‘Nietos’ reviven a Quintín Lame

‘Nietos’ reviven a Quintín Lame

La correa de Alfonso Canás es un cordón y la suela de sus botas está mordida por los años. Este indígena, que se envejeció en las protestas del Cauca, está metido en una nueva revuelta por tierras.

30 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Desde el 4 de agosto se sumó a niños, jóvenes y mujeres del resguardo de Huellas, que con camisetas marcadas con el letrero ‘Nietos de Manuel Quintín Lame. Movimiento sin tierra’, han intentado una decena de veces ocupar la finca Malabrigo y otros predios, cerca de Caloto.

Canás, a sus 65 años camina con fuerza de tractor en esa protesta que deja seis heridos, uno de ellos un policía. Dice que lucha desde niño cuando Manuel Quintín Lame ya era leyenda.

“La finca Malabrigo ha pertenecido por generaciones a nuestra familia”, dice Julián Jaramillo, quien agrega que Huellas, donde está el resguardo indígena, fue de sus bisabuelos hasta hace 20 años cuando el Gobierno la expropió para reserva forestal.

Un título catastral estuvo perdido, pero Jaramillo dice que un pariente lo localizó. El comandante de la Policía Región 4, general Luis Jacinto Mesa, señala que “no se puede permitir la invasión”. Ayer, dijo, fue quemada una zona de montaña, pero la situación no pasó a mayores.

Algunas autoridades aseguran que detrás hay guerrilla y recuerdan que por allí se movía el Quintín Lame, que se desmovilizó en los 90.

El Consejo Regional Indígena (Cric), la mayor y más antigua organización de esas comunidades, no los apoya porque hay una mesa de diálogo desde octubre pasado cuando fueron ocupadas las haciendas Japio y Emperatriz, lo que dejó un muerto y 64 heridos.

El senador Jesús Piñacué pide atender lo que disponga el Cric. Los ‘Nietos del Quintín’ dicen que respetan a esa organización pero temen que no habrá espacio. “La población crece, la tierra no”, dice Alirio Méndez, quien llegó con esposa, hijos y perro.

Desde hace 10 días los intentos de diálogo cesaron. El personero de Caloto, Vladimir Vélez, y el procurador provincial, César Orozco, dicen que se quiso evitar choques.

La Policía se mantiene en guardia, mientras que los indígenas se mueven por entre la montaña. Hace 12 días cuando la Policía los desalojó de Malabrigo ya tenían arada la tierra. Uno de ellos no suelta una gran bandera verde, roja y negra, que, según dicen, simboliza la naturaleza, la sangre derramada y la tierra.

10.000 millones de pesos es el desembolso inicial de un acuerdo del Cric con el Gobierno para comprar tierras. Los ‘Nietos de Quintín Lame, que vienen de Huellas y otras localidades, creen que los trámites no avanzan y los aportes no los cubrirán.

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