MERENGUIADA

Cali es una ciudad que se ha abierto a toda clase de espectáculos. Además de los grandes conciertos de rock y salsa, anoche las tribunas del Pascual Guerrero se llenaron de aficionados al merengue. La Patrulla 15, Jossie Esteban y Wilfrido Vargas demostraron su calidad. Estos tres dominicanos revolucionaron el ambiente salsero que ha caracterizado a Cali, dando paso a un ritmo que busca enraizarse en la Sultana aprovechando el ambiente de feria que se vive. Ellos son los tres máximos representantes del ritmo acelerado que se han lanzado a la conquista del mercado caleño.

29 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Jossie Esteban nació en La Vega, un 25 de enero de 1953 y se radicó desde los 9 años en San Juan de Puerto Rico, donde su oficio de lustrabotas lo fogueó por bares y cafetines. Allí mostró su talento musical que lo sacó a flote irrumpiendo en la balada y luego en el pegajoso ritmo dominicano. Jossie creó luego La Patrulla 15. Su primer matrimonio fracasó por la falta de confianza que tenía su esposa en el porvenir artístico del grupo. Hoy, el estrellato lo tiene en sitial de honor, está de nuevo felizmente casado y espera conquistar el gusto de los melómanos colombianos. Wilfrido Vargas, el otro grande del merengue, reconocido como el precursor de esta música, nació, se crió y surgió en Santo Domingo, la capital, desvirtuando que nadie es profeta en su tierra. Su éxito lo constituyó el haber adaptado los temas del vivir diario a la música de actualidad, mezclando ritmos antagónicos al merengue, como el Rap, creando un estilo propio que le ha dado permanencia a sus interpretaciones, enmarcando algunas de ellas en el perico limpiao , el merengue tradicional del pueblo. Finalmente está Sergio Vargas, el sardino de esta terna de merengueros. Recorriendo las calles dominicanas, escuchando y aprendiendo de Jossie y Wilfrido, comprendió cual era el uso de la tambora y el giro, instrumentos que identifican el ritmo del merengue. Sergio combina juventud y experiencia, lo que le ha abierto las puertas en las casas disqueras, sin defraudar en su estilo ni olvidar la bachata , que toca el despecho y la amargura, interpretado magistralmente su ritmo, agregando un toque de pantomima a sus presentaciones. Los asistentes al Festival del Merengue y la Cerveza fueron testigos presenciales de una nueva perspectiva que se abre en el mundo farandulero, a través de los merengómanos. No podemos olvidar que en nuestra ciudad se han escrito, comentado y analizado muchos aspectos de la salsa, la balada, el rock y el tango. Bien por Cali.

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