BENEFICIO PARA LA PROFESIÓN Y EL PACIENTE

BENEFICIO PARA LA PROFESIÓN Y EL PACIENTE

La afirmación del doctor Fernando Guzmán resulta verdaderamente alarmante y merece no sólo ser discutida sino controvertida, ya que se refiere a uno de los temas de mayor actualidad en el campo del derecho de la responsabilidad y de una gran sensibilidad para la opinión, que en su mayoría es usuaria de los servicios médicos y de salud en general. Si bien la afirmación del doctor Guzmán se hace dentro del contexto de análisis del problema en Estados Unidos, donde las cortes americanas en desarrollo de la teoría sobre el tratamiento médico o quirúrgico, calificado como inadecuado, erróneo o negligente, han construido una importante doctrina jurisprudencial, sobre la base del mal-practice , el distinguido médico sostiene que en nuestro país estamos en la antesala de repetir esta misma experiencia, ante la aparición de demandas médicas, que han llevado a los profesionales de la salud a ejercer una medicina defensiva, con un mayor deterioro de la relación médico-paciente .

02 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Con el mayor respeto por la opinión del doctor Guzmán, no es posible aceptar esta conclusión, que desconoce por completo uno de los principios esenciales del derecho de la responsabilidad, y fundamento de la convivencia en una sociedad civilizada, en virtud del cual quien causa daño a otro está en la obligación de repararlo ; este es el principio que debe servir de fundamento a toda demanda de responsabilidad civil por daños causados en la actividad médica o en la prestación de los servicios de salud, que no admite excepciones, por muy destacada y honorosa que resulte esa actividad; precisamente por la importancia que representa para la comunidad la idoneidad de los profesionales de la salud y ante el evidente deterioro en la prestación de dichos servicios, debido a lo que se conoce actualmente como la masificación de la medicina , debe extremarse los controles para evitar que se produzcan daños a los usuarios que con mayor frecuencia demanda estos servicios.

Derecho fundamental Y uno de los controles de carácter estatal a que tiene acceso todo ciudadano en un estado de derecho como el que nos rige, es el control jurisdiccional, de tal manera que el hecho de que se presenten demandas de responsabilidad civil por daños causados durante el ejercicio de la actividad médica, no significa el fin de la medicina, ni el deterioro de la relación médico-paciente, sino el ejercicio de un derecho fundamental que tiene toda persona, de solicitarle al Estado a través de su órgano jurisdiccional que investigue si esos daños provienen del ejercicio inadecuado o negligente de la actividad médica, o de la carencia de idoneidad para la práctica de dicha actividad, y que si se llegare a demostrar esa relación de causalidad se le indemnicen los daños causados.

Lo que realmente ha modificado la relación médico-paciente es la masificación de la medicina, producida fundamentalmente por la demanda, cada día más creciente de prestación de servicios médicos, donde la atención personalizada que caracterizaba el ejercicio de la actividad médica, que se identificaba fundamentalmente con la figura del médico familiar , ha sido sustituida por la llamada medicina social que responde a la necesidad de ampliar la prestación de los servicios de salud a todos los sectores, especialmente a aquellos más desprotegidos, mediante la creación de un sistema de seguridad social en salud, como lo hizo la ley 100 de 1993, que a través de las Entidades Promotoras de Salud, aspira a que todos los colombianos estén debidamente cubiertos de los riesgos que implica enfermedades.

Ante esta realidad que no puede desconocerse, en donde cobra una mayor importancia la figura de la responsabilidad civil en el ejercicio de las actividades médicas y quirúrgicas, responsabilidad esta que no sólo debe apreciarse desde el punto de vista de la conducta individual asumida por un determinado médico, sino que es necesario tener en cuenta el comportamiento integral de estas entidades institucionales de naturaleza pública, privada o mixta que a través de grupos de profesionales de la salud prestan los servicios de asistencia médica a sus afiliados.

