su hijo Luis Carlos, ciclista de profesión, sufriera un grave accidente. Ella ha velado por Luis Carlos desde aquel 2 de octubre, pasando noches sin dormir ahí a su lado, cerca de la cama donde se hallaba postrado en el hospital. Y luego, en su casa de la carrera 7 No. 6-81 de Guacarí.

02 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El propio Luis Carlos cuenta que su mamá gritaba nerviosamente cuando él y su hermano Ernesto, apenas unos niños, descendían raudos del Cerro Calima. Era como si tuviera un mal presentimiento. Y aunque Amparo sabía de la inclinación de sus hijos por el deporte del pedal, siempre expresó sus temores.

Por eso, para ella ha sido tan difícil salir del trance. Ya Ernesto, el papá, y Ernesto, el hijo, parecen del otro lado. Haciendo de tripas corazón, sacando fuerzas del alma, se las arreglaron para darle a Luis Carlos el apoyo moral, sicológico y físico requerido para recuperarse. Pero Amparo no puede ocultar la tristeza y la angustia que le carcomen, y prefiere alejarse del relato de estos.

Porque cuando se involucra, las lágrimas no tardan en aparecer.\ Yo le doy gracias a Dios de que salvó a mi muchacho, pero es que es muy triste verlo así, en ese estado. El sufre mucho con esa limitación, le cuesta mucho trabajo soportar ese brazo inutilizado. Por eso es que me angustio tanto , confiesa.

Amparo no ha podido olvidar esos terribles recuerdos del día en que llegó a la Fundación Santa Fe de Bogotá y halló a Luis Carlos en ese lamentable estado. Igualmente, su mente recrea a cada rato esas noches de sufrimiento, esos momentos de soledad, esas sesiones de terapia, esas cirugías subsiguientes.

Yo lo he encontrado muy deprimido, pegándole al brazo, furioso porque no le responde como antes. Y le digo: Luis Carlos, no sea desagradecido, mire que está recuperado de las otras lesiones. Tenga fe en Dios .

A pesar de todo, Amparo y Ernesto no guardan rencor contra nadie. Luis Carlos, que estuvo al borde de la muerte, logró salir del difícil trance y está en vías de rehacer su vida. Incluso, todavía conserva una esperanza de volver al ciclismo competitivo. También están agradecidos con los médicos, con los familiares, con los amigos y con todos los integrantes del equipo Pony Malta- Avianca, que nunca desampararon a su hijo.

Pero aún andan pidiéndole explicaciones a la vida, porque no entienden de cuenta de qué se vieron involucrados en este infierno que todavía no termina. Esperan, eso sí, que las autoridades colombianas hagan justicia y se le entregue a Luis Carlos la indemnización económica que le permita encarar con más tranquilidad y menos amargura el resto de su nueva vida. Así se compensaría, al menos en el aspecto material, el sufrimiento que han debido padecer.

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