VINO, VIO... Y DENIGRÓ

VINO, VIO... Y DENIGRÓ

Pensaba rendirle en este espacio un justo y sincero homenaje, en nombre de mis colegas campesinos, al ex Presidente Carlos Lleras, quien debe haber sido condecorado en el Cielo con la Gran Orden Agraria San Isidro Labrador, por todo lo que hizo por el campo. No tuvo la desgracia el doctor Lleras de escuchar las declaraciones sobre Colombia del ex jefe de la DEA en Bogotá. Esa bomba que explotó en Eldorado y retumbó hasta la Casa Blanca, la OEA, Colombia y Latinoamérica, es precisamente la que me obliga a cambiar de tema. Pues el gringo tomó la actitud de las muchachas del servicio, desagradecidas y que lo mismo barren hacia adentro que hacia afuera. Esas, por fortuna muy escasas, que comen mejor que nadie en la casa, se ganan la confianza de sus patrones, comparten todo, conocen intimidades, se granjean el cariño del papá y de los niños y hasta se ponen la ropa de la señora, pero que cuando se tienen que ir, ya con las maletas en el andén del frente comienzan a decir ciertas cosas y

01 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Exactamente eso le ocurrió al tal Joseph Toft. El tipo duró aquí casi siete años; compartió con los colombianos comida, bebida, vestido, aire y paisaje. Respiró -que no es lo mismo que aspiró- con nosotros. Supo secretos de Estado; tuvo vía libre a las instituciones, pero le pasó lo que le ocurre al toro castrado entre vacas, no sagradas, sino de atractivo caderamen y larga cola, que cuando viene otro toro y se las vuela, no dice ni mú. Hizo lo de aquellas que hacen el amor a pierna suelta y luego demandan por acoso sexual. Como quien dice, mientras estaba aquí, agachó la oreja. Y solo con el pasabordo en el bolsillo lanzó el botafuegos. Si fera cierto lo que afirmó, él sería, como mínimo, un encubridor. Además de inepto, pues nada menos era jefe de la DEA, sigla que dizque ahora significa Despotriquemos Entre el Avión.

Claro que no hay que decir ahora que aquí estamos libres de pecado. Que no sabemos del polvo. Bueno, de polvo blanco, no sea que la asociación de trabajadoras nocturnas ponga tutela. Si en Italia hablan de la cosa nostra , aquí se especula con la coca nuestra . Y parece que hay muchos que saben y callan. Que parten y comparten. A quienes llaman mesitas de noche, porque ocultan muchas cositas curiosas. En todo caso, el señor Toft debe concretar con pruebas lo que dijo. Porque en esto del narco la es como en los embarazos: con la prueba en la mano y con el bulto cercano.

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