'Me voy de la política, pero volveré'

'Me voy de la política, pero volveré'

La cita era a la 1 de la tarde pero solo apareció después de las 2. Llegó hablando por celular, molesto por lo que le decía su interlocutor pero no quiso decir de quién se trataba. Se disculpó y así empezó la charla. La idea era que Sabas Pretelt de la Vega contara, desde un punto de vista personal, cómo vivió su paso por el Ministerio del Interior y de Justicia. Y no se quedó corto.

27 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

¿Qué pensó cuando el presidente Álvaro Uribe le ofreció el Ministerio? Pretelt llevaba 14 años como presidente de Fenalco, un cargo con ingresos muy superiores a los de un empleado público. “El ofrecimiento me cogió por sorpresa en México y en un principio pensé en declinarlo”, dijo. Pero, finalmente, pudo más la insistencia de Uribe que varios negocios interesantes y, en medio de muchas críticas de sectores de opinión que no veían en él a la persona idónea, asumió el cargo en noviembre del 2003.

Las críticas tenían sustento, pues no solo no era abogado y carecía de manejo político, sino que su personalidad bonachona y su hablar atropellado no parecían los indicados para manejar las relaciones con el Congreso.

En su primera visita al Capitolio recuerda que se encontró con un proyecto que pretendía revivir el referendo derrotado en las urnas unos días atrás.

“Presidente, voy a retirarlo, es una pelea innecesaria”, le dijo Pretelt una vez constató que las mayorías no estaban con el Gobierno en ese caso.

Eso le ayudo a tener un buen comienzo en su relación con las bancadas de oposición que curiosamente se convirtieron, a lo largo de los casi tres años de su gestión, en aliados para algunos temas.

“Senador Rivera, si no quiere votar no vote, pero por favor no me desbarate el quórum”, le pidió en varias ocasiones al senador liberal, bastión de la oposición. Y es que su capacidad para sacar adelante los proyectos era inversamente proporcional a su conocimiento del derecho y del reglamento del Congreso.

Cuando el quórum mermaba, a Pretelt no lo encontraban en su puesto sino en la puerta del recinto, montando guardia con un pan en la mano, atajando a todos los que fueran a escapar.

Así sacó adelante 64 proyectos –leyes y actos legislativos– entre los que están la reelección presidencial, la Ley de Garantías, la de Justicia y Paz, y el Estatuto Antiterrorista que se cayó en la Corte Constitucional por vicios de trámite. “El vicio fue en la primera vuelta, cuando yo todavía no era ministro”, se afana en aclarar.

A pesar de que tuvo momentos críticos como cuando la Corte Constitucional dijo que no lo reconocía como interlocutor del Gobierno por sugerir que había presiones oscuras contra la reelección, la embarrada que Pretelt más recuerda es haber dejado que se hundiera el proyecto de reforma a la justicia.

“Estaba pendiente del proyecto en plenaria de Cámara y de la ley antitrámites en la Senado, y por un descuido me salí en el momento clave y lo hundieron”. Cuando entró al recinto le preguntó a un periodista: “¿Qué pasó? ¿Se puede hacer algo?”. Este le contestó: “Yo no sé, usted es el ministro”.

Las 4 renuncias Durante estos 33 meses como ministro, Pretelt renunció por lo menos cuatro veces, pero Uribe siempre hizo caso omiso. En diciembre del 2004, una vez aprobada la reelección en el Congreso, el Ministro abordó a su jefe en Palacio: “Me llegó la hora de dar un paso al lado, Presidente, no voy más”.

Uribe ni siquiera le respondió y lo dejó hablando solo en el despacho.

¿Y qué quisiera olvidar? “Las ingratitudes de algunos funcionarios a quienes les puede más la vanidad que la colaboración”, respondió sin dudar un instante. ¿A quién se refiere? No quiso decir, pero siempre fueron evidentes sus roces con el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo.

Inclusive, cuando en medio de la crisis por la discusión del proyecto de justicia y paz, Restrepo renunció, Pretelt recuerda que alguien muy importante y él mismo aconsejaron a Uribe: “Acéptele la renuncia”. El Presidente no lo hizo y él, con su acento de costeño ‘acaleñado’, dijo algo que solo a él se le podía perdonar: “¿Es que Restrepo es su siquiatra o qué, Presidente?”.

Otro capítulo fueron sus 8 visitas a los jefes paramilitares, siempre en momentos críticos para el proceso paz. “Cuando surgían problemas, como en el caso del rechazo de los ‘paras’ por ir a la cárcel, les hablaba duro pero con tino, y terminaban aceptando las condiciones del Gobierno”, cuenta Pretelt.

¿Y es cierto que Salvatore Mancuso y ‘Ernesto Báez’ lloraron en su despedida? “Pues, sí”. ¿Y ‘Báez’ habló para despedirlo y darle la bienvenida a Holguín? “Sí, así fue”. ¿Y es cierto que cuando ‘Báez’ elogió la labor del Comisionado de Paz, ‘Macaco’, gritó: ‘Farsante’? “Sin comentarios”, respondió el ex ministro.

¿Cuándo volverá? Ante el interrogante sobre su futuro político Pretelt se subió el pantalón con las dos manos y dijo: “Estoy cansado” y sin dar espera pasó a defender su labor al frente del Ministerio. “Cumplimos con nuestro lema: justicia al día y eficacia en el interior”.

En justicia mencionó los avances en la descongestión de los juzgados, el aumento exponencial en las sentencias de extinción de dominio y las 505 resoluciones de extradición que firmó, entre otras cosas. Y en política, además de los proyectos aprobados, mostró con orgullo el acuerdo político de la coalición de gobierno reforzado el pasado 20 de julio: “71 senadores y 116 representantes”, una mayoría muy cómoda. “¡Y lo tengo firmado!”, dijo.

Tras mirar varias veces el reloj, pensando que llegaría tarde a una condecoración de la Policía, admitió hablar de un tema que había rehusado: su futuro político.

Emocionado, habló de unas encuestas que le dan un alto reconocimiento y buena favorabilidad, hizo un análisis sobre los posibles candidatos a la Presidencia en el 2010 y terminó diciendo: “En dos años regreso y estaré en la jugada, aunque todavía no sé en calidad de qué”.

Falta mucho, pero como él mismo dijo, “la política es dinámica” y quién sabe que pase de aquí al 2010”. De cualquier manera, Pretelt regresará para estar ahí.

LA PEOR 'EMBARRADA' Fue en el 2005. Estaba pendiente del proyecto de reforma a la justicia en la Cámara, pero por un descuido me salí del Salón Elíptico en el momento clave y lo hundieron”.

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