LA SARMIENTO: TIZA Y BALÓN

LA SARMIENTO: TIZA Y BALÓN

El fútbol colombiano tiene en la Escuela Carlos Sarmiento uno de sus mejores pilares en la formación de fubtbolistas con aspiraciones a la rama profesional. Pero su lema no es formar por formar: Primero la formación integral de los jóvenes y después el futbolista , esa es la consigna en cada una de las actividades que desarrolla. Un entreno es como una obra de teatro. En el primer acto, los muchachos se dividen en categorías. Se organizan sus fichas médicas, siguen con las pruebas de eficiencia, con los circuitos de fuerza y fondo, con los de resistencia, con los trotes cortos y largos, con las pesas y la gimnasia. Todo bajo el precepto de la disciplina.

23 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

La Escuela es una institución con una amplia cobertura a nivel nacional porque se tienen varias subsedes ubicadas en Ibagué, Manizales, Tuluá, Puerto Tejada y Cali. Creemos que tenemos los elementos suficientes para preparar un buen número de jóvenes que se encaminan a militar en el fútbol rentado , dijo Finot Castaño, director general en el aspecto futbolístico. En el segundo acto, el escenario se llena de balones de fútbol. Ahora se trabajará con ellos. Los muchachos demostrarán sus capacidades. Una finta. Más allá un amague, un corte por el lado ciego del rival. Pero también hay que dominarla en el aire. Enganchar el balón, dormirlo en el empeine, bajarlo, hacerlo bailar sobre el zapato, llevarlo en velocidad, rematar al arco. Y otra vez, el telón se baja, como en un espectáculo de tablas. En el tercer acto, el trabajo sigue en la cancha. Ahora los muchachos le tienen que dar al balón con la cabeza. Es el momento de saltar: una palomita perfecta para allá, una devolución frontal impecable para el otro costado, un exacto golpe de perfil, con y sin traslado del cuerpo. Un pase en diagonal. Un taquito. Ni una falla, ni un desajuste. Y la función sigue. En el corto acto, el turno es para la pisada. Con medio giro sobre la pierna de apoyo, corta y con remate instantáneo, con el centro inmediato o con el toque. Después se hace el amague, el pique, el arranque a contrapierna. Ahora hay que mostrar cómo se defiende: despejes jugando la pelota al pie, el rechazo de urgencia, la chilena defensiva, la estirada a los pies contrarios. Siempre haciendo énfasis en el Fair Play. La escuela también es una oportunidad. Porque además de enseñarles a jugar al fútbol,la Fundación Sarmiento le ofrece a los niños de bajos recursos económicos becas para estudio, salud y protección. Es una regla de la Sarmiento en la formación del hombre nuevo. Del deportista ideal. En cuanto a la educación, la Fundación tiene, más o menos, unas mil trescientas becas repartidas no solo entre los futbolistas. Las hay en otras disciplinas. Es el momento ideal para mostrar cómo se arma una barrera, cómo se cruza un balón con chanfle, cómo funciona una diagonal en ataque...Todo tiene la misma importancia interpretativa. Y los menores captan bien las enseñanzas de sus profesores. En este momento se encuentran vinculados a la Escuela unos doscientos niños. Ellos empiezan a ser recibidos desde los ocho años. En esa edad, un pequeño puede aburrirse de jugar al fútbol. Por tal motivo, la Escuela tiene pedagogos dentro de este campo que trabajan en las escuadras menores para guiarlos. Si se inclinan hacia otro deporte no hay ningún problema , comentó finalmente Castaño.

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