Jane Goodall, la reina de los chimpancés

Jane Goodall, la reina de los chimpancés

A sus 72 años, la inglesa Jane Goodall derrocha energía, calma y paz. Sencilla, sin maquillaje, delgada, con su eterna cola de caballo que hoy es de pelo canoso, deambula con esa aura casi mitológica por los más diversos ambientes.

30 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Desde el Foro Económico Mundial de Davos, donde fue invitada, hasta los campamentos del parque nacional de Gombe, en Tanzania, donde llegó en 1960 y ha desarrollado el trabajo de su vida entera con los chimpancés.

Uno de sus mayores hallazgos ocurrió en su primer año en Gombe, cuando descubrió que estos animales eran capaces de usar objetos como herramientas, habilidad que se pensaba como privativa de los humanos.

Parece una mujer que siempre ha pensado que no hay límites. ¿Es por eso que fue sola a África? Mi sueño era ir a África, vivir con animales y escribir libros sobre ellos.

Todo el mundo se reía de mí, porque era la guerra y no teníamos dinero, y África era un lugar muy lejano. La única persona que no se rió de mí y que siempre me apoyó fue mi madre. Me decía: si realmente quieres algo, encuentra el camino y no te des por vencida.

¿Por qué evolucionó de ser exploradora y científica hacia una conservacionista? No empecé como científica, pues no tenía grado académico cuando partí; era una naturalista. Y luego me dijeron que sacara un grado, porque era importante, y fui a la Universidad de Cambridge (donde obtuvo un PHD en Etología). Pero siempre estaba ahí por los chimpancés, más que por la ciencia. Cuando me di cuenta de que los chimpancés estaban desapareciendo junto con su hábitat, ahí pensé que tenía que dejar un poco de lado la ciencia y tratar de protegerlos.

¿Cuál es el mayor logro en su vida profesional? Pienso que el ayudar a la gente a entender quiénes son realmente los animales. Que tienen mente, personalidad y sentimientos, sobre todo sentimientos, algo que supe desde que era una pequeña niña, pero que la ciencia no estaba preparada para aceptar.

¿Cuál es su descubrimiento sobre los seres humanos, que provenga de su investigación de los chimpancés? Uno es que las madres que son protectoras, apoyadoras y afectivas crían hijos seguros de sí mismos y que tienden a jugar un rol importante en su comunidad. Creo que esto nos hace mirar con mucho cuidado lo que como sociedad hacemos con nuestros niños. Y las madres que trabajan deben tener más apoyo, debemos encontrar soluciones. En términos generales, lo que los chimpancés nos enseñan es que los humanos no somos tan diferentes de los demás animales como queremos creer.

Ha vivido situaciones extremas, como estar muchas veces sola en carpa en la mitad de la selva, ¿nunca le teme a nada? Claro que sí. Solo alguien sin imaginación no tiene miedo. Por supuesto que tenía miedo de los animales, y también de los seres humanos merodeando, que podía escuchar afuera en la noche.

Pienso en el caso de Dian Fossey –que inspirió la película ‘Gorilas en la niebla’–, que fue asesinada, ¿qué opina de ella? ¡Es que Dian Fossey tenía tan mala relación con las personas! Me sorprende que no la hayan matado antes. Estaba en su naturaleza: si ella pensaba que alguien quería dañar a los gorilas, en vez de sentarse a conversar y pensar en maneras en que pudiera ayudar a esa gente –que es lo que hacemos en Gombe Park, y los convertimos en socios–, ella les cerraba la puerta.

Yo hablé con ella una y mil veces y le decía que les diera trabajo a algunas de estas personas, que las ayudara a entender y a amar a los gorilas que vieran lo maravillosos que son. Ella decía que no. Pensaba que si dejaba que los africanos se acercaran a los gorilas, y confiaban en ellos, serían matados más fácilmente. Yo le insistía que no era así, pero...

¿Cuál cree que son los desafíos para los investigadores de hoy, cuando todo parece estar ya descubierto? Lo increíble es que aún quedan lugares que no han sido descubiertos, ya sea por las guerras, como en Camboya, o los de Himalayas. Y lugares lejanos, partes de África, en que hay que caminar miles de kilómetros y encuentras todo tipo de cosas fantásticas. Algunas partes de Latinoamérica también están para descubrir.

¿Es usted optimista respecto del futuro del planeta? No creo que tengamos mucho tiempo más para cambiar nuestras maneras de vivir. Pero soy muy optimista por la manera en que la juventud en todo el mundo está respondiendo y haciendo cosas. Hay que tener esperanza, eso es muy importante

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