EL NIÑO AMENAZA EMBALSES

EL NIÑO AMENAZA EMBALSES

El clima del país y los embalses generadores de energía están de nuevo amenazados por la presencia del fenómeno de El Niño . Hace tres años, a finales de 1991, fue su última aparición, causando una sequía en el país que condujo al racionamiento de energía durante todo 1992 por la evaporación del agua de las centrales hidroeléctricas.

01 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

No obstante, el ministro de Minas y Energía, Jorge Eduardo Cock, señaló que el país está preparado para enfrentar un nueva sequía y descartó que se presente un nuevo apagón. El funcionario dijo que por primera vez el fenómeno encontrará los embalses llenos y un número importante de termoeléctricas en pleno funcionamiento.

El Instituto de Estudios Ambientales (Ideam) -antiguo Himat, hoy entidad del Ministerio del Medio Ambiente- confirmó ayer la presencia de ese evento climático.

Hace 15 días, el experto Max Henríquez, de la empresa Satélite 3 Meteorología, dijo a EL TIEMPO que ya se tenían datos precisos sobre el nacimiento de El Niño y advirtió a las autoridades del sector eléctrico para que se adoptaran las medidas necesarias para contrarrestar un posible racionamiento.

Ahora el mismo Gobierno, a través del diagnóstico del Ideam, confirma esa situación anómala en el clima.

Dice el análisis que el océano Pacífico, en su parte ecuatorial, se está calentando y ha alcanzado temperaturas de 30 grados centígrados.

De igual el manera, el denominado Indice de Oscilación del Sur (IOS), que se usa para el seguimiento de El Niño , ha estado fuertemente negativo en los últimos seis meses. Esto significa para los expertos en meteorología que existe el fenómeno.

Otro patrón técnico que indica la anomalía es la presencia de vientos de bajo nivel más débiles que lo normal en el Pacífico ecuatorial, central y Occidental.

En el pasado estas características han sido colectivamente buenos indicadores del desarrollo de episodios cálidos , dice el Ideam, lo que significa sencillamente un Niño .

Señala el Instituto que a mediados de octubre o comienzos de noviembre comenzará el desarrollo pleno del evento, mientras que será vigoroso a comienzos de 1995.

Es decir, que en octubre, que es el mes más invernal del segundo semestre, las lluvias disminuirán, tendencia que se marcará más en noviembre y diciembre.\ Cómo influye El Niño , que se presenta en ciclos de tres o cuatro años, causa el calentamiento del Pacífico.

La atmósfera caliente desarticula la actividad de la Zona de Confluencia Intertropical (ZCI), que es la franja de nubes que genera la mayor parte de lluvias en el país y buena parte del continente.

La ZCI se desplaza dos veces al año sobre Colombia y de ahí que se produzcan dos temporadas de invierno. En estos momentos está ubicada en el centro del país y por ello ha habido lluvias en la última quincena de septiembre.

Pero, de acuerdo con los expertos, al avanzar más hacia el sur, la ZCI se va a encontrar con el aire caliente que está generando el Pacífico.

La zona es una franja de nubes húmedas. Si se encuentra con el calor que genera el niño, no puede producir las lluvias.

Por este motivo disminuirán las lluvias en octubre y noviembre.

El Niño se intensificará entre diciembre y comienzos del próximo año.

Esto va a significar para la ZCI en su regreso hacia Colombia, en sentido sur-norte, el encuentro con una especie de muralla de aire caliente.

El retorno lo hace más o menos a mitad de marzo. En condiciones normales entra a Colombia por esos días para generar la primera de temporada de invierno, la de comienzos de año.

Como hay Niño y se produce calor en la atmósfera, será difícil la entrada de la ZCI al país en marzo. Si lo logra hacer lo hará con debilidad. Por ello, se prevé que el próximo semestre será seco, tal como ha ocurrido cada vez que se presenta ese fenómeno.

Los embalses Según el último comunicado de Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), la capacidad actual de los embalses generadores de energía en el país está en 83,40 por ciento.

Hace tres años, cuando se presentó el último Niño esa capacidad llegó a estar ligeramente por debajo de 20 por ciento.

La mayoría de las hidroeléctricas presentan buenos porcentajes de reservas de agua. Sin embargo, el agregado de Neusa, Siga y Tominé (cerca a Bogotá) muestra un promedio de 43,93 por ciento. El más bajo es de Alto Anchicayá, con 28,52 por ciento.

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