SANTA BÁRBARA: QUÉ BARBARIDAD!

SANTA BÁRBARA: QUÉ BARBARIDAD!

Lo peor que le puede pasar a un barrio en Bogotá es estar situado cerca del poder. El mejor ejemplo lo constituye el barrio Santa Bárbara centro, donde más de 300 años de historia, de nada sirvieron para que fuera echado al olvido y expuesto a la destrucción. Por encima de la conservación y preservación se impuso la tesis de construir modernos edificios que elevaran el nivel socioeconómico del sector y con ello crear un cinturón de seguridad que protegiera el Palacio de Nariño, el Ministerio de Hacienda y otros edificios del poder central.

07 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Poco importó que en aquellas casas de tapia pisada y bahareque hubieran vivido Policarpa Salavarrieta, el poeta y conspirador Luis Vargas Tejada, el general y presidente de la república Pedro Alcántara Herrán, destacados pintores de la Expedición Botánica y hasta modestos artesanos. El Santa Bárbara era el tercer barrio más antiguo de Bogotá. De las viejas casas coloniales y republicanas quedan muy pocas, algunas bien conservadas y otras semidestruidas y varias fachadas que protegen inmensos lotes.

Hoy, el sector vive del pasado.Nueve manzanas en las que había unas 127 casas pertenecientes a los siglos XVI, XVII y XVIII ya no están.

En 1982, un inventario hecho por la División de Patrimonio Arquitectónico del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) determinó que de esos 127 inmuebles, 86 casi el setenta por ciento del sector debían y estaban en condición de ser salvados.

La historia de esta destrucción se inició en 1976, cuando el plan de renovación del centro incorporó al programa edificaciones importantes como el Palacio de Nariño y el Capitolio Nacional, pero excluyó las áreas circunvecinas.

Este abandono generó en el barrio el deterioro de su estética urbanística, fallas en los servicios públicos y problemas viales.

El Banco Central Hipotecario (BCH) se encargó de la renovación arquitectónica de nueve manzanas del barrrio, basado en la propuesta del arquitecto Gregorio Valenzuela, pero dejó a un lado la idea de conservar las fachadas y edificar en el interior, como lo propuso Valenzuela.

Según Martha Forero, especializada en restauración de arte y quien vivió muchos años en el barrio, para el BCH era mejor negocio comprar y tumbar una casa como la mía que tenía 325 metros cuadrados y levantar un edificio de treinta apartamentos, que reformar y vender. Era un negocio redondo .

Este paso se dio en virtud de la declaratoria del Concejo de Bogotá de convertir el sector de utilidad pública.

Según el acuerdo 7 de 1979, en la ciudad había sectores como el barrio Santa Bárbara en donde los precios de la tierra eran relativamente elevados y las tasas de valorización negativas. El acuerdo declaró el barrio zona de redesarrollo. BCH responde El objetivo de convertir el Santa Bárbara en un cinturón de seguridad ha fracasado hasta el momento. La Nueva Santa Fe de Bogotá padece varios problemas, pero el principal es la inseguridad. Algunos habitantes dicen que después de las 7 de la noche hay que llegar en carro o en taxi, si no lo roban o lo matan a uno .

Hace diez años, el famoso arquitecto catalán Oriol Bohigas vino a Bogotá a participar en un seminario sobre el proyecto de renovación urbana del Santa Bárbara y dijo: Es inmoral hacer una remodelación de un barrio a costa del exilio de los habitantes .

Según Rodrigo Bicaría, gerente de inmobiliaria del BCH, la entidad analizó varias propuestas con respecto a la renovación del barrio, pero se llegó a la conclusión que la gran mayoría de las viviendas no tenían ningún valor arquitectónico y cultural, por eso era mejor reedificar sobre el sector.

Para Bicaría el Santa Barbara no tenía el mismo valor que lo puede tener La Candelaria. Cuando el Banco inició las gestiones, las casas estaban muy deterioradas y el sector estaba abandonado.

Los resultado obtenidos por el BCH con la Nueva Santa Fe de Bogotá no fueron los mejores. Según Bicaría desde el punto de vista arquitectónico el proyecto es excelente, pero económicamente no, pues se edificó con lo mejor y esto elevó los costos de los apartamentos. Además el BCH se demoró en la adquisición de los predios. Hoy faltan 17 casas por adquirir .

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