Sostener que el incremento de las demandas por responsabilidad civil de los médicos y el ofrecimiento de pólizas de seguro que cubran este riesgo, lo cual constituye una actividad legítima y reconocida jurídica y socialmente, han llevado a los médicos a ejercer una medicina defensiva , es dar un salto atrás en la evolución y progreso científico de la actividad médica y volver al argumento arcaico de la irresponsabilidad absoluta por el ejercicio de dicha actividad, tesis esta que ha sido rechazada por el derecho moderno, que considera que los médicos no son ajenos al sistema general de responsabilidad civil, y que el título adquirido en los establecimientos superiores de educación no los hace inmunes a los efectos jurídicos del régimen de responsabilidad; por el contrario, la doctrina ha venido sosteniendo que la aplicación de los principios de la responsabilidad civil a la actividad médica, contribuye a un mejoramiento en la prestación de los servicios, esta es la opinión del autor francés BRU, quien en su obra La Responsabilité Civile des Medicins afirma que la aceptación de la responsabilidad médica no destruye la iniciativa del médico ni paraliza el progreso. De hecho, la responsabilidad sólo afectará a los médicos mediocres y no son ellos los que hacen progresar la ciencia médica. Y, por el contrario, la responsabilidad consolidará la buena reputación del médico, pues se castigará a los que obraron con negligencia, pero nunca se atentará contra los demás. El médico negligente, sabiendo las consecuencias de su falta, prestará más atención y ello redundará en beneficio de todo el cuerpo médico .

Antecedente importante El fundamento de la responsabilidad civil de los médicos se encuentra en la noción de riesgo profesional, en virtud de la cual los daños que se produzcan en ejercicio de esa actividad calificada como profesional, deben ser indemnizados sin consideración alguna a la intervención o no de la culpa, de donde se concluye que en la tesis del riesgo profesional la responsabilidad radica en la calidad misma de la actividad, que por su carácter especializado y altamente técnico, representa para quien la ejerce una capacidad e idoneidad especial, debiendo responder en razón de ese profesionalismo de los daños que resulten del ejercicio de la actividad calificada como profesional, sin que pueda admitirse la noción de culpa, ya que el profesionalismo de la actividad la excluye de plano.

Este planteamiento permite iniciar un debate serio sobre uno de los más grandes mitos de la responsabilidad en nuestro país, como es el del régimen de la responsabilidad aplicable al ejercicio de las profesiones liberales, especialmente en el campo de las ciencias de la salud, tradicionalmente sometida al juicio de los Tribunales de Etica Médica, donde como lo afirma el doctor David Viscott en su obra Intimidades de un Psiquiatra: Los médicos que ejercen la práctica privada tienen una capacidad excepcional para perdonarse mutuamente los errores .

Afortunadamente nuestra jurisprudencia ha reaccionado ante esta tradición y la Sección Tercera del Consejo de Estado en sentencia de 24 de octubre de 1990, sostuvo refiriéndose a las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos médicos: que cuando tales intervenciones o tratamientos no se acomodan a los requisitos de diligencia y cuidado que para cada caso y, en cada época recomiendan la ciencia de la medicina y el arte de la cirugía, es apenas natural que si el juez encuentra de las pruebas aportadas que esos requisitos faltaron y se produjo un daño, deba referirse que tuvo como causa esa falta de acomodamiento.

De igual manera, la misma entidad en sentencia de 30 de julio de 1992 consagró el principio de la presunción de culpabilidad respecto de los servicios médicos y técnicas científicas prestadas por especialistas.

Estas sentencias constituyen un antecedente importante para emprender una investigación seria, realista y valerosa sobre la responsabilidad civil objetiva por riesgo profesional en el ejercicio de las actividades médicas, que como lo decíamos anteriormente se ha convertido en un mito en Colombia, no obstante el incremento que en los últimos años han tenido los daños causados a los usuarios de los servicios de salud.

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