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UN ACERCAMIENTO AL PASADO

UN ACERCAMIENTO AL PASADO

Cestos, ollas, cántaros, lanzas, figuras de serpientes, murciélagos y otros animales, chamanes o sacerdotes y hasta representaciones de poblados hacen parte de la variada obra de cerámica y orfebrería presente en el Museo Arqueológico Calima. Visitar el centro cultural y arqueológico, localizado en el municipio de Darién-Calima, a dos horas de Cali por una carretera bien mantenida que asciende paralela a la cordillera occidental y bordea el lago Calima, es adentrarse en la cultura de los antepasados que habitaron parte del suroccidente colombiano.

Con labores desde 1982 cuando inició como centro de investigaciones, con la construcción en 1985 de diferentes módulos, se asignó una sala para exposición de piezas arqueológicas.

Ahora, dotado de 3 salas, auditorio, teatro y área de administración, construidas a un costo de 165 millones de pesos, fue inaugurado el pasado 3 de julio por el gobernador Carlos Holguín.

Luis Felipe Silva, promotor cultural del Museo, señala que éste muestra a la cultura Calima en sus períodos Ilama, Yotoco y Sonso presentes en el Valle del Cauca, la cultura tumaco-tolita de la región Pacífico y el denominado grupo de sociedades tardías, localizadas a lado y lado del río Cauca, hasta la llegada de los conquistadores españoles.

Está hecho para que el público entienda cómo vivió el hombre precolombino en el Valle del Cauca, dando un estilo didáctico a la presentación de las piezas. Sus piezas son el trabajo de excavaciones y sólo unas pocas fueron adquiridas a particulares dijo Silva.

Más que un museo Además de las piezas arqueológicas, el Museo dispone en su parte posterior de réplicas de viviendas características del hombre precerámico de hace 10.000 años, de la sociedad ilama del 1.500 a.C., de la sociedad yotoco de principios de nuestra era hasta el siglo X y de la sociedad Sonso del Siglo VII hasta el XVI de la colonización española.

Esta área está rodeada de un jardín con especies nativas de la zona tropical y que el hombre precolombino utilizó, como el achote, la iraca, árbol de la Cruz y otras que empleó en sus rituales y acercamiento a los dioses como la coca y borrachero, de amplio uso por parte de los chamanes o sacerdotes.

Se considera que los ilamas fueron alfareros, con una cerámica que sobresale por su fina decoración y por la variedad de formas humanas y animales y frutos en diferentes volúmenes.

Las formas más comunes son las alcarrazas sencillas, antropomorfas y zoomorfas, poblados, canasteros, vasos culebreros, jarros y cántaros modelados, cuencos, copas, vasos, ollas y silbatos.

Hacia finales del último milenio antes de Cristo, aparecen las evidencias de otra compleja sociedad que se ha dado en llamar Yotoco, que perdura hasta siglo XII después de Cristo.

Las afinidades en las tumbas y en la cerámica parecen indicar una continuidad cultural entre la sociedad ilana y la yotoco o la transformación de la primera por influencias culturales de grupos vecinos.

Los yotocos vivieron en aldeas dispersas compuestas de pequeños grupos o casas individuales localizadas sobre terrazas naturales.

La sociedad tumaco-tolita se asentó en las tierras bajas del Litoral Pacífico desde el 700 a.C. hasta el 500 d.C. Se ubicación se centró en la Bocana, adelante de la Bahía de Buenaventura, en playas protegidas y puntos cercanos a los manglares.

El Museo recoge material producto de 12 años del Instituto de Investigaciones Científicas del Valle del Cauca, Inciva, que orienta María Isabel Caicedo. Las investigaciones son lideradas por el arqueólogo Héctor Salgado y un grupo asociado de antropólogos. Diez personas trabajan de tiempo completo en el complejo cultural. Dispone de videoteca y ahora se procura la consecución de documentales sobre historia y de protección del medio ambiente.

El museo está localizado en el municipio de Darién, a 1.500 metros sobre el nivel del mar y cuenta con un agradable clima templado. Hasta hace poco sus 15 mil habitantes centraban sus ingresos en labores agrícolas.

Ahora, la mayoría se emplean en los complejos turísticos del Lago Calima, a 10 minutos de la población, y que alimenta la hidroeléctrica del mismo nombre. El lago es propicio para los deportes náuticos y es considerado una de las mejores zonas de veraneo del Valle del Cauca, dotada de buena infraestructura para recibir a los turistas.

SI USTED VA Entrada: el museo está abierto al público de martes a viernes de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 1:00 p.m. a 6:00 p.m. Sábado, domingo y festivos se abre en jornada continua de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.

Valor: $ 1.000 adultos y $ 500 niños. Se hacen reservaciones para colegios, universidades y grupos especiales. Se estima que unas 2.500 personas visitan mensualmente el lugar.

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