ZONA INDUSTRIAL EN EL SUR

ZONA INDUSTRIAL EN EL SUR

Para Cali resulta urgente y prioritario definir un área de desarrollo industrial. Entre otras cosas porque se nos vino encima la apertura económica y nuestra obligación es estar preparados. Pero, principalmente, porque conseguir la paz nacional se debe partir de cosas tangibles como la creación de las condiciones para la generación masiva de empleo. Afortunadamente en el Plan de Desarrollo Municipal quedó plasmado este propósito y ahora su reglamentación se incluye en el texto del Proyecto de Acuerdo sobre Usos del Suelo y normas estadísticas.

29 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Y es allí donde todo este avance -incuestionablemente importante para nuestra iucad- es presentado como una arma de doble filo. Se determina la creación de un parque tecnológico (lease industrial) en el área comprendida entre la carrilera del Ferrocarril y la vía a Jamundí desde el primer retén hasta el caserío Valle del Lily. Obvio hasta para legos en cuestiones urbanísticas que el sur es irreversiblemente de vocación residencial, recreacional e institucional, principalmente. Es de los sectores importantes para mostrar en esta capital. Una zona que aún permanece limpia de polución. Por eso la ubicación que dá el proyecto presentado por la administración al Parque Tecnológico, resulta desenfocado de la realidad caleña, para decirlo de una manera benévola. El proyecto señala que en este parque se podrán asentar centros de investigación científica y tecnológica, asi como establecimientos de venta de servicios y de asesoría. También de producción orientada a la tecnología de punta , tales como la telemática, al robótica, la microelectrónica y la ciencia de nuevos materiales, excelente propuesta que compartimos todos. La administración de Cali advierte que estos desarrollos tienen un bajo impacto social . De acuerdo a estos lineamientos, miremos que fábricas se pueden montar en ese sector: lácteos, envasadoras de frutas y legumbres, compuestos dietéticos, gaseosas y bebidas no alcohólicas, prendas de vestir, tejidos de punto, envases, pulpa, papel y cartón, imprentas, editoriales, farmaceútica y medicamentos, productos de tocador y limpieza, equipos, y aparatos de radio y televisión, robótica, aparatos fotográficos, ópticas, relojes, aparatos de música, luz y de fuerza eléctrica, equipos de comercio y oficinas, asi como agencias relacionadas con bodegas, servicios de comunicación, vivienda, enseñanza pre-escolar, primaria, superior y artística, servicios locales y producción de películas. Sin pretender levantar pánico y terrorismo, no es exagerado anticiparse a señalar como terrible el impacto ambiental que la multiplicación de tales actividades fabriles producirá. Cambiará sustancialmente el panorama del sur de la ciudad. El tránsito vehicular aumentará con todas sus secuelas de polución, ruido, congestión y deterioro vial y urbano. Esto para no ahondar en otras consecuencias nefastas que son evidentes en algunas partes del sector céntrico de Cali, donde desde hace años se asientan conglomerados industriales. Si ello ocurriera, cabe preguntarse: cuál será la actitud de los caleños residentes en barrios tan cercanos al parque tecnológico como Ciudadela Comfandi, las parcelaciones de Pance, Río Lili, El Laguito, El Caney, Unicentro, El Ingenio, San Joaquín, El Cañaduzal, Ciudad Jardín, entre otros?. No hay que perder el rumbo, ni destruir lo que debemos conservar. Desde el anterior Plan de Desarrollo - hace 20 años- se establecieron todas las condiciones para que el sur fuera de amplio desarrollo urbano, residencial, de recreación, comercial, de esparcimiento y servicios institucionales. Tales objetivos se han dato tal como todos podemos admirar ahora. Debemos defenderlos. El tema levantará debate en el Concejo municipal. Propongo como mínimo que se haga una consulta popular para que pronuncien los miles de habitantes de esa parte de la ciudad y se evite ese atentado urbanístico, que no le perdonarán nuestros hijos. En el cabildo habrá que proponer alternativas como es lógico, porque el mayor fundamento en la crítica debe ser plantear soluciones. Existen dos opciones: una es destinar para este parque tecnológico el área comprendida entre el Control de buses de Menga y la ciudadela industrial de Yumbo y la otra por la autopista Cali-Yumbo. Será una integración fabril que producira beneficios. Además con ventajas, como la Central de Carga y la fuente de materias primas a mano. Sin olvidar que esa es una zona de Cali y Yumbo con indudable vocación industrial. Otra sería pensar de verdad en el Area Metropolitana, inducida por la Conurbación, fenómeno que es una clara realidad en el marco geográfico entre Cali y Yumbo y entre Cali y Jamundí. Lo único que resta es configurarla jurídicamente. Legalizar un maridaje que para nadie es un secreto. Tanto que Yumbo y Jamundí reciben servicios públicos de las Empresas Municipales de Cali. De esa manera -con el Area Metropolitana- se podría fortalecer la zona industrial de Yumbo, el sector agrícola de Palmira, la Agroindustria azucarera de Candelaria, el sector recreacional y turístico de Jamundí. Múltiples serían los beneficios para los municipios que la integrarían. Entre ellos la Planificación Regional con la elaboración y ejecución de un Plan de Desarrollo Subregional, Servicios públicos, mejoramiento vial y una gran capacidad para consecución de recursos, tanto del orden tributario, como del sector financiero interno y externo. Sin dejar de lado un anhelo: poner en marcha el Tren Metropolitano. Con reglas de juego claras, concebidas por consenso, se disiparía el temor de los pequeños municipios frente a la gran capital. Es hora, entonces, que se convoque a este propósito integracionista. La unión hace la fuerza, se dice desde hace tiempos. El Area Metropolitana ha dado excelentes resultados y dividendos, a unos y a otros, en Medellín, Bucaramanga y Pereira. Claro está que la localización de industria no podría estar cercana a los centros urbanos de los municipios que conforman el Area Metropolitana. En el caso de Cali y sus municipios vecinos, ganaríamos todos. Y de paso haremos desaparecer este pretendido engendro de Ciudadela Industrial en el Sur, metido eufemísticamente en el aludido proyecto de acuerdo sobre los Usos del Suelo. Claudio Borrero Ingeniero y ex-concejal El nuevo Estatuto de usos del suelo establece un área de actividad de Parque Tecnológico destinados a centros de investigación científica y tecnológica, industrias como la Telemática, Robótica, Microelectrónica y similares, tolerandose compatiblemente el uso del sector con la vivienda, el área se alindera con el Cementerio Metropolitano del Sur, hasta el río Jamundí. La vocación de las expansiones Cali-Jamundí (sector Pance), de años atrás se desarrolla en vivienda, centros educativos, fundamentalmente privados, tanto de estudios primarios, secundarios y universitarios, igualmente clubes privados sociales deportivas y extensas zonas de recreación pública con los cuidados ecológicos obvios. Grave será mañana iniciar este coctel urbanístico con posibilidades de contaminación, liberado hoy al menos de ese peligro. La propuesta de Planeación pueda que de comienzo se estipule únicamente para industrias sin chimeneas, pero vendrán los esguinces a la norma con el tiempo y se arriesgaría por aquello de las influencias al montaje de factorías contaminantes, bien del aire o por evacuación de aguas quimicamente contaminadas al río Jamundí, afluente al río Cauca, aguas arriba de las bocatomas de los acueductos de Cali.

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