ESTADO VIOLENTO E INFRACTOR

ESTADO VIOLENTO E INFRACTOR

El Estado colombiano es el mayor generador de violencia juvenil. Modalidades delictivas como el sicariato, las pandillas y las milicias populares son el resultado de procesos socio-económicos particulares, cuyas soluciones,previstas por entidades gubernamentale, quedan a medio camino, debido a los cambios de gobierno. Asi mismo, el ente estatal también genera violencia, a través de los organismos de seguridad, cuyas medidas represivas, al enfrentar el delito, violan constantemente los Derechos Humanos, siendo los niños y jóvenes, el sector de población más vulnerable.

30 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

El progresivo deterioro de la calidad de vida (desempleo, la falta de educación, ingresos económicos mínimos), unido a la crisis del núcleo familiar y la ejecución de planes de ajuste económico son factores que desestabilizan acciones preventivas, generadas desde propósitos meramente legales. Este panorama fue presentado durante la I Jornada de Violencia Juvenil que se lleva a cabo en la Universidad Javeriana, con la participación de especialistas, funcionarios y científicos comprometidos en el estudio y análisis sobre violencia urbana. Jóvenes violentos El Estado colombiano genera violencia. Unas veces como resultado de políticas socio-económicas (lucha contra la inflación, apertura económica) que golpean grupos de población vulnerables, y otras a través de los aparatos de seguridad y represión (Policía, Das y Ejército).

Al enfrentar el delito, estos organismo violan constantemente los Derechos Humanos, siendo los niños y jóvenes, el sector de población más afectado. Según estadísticas de la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos, con sede en Bogotá, de 5.280 denuncias por masacres, desapariciones, torturas, arrestos arbitrarios, el 46 por ciento tienen que ver con jóvenes entre los 15 y 23 años.

La situación fue presentada durante la Primera Jornada de Violencia Juvenil, que se lleva a cabo en la Universidad Javeriana, para analizar las causas de la conducta delictiva y la expresión de la violencia por los problemas socioeconómicos, políticos y educativos que afectan a los jóvenes.

En el certámen participan médicos, sicólogos, comunicadores, abogados y funcionarios para intercambiar y discutir puntos sobre el diseño de políticas especiales de prevención de la violencia juvenil urbana. Según Esmeralda Ruíz, procuradora delegada para los Derechos Humanos, modalidades de delincuencia juvenil como el sicariato, las pandillas y las milicias populares son el resultado de procesos socio-económicos particulares, cuyo tratamiento y difusión masiva ha creado impresiones falsas sobre la conducta delictiva y los mecanismos para enfrentarlas. Además programas serios, diseñados para resolver aspectos puntuales, por parte de entidades gubernamentales, quedan a medio camino, debido a los cambios de gobierno. Para la funcionaria, el progresivo deterioro de la calidad de vida (desempleo, la falta de educación, ingresos económicos mínimos), unido a la crisis del núcleo familiar y la ejecución de planes de ajuste económico generan fuerte impacto entre la población de escasos recursos, que habitan zonas marginales de las siete capitales del país (Cali, Bogotá, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Pereira y Manizales). Estudios realizados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane) revelan que de los 32 millones de colombiano, 15 millones son menores de 18 años. El 46 por ciento viven sectores marginados; el 22 por ciento padece condiciones de pobreza absoluta; el 13 por ciento reside en tugurios y cajas de cartón; el 21 por ciento no es atendido por empresas de servicios públicos y el 4.5 por ciento no tiene acceso a la escuela. El resultado de niños malnutridos, con limitaciones sico-afectivas, con vocación de marginales en cuanto a la inserción social y con una carga deresentimiento infinita contra todo aquello que resulte negador de sus propias satisfacciones, será siempre altos índices de delincuencia y criminalidad, fenómenos que no se soluciona con la sola represión, ni campañas de limpieza social contra todo lo que inadecuadamente se ha llamado como desechables sociales , dijo un funcionario de la Corporación Antioquia Presente.

Es con la comunidad con quien se debe proponer soluciones para enfrentar la problemática de la delincuencia , dijo un funcionario de la Procuraduria. Causas del pandillaje Una investigacion realizada por estudiantes de Criminología de la Universidad Santiago de Cali, en 39 barrios de la ciudad, revela que la disolución de la familia, la publicidad, el desempleo y la drogadicción son los principales factores que generan pandillas juveniles en Cali. El fenómeno de la publicidad, canalizada a través de los Medios Masivos de Comunicación, actúa como instrumento unificador de costumbres, comportamientos y pautas sociales, alrededor de un solo objetivo: el consumo. La drogadicción y el consumo de drogas y bebidas alcohólicas constituyen los hábitos más sobresalientes de los integrantes de las pandillas. La disolución del núcleo familiar, o la ausencia de los padres, obliga al joven a emigrar hacia la calle en busca del grupo, como medio de relación solidaria. Finalmente, el desempleo, especialmente en zonas marginadas de toda atención gubernamental, potencia la actividad delictiva de la pandilla (robos, atracos, comercio y consumo de alucinógenos), como alternativa de trabajo.

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