BARRANQUILLA LEGALIZA LA INVASIÓN LA CHINITA

BARRANQUILLA LEGALIZA LA INVASIÓN LA CHINITA

La Alcaldía de Barranquilla compró las tierras donde queda el asentamiento La Chinita, en la cabecera del puente Pumarejo sobre el río Magdalena, para entregarlas a sus ocupantes. Se pone fin, de esta manera, al más prolongado litigio de tierras ocasionado por las invasiones promovidas por los políticos en afán electoral en esta ciudad.

01 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Según el alcalde Bernardo Hoyos, el Distrito comprará por 898 millones de pesos 30 hectáreas a la familia Mancini, propietaria de las tierras que fueron invadidas hace unos 20 años, para adjudicarlas por lotes, que son 2.769 predios donde viven unas 3.500 familias.

Los recursos provendrían de un préstamo del Banco de Colombia que el Fondo Distrital de Vivienda de Interés Social y de la Reforma Urbana (Fonvisocial) pagaría con sus recursos ordinarios en cinco años.

El abogado Danilo Devis, apoderado de los Mancini, confirmó la negociación señalando que la única administración de Barranquilla que se impuso como meta solucionar este problema ha sido esta, la de Hoyos.

Devis acostumbraba a enviar cartas a cada Alcalde que se posesionaba pidiendo la desocupación de las tierras pero explicaba, informalmente, que era un simple requisito para mantener vivo el caso. Tarde o temprano llegará alguien con quien negociar y seguramente el Estado pagará más de lo que habría pagado antes , explicó hace ocho años.

La Chinita es un asentamiento que queda a un lado de la vieja Barranquilla y donde los servicios públicos no eran instalados porque las leyes prohibían hacer inversiones en zonas no legalizadas. La mala distribución de las viviendas y sus calles irregulares contribuyeron a darle un mal aspecto a la entrada de Barranquilla.

Pero el problema no era solo estético. El entorno y la calidad de las personas se fue deteriorando, convirtiéndose en un principio en un sitio muy peligroso, asiento de varias pandillas juveniles y de bandas de delincuentes.

Sin embargo, allí hay numerosas familias de bien, profesionales y empleados de oficinas, que fueron poco a poco cambiando la fama del barrio. Inclusive, una de esas profesionales, Casta Herrera, es candidata al Concejo Distrital.

Por su ubicación, conectarles servicio no es muy costoso, pues muy cerca quedan las plantas de tratamiento del acueducto y una subestación eléctrica. La reconstruida Calle 17, que da al centro de la ciudad, pasa por este barrio.

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