Un conservatorio poco conservado

Un conservatorio poco conservado

El tiempo en el que más de 500 instrumentos funcionaban en el Conservatorio del Tolima es cosa del pasado. Hoy, la escasez de recursos es evidente en este lugar, que un día le dio el reconocimiento a Ibagué de Ciudad Musical de Colombia.

28 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

El primer día de clases de este año Tatiana Arias, profesora de esta institución, que celebró 100 de existencia, y directora de la Orquesta Sinfónica Infantil y Prejuvenil , tuvo que devolver para la casa a sus treinta alumnos porque los ocho clarinetes estaban en mal estado.

Cada día, la profesora Sandra Barbosa tiene que ingeniarse la manera para que sus alumnos compartan los ocho pianos que todavía sirven. De los veinte que hay, doce están tan mal que ni soñar con que en ellos se puede tocar algo. “Aquí hay alumnos expertos en tocar piano con la mano derecha porque la izquierda la usan para evitar que las teclas no se descuadren, ni se caigan al piso”, afirma.

Tatiana tuvo que acudir a los padres de familia para que junto con el Conservatorio asumieran los costos de la reparación de los clarinetes.

Luz Alba Beltrán, rectora del Conservatorio, afirma que la necesidad de instrumentos es general, pero que las mayores faltas están en los de viento y de percusión.

Aún en esta situación, los niños dan lo mejor de sí. En un pequeño salón de clases, ensayan treinta alumnos entre los 10 y 16 años. Uno de ellos es Víctor Alonso Serna, quien a los 5 años quedó solo porque su madre murió de cáncer y su padre resultó víctima de la violencia. Desde entonces es amparado por el Instituto de Bienestar Familiar.

“Yo no tengo problema con la falta de instrumentos porque una señora me regaló la flauta traversa, con la que ensayo. Quiero ser profesor e integrante de las bandas del departamento”, afirma el joven nacido en la inspección Chicoral, de Espinal.

Anualmente el Conservatorio recibe recursos de la Nación. El año pasado el Ministerio de Cultura le asignó 460 millones de pesos y, para éste, 474 millones. La Alcaldía de Ibagué le aporta 50 millones anuales. En el 2001 la Gobernación del Tolima asumió las deudas que tenía el Conservatorio y pagó 3.000 millones. Desde esa fecha no ha hecho transferencias, pues el departamento está en Ley 550. .

JAPÓN: LA ESPERANZA DE UN FUTURO.

Profesores y estudiantes ponen su esperanza en la Gran Donación Cultural Japonesa 2007. Hace pocos días estos aprendices pudieron mostrar su talento a los delegados de Japón, cuando el Grupo de Cámara del Conservatorio y los niños de la Escuela Musical de Mariquita fueron escuchados por el embajador de ese país en Colombia, Wataru Hayashi.

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MAROMA EDUCATIVA.

‘‘Hay alumnos expertos en tocar piano con la mano derecha. La izquierda la usan para que las teclas no se caigan’’.

Sandra Barbosa, profesora.

EN VARIOS MUNICIPIOS.

Pese a las limitaciones económicas, el Conservatorio del Tolima ofrece sus programas a niños, jóvenes y adultos en sus sedes de Ibagué (700 estudiantes), en esta se imparte educación superior; Espinal (90 estudiantes), Mariquita (105) y Líbano (85), municipios en los que funciona la Escuela de Música. A este número se suman más de 510 estudiantes del bachillerato musical de la Institución Amina Melendro de Pulecio, que funciona en el Conservatorio.

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