MARTHA SENN, UN PUNTO ALTO EN EL PAÍS

MARTHA SENN, UN PUNTO ALTO EN EL PAÍS

Después de nueve años de ausencia, Martha Senn regresó a los escenarios colombianos. Es Cherubino, el adolescente de las Bodas de Fígaro, un personaje más de los muchos que ha interpretado a lo largo de su exitosa carrera artística. He regresado a lo mío y estoy muy contenta de que haya nuevas temporadas de ópera pues yo no sería nadie si no hubiera existido la Opera de Colombia que me dio la oportunidad de entrenarme y de ponerme a nivel de competencia internacional. Yo me fui a averiguar por fuera si lo que yo comprobaba aquí, de mi voz, tenía algún valor o no. Después volví todos los años hasta 1985, y el entrenamiento que la gente europea y americana recibe en las universidades yo lo recibí en la Opera de Colombia. Por eso me parece tan importante que la gente tenga una especie de puente entre su talento y la posibilidad de salir al otro lado . Martha, una abogada en potencia, formada en el Conservatorio Nacional por el profesor Luis Macia, a quien califica de maravilloso.

01 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Ahora viene de hacer los Cuentos de Hoffmann, en la Fenice de Venecia; la Carmen en La Bastilla, recitales en el Teresa Carreño de Caracas, y viene de Nueva York, en donde tiene todos los profesores que la preparan para cada una de sus interpretaciones.

Su reencuentro con el público colombiano la emociona pero la desconcierta la ausencia de una crítica musical especializada. La entusiasma, en cambio, encontrar que la nueva ópera de Colombia está en proceso de crecimiento.

Cuándo actuó en Colombia por última vez? Mi última actuación fue en La Cenicienta, de Rossini, en 1985. De entonces recuerdo la gran tarea que realizaron Gloria Zea y Amparo Sinisterra de Carvajal, al frente de Colcultura, para llevarle al público espectáculos de altísima calidad, dignos de cualquier gran escenario del mundo. Infortunadamente, ese impulso se frenó en el gobierno Barco, con el argumento de que quienes quisieran escuchar ópera podían hacerlo en Nueva York, Milán y otras ciudades europeas. Así se castró el empeño de fomentar el talento colombiano, incluidas todas las áreas de expresión estética que involucra la ópera. Recuerdo con tristeza haber encontrado colombianos que, como náufragos en la mitad del mar, habían perdido el faro que les permitía demostrar su talento a través de la infraestructura que significa la temporada de ópera. Hoy, en 1994, renace la esperanza de que a través de la nueva Opera de Colombia pueda desarrollarse el talento de nuestros artistas. Aunque no he tenido oportunidad de hablar con Gloria Zea, me he encontrado con hechos y estos son más elocuentes que las palabras.

Qué novedades ha encontrado que la tienen tan optimista? Una base estructural bastante definida en materia de entrenamiento, de talleres de producción, de vestuarios, tramoyas, luces, escenografía, coros de adultos y de niños, voces de solistas con grandes posibilidades para desarrollar una carrera aquí o en el exterior. Y me emociona la conciencia tan creativa con que trabajan todos en las distintas áreas.

Cree que esa percepción sea compartida por el público? Ojalá todos los colombianos tuviéramos esa actitud que tienen quienes trabajan en la temporada de ópera: la de dar lo mejor de sí mismos, en una lucha permanente contra la mediocridad. El liderazgo tan discutido y controvertido de Gloria Zea en el campo de la ópera, antes con el poder que tenía como directora de Colcultura y hoy tan solo con su poder personal, ha logrado esa actitud ejemplar. Todos trabajan como hormiguitas, con un gran entusiasmo y una gran disciplina. Gloria los interesó en la parte creativa de su trabajo. Eso es algo que no encuentra uno en otros países.

Cómo cree que se pueda cambiar la ausencia de una crítica especializada que también ayude al progreso de la Opera Nacional? Creo que debe haber mayor atención de los medios hacia estos personajes, y que ojalá se busquen becas en el exterior para especializar periodistas en áreas culturales para así poder contar algún día con personal que responda profesionalmente a la necesidad de un periodismo cultural. A propósito, me viene a la memoria lo que dijo en alguna de sus intervenciones públicas la señora Jacquin de Samper: Creo que no existe actividad espiritual más grata que elogiar con justicia y reconocer sin prevención. Hemos olvidado en Colombia el hábito de hablar bien de los otros y de exaltar las cosas hechas a cabalidad .

En la temporada pasada, usted fue la gran ausente. Los aficionados la extrañaron. Cómo se produce su regreso y cómo se siente interpretando a un adolescente? Yo he interpretado en escenarios del mundo la sensualidad de Carmen, la maldad de la Julieta de Hoffman, el romanticismo de la Charlotte de Goethe, la picardía de Rosina; y ahora represento a Cherubino, un adolescente enamorado, uno de los personajes favoritos de las mezzosopranos líricas del mundo, no sólo por la delicia de interpretar la genialidad mozartiana, sino por el reto escénico que supone interpretar a un jovencito en vísperas de encontrarse con su propio erotismo quien, en sus afanes amorosos, se mete en una cantidad de líos con los demás personajes.

Algunos dicen que quizá fue un desperdicio traerla para ese papel que no es protagónico. Es así? Lo que no se ha entendido es que en Las Bodas de Fígaro la protagonista es la ópera en sí, y los personajes que la representan están relativamente equilibrados entre arias, duetos, tercetos, etc. Y hasta en momentos culminantes como el acto final en el cual se despliega la genialidad de Mozart cuando intervienen cada uno de los solistas, es difícil escoger qué frase musical es la más perfecta.

A propósito de estos temas, qué piensa del Ministerio de la Cultura propuesto por este gobierno? Yo soy de las que cree que cualquier intención de impulso vinculado a la cultura se tiene que acoger ya, en seguida y sin criticar. El hecho de que los críticos de un Ministerio de Cultura, que los hay muchos y muy serios, se lo imaginen en el futuro, me parece lo mismo que si una madre antes de dar a luz el hijo que espera comienza por imaginarse cómo será ese niño cuando viejo. Dejémoslo que se conciba, que nazca y formémoslo dentro de una escala de valores de la cual tengamos la mayor claridad, con unos puntos en que nos pongamos de acuerdo sobre qué es la cultura y qué queremos promover. Y en donde nos acordemos que, a través del ejercicio de la cultura, lo que se busca es recordarle al hombre que es un ser sensible, y que la sensibilidad es lo único que puede neutralizar la violencia.

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