DIATRIBAS ANTI-COLOMBIANAS

DIATRIBAS ANTI-COLOMBIANAS

Joseph Toft, hasta hace poquísimos días director de la DEA en Colombia, organismo oficial de los Estados Unidos para la persecución y represión de alucinógenos, quiso despedirse del país sacándose el clavo de sus frustraciones y decepciones de cerca de siete años. Sobre el nombre de la nación, de sus instituciones, autoridades y gentes resolvió echar montañas de oprobio, váyase a saber si para descargar su propia conciencia o para disculpar el hecho de que sus gestiones y trabajos no hubieran logrado cortar el mal de raíz. Tras el éxito nacional contra el narco-terrorismo, le quedó el sabor de ceniza de la transferencia a otra parte del centro de gravedad del ilícito negocio. Del auge tormentoso del cartel de Medellín al más astuto y mejor encubierto del llamado de Cali. En el deber de explicar el fiasco parcial de su misión debió sentirse, con mayor razón al haber sido separado de su cargo y de cualquier otro gubernamental.

01 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Rumiándolo rencorosamente, se dio a buscar sobre quiénes echar la culpa. Aparte de los mismos narcotraficantes que sus redes burlaron, los mandatarios colombianos, los fiscales, los jueces, los congresistas, los policías venales y los empresarios complacientes. Quién no. En una palabra, la narco-democracia que, según él, florece irreparablemente entre nosotros.

El personaje no es cualquier cosa. Aquí vivió con alta y delicada jerarquía los tiempos azarosos en que el narco-terrorismo nos asedió. En estrecha colaboración con las autoridades de polícia y otras se mantuvo. El mismo confiesa haber patrocinado el montaje de un narco-video destinado a influir el ánimo de la Asamblea Constituyente. En su concepto, ella eliminó la figura de la extradición por oscuras maniobras de los narcotraficantes, si no por amedrentamiento de sus miembros.

Al concluir su tarea en Colombia apareció recibiendo honrosas condecoraciones, tan prematuras como las que se otorgaron con el más elevado rango a nuestra selección futbolística. Le interesaba el reconocimiento de sus servicios para poder atribuir a otros sus fracasos. Así ganaría en credibilidad.

El Embajador de los Estados Unidos, a nombre de su gobierno y de la propia DEA, ha desautorizado la diatriba anti-nacional del ex funcionario. No se podía esperar menos cuando se ofende al país en que estuvo acreditado y se pretende descalificar moralmente al Jefe de Estado, sin dejar de salpicar al anterior con el objeto de demostrar que la nuestra es una narco- democracia. Ahora resulta más claro el origen de los narco-casetes con los cuales se pretendió invalidar la voluntad popular limpiamente expresada en las urnas.

En lo futuro es indispensable exigir elemental y equitativa reciprocidad para los empeños y sacrificios de Colombia en la batalla contra el narcotráfico. No se desconocen aquí sus tremendos peligros, su inmensa capacidad de corrupción, su daño a la salud nacional e internacional. Su forma de lavar dólares al amparo de la libertad cambiaria y del contrabando. Su tendencia contaminante y expansiva en los centros urbanos como en los campos de cultivo. Por ello mismo, la lucha es más difícil y requiere no la hostilidad abierta o sutil sino la cooperación de las demás naciones. Especialmente de aquellas con grande y tenaz demanda.

Acción correctiva más que solamente represiva, en el sentido de consultar los diversos aspectos del problema: penales, sociales, económicos y políticos. Aprehensión y efectiva sanción legal de las cabezas de las organizaciones delictivas, destrucción sistemática de sus vastas y complejísimas redes transnacionales, pero a la vez apoyo interno y externo a actividades y trabajos alternativos. No cabe olvidar que por desgracia los estupefacientes han llegado a ser fuente de empleo en el agro y las ciudades. La cooperación recíproca, dentro de mutuo respeto de la dignidad de las naciones y de quienes la encarnan, se impone por la misma naturaleza del complicado asunto. Sobre esta base, ánimo propicio para llevar a cabo el empeño común, haciendo cada uno lo que le corresponde y no reduciéndose a enjuiciar al país donde se desarrollan la producción o el consumo por encima o por debajo de la vigilancia policial.

En cuanto a Colombia concierne, es evidente y era previsible la tendencia a convertirla en víctima de agravios e imposturas mientras en Estados Unidos se tenga el convencimiento o la impresión de que el cartel de Cali es el principal proveedor de sus insaciables consumos.

Localizado el problema, parece muy fácil resolverlo mediante el encarcelamiento de los responsables por tiempo adecuado a sus andanzas y culpabilidades. En condigno y pronto castigo se les quiere ver, tras las rejas, imposibilitados para proseguir en su ilícita empresa.\ Sin embargo, su captura o entrega no bastaría mientras las organizaciones respectivas no fueran desmanteladas y mientras pudiera haber circunstancias propicias para que otras prosperaran. A las enérgicas e ineludibles protestas contra los desafueros verbales, que a todas luces deben cesar, ha de seguir la acción concertada para erradicar la dolencia.

Petróleo de la Nación Con regocijo patriótico cabe celebrar el fallo de la Corte Constitucional que conforme a derecho declara de la Nación el petróleo de Cusiana y Cupiagua. Así, en la mejor forma, termina el obstinado y tortuoso esfuerzo de un ávido grupo de particulares por apropiárselo, pasando por encima de los preceptos de la ley expedida en 1969.

De cerca tuve la triste oportunidad de advertir sus maniobras y presiones en los días finales de la Administración Lleras Restrepo. Se me pedía una resolución improvisada y ligera que diera vía libre a las codiciosas pretensiones. No habiendo tiempo de estudiar el largo y grueso expediente, me negué a satisfacer la solicitud que con sospechoso apremio se me formulaba. En insidiosos artículos de prensa se me cobró esta clara y reflexiva actitud.

El fallo definitivo de la Corte Constitucional me confirma que obré con prudencia y acierto en defensa del interés público. El petróleo de Santiago de las Atalayas, que tal era el nombre de la zona donde se suponía su existencia, es patrimonio de la Nación o sea de todos los colombianos y no de unos pocos colonos de notaría.

DLN y Presupuesto No he logrado entender la actitud recelosa de la Dirección Liberal Nacional en el trámite legislativo del Presupuesto. Como congresistas, sus miembros tenían plena libertad para intervenir en él. Pero no estaban autorizados para comprometer la personería del partido en trabas, rebatiñas y condicionamientos. Su deber era facilitar la acción del Gobierno, presidido por quien todavía es su jefe. No dificultarla, ni entorpecerla, ni menos prejuzgar sobre sus actuaciones futuras.

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