BRASIL: Y AHORA QUÉ

BRASIL: Y AHORA QUÉ

La semana se inició en Brasil con el desbordante optimismo que producen los hechos históricos. El martes, cuando la Cámara de Diputados autorizó el juicio al presidente Fernando Collor de Mello, el país celebró como en las grandes ocasiones carnaval o copas mundiales de fútbol. Las dudas sobre la capacidad de administrar el Estado por parte del nuevo presidente, Itamar Franco, pero especialmente sobre un cambio real del Congreso ante el nuevo ambiente del país, cambiaron la alegría por expectativa.

04 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

El viernes asumió Franco en medio de rumores de un nuevo shock económico. Lo del martes estuvo bien como espectáculo democrático, pero los brasileños comienzan a pedir, además de la cruzada contra la corrupción, que factores como la inflación (35 por ciento mensual) o el desempleo se resuelvan.

El martes el país se despertó con el ambiente que sólo se veía cuando Brasil jugaba las finales de la Copa Mundo de Fútbol. Oficinas, industrias, colegios, oficinas y universidades dieron permiso para que se pudiera seguir por la televisión la votación de la Cámara de Diputados sobre el juicio al presidente Fernando Collor de Mello.

Una euforia general se apoderó del país, especialmente cuando se conoció el resultado de la votación, autorizando el juicio. Durante algunas horas, el carnaval se tomó las calles de las principales ciudades: el corrupto había caído.

El miércoles, con el regreso al trabajo, el ambiente cambió totalmente. El suceso, calificado por los periódicos de histórico , tenía también su reverso y el entusiasmo dio paso a una expectativa tensa.

La sensación que quedaba era que la votación en la Cámara de Diputados había sido algo muy bueno como espectáculo democrático, pero que tocaba comenzar a pensar en el día a día.

Y el día a día para millones de brasileños que viven en la miseria está en que se resuelvan los muchos problemas económicos que afronta el país.

En ese sentido, el gobierno de Collor tiene muchos puntos de defensa. Con sus planes de shock, logró disminuir la inflación, que en 1989 había sido del 5 mil por ciento, y que ahora estaba solamente en un 25 por ciento.

Otros puntos, como haber logrado renegociar la deuda del Fondo Monetario Internacional le valió cierto prestigio. Precisamente una de las estrellas del gabinete era el titular de Economía Marcilio Masques Moreira.

Qué va a quedar de todo eso? Los analistas predicen que Itamar Franco no podrá desviarse demasiado de los programas de modernización trazados por Collor. Hay un miedo generalizado de que Franco se le mida a otro shock, con congelación de fondos de ahorro y salarios.

Por lo pronto, el nuevo ministro de Economía, Gustavo Krausse, ha anunciado unas primeras pautas pero ya advirtió que recibe una economía estancada . (ver recuadro) Aparte del tradicional señalamiento de que los compromisos internacionales se mantendrán, se anunció como una prioridad hacer abortar la tendencia inflacionaria , pero sin que se haya señalado concretamente cómo se hará. Parlamento con prestigio? Los días de la euforia sirvieron para empezar a crear una conciencia sobre la necesidad de construir un nuevo Brasil. La sombra de los corruptos debía quedar atrás, y parecía prevalecer un clima de unión nacional en torno de esa meta.

Con Collor alejado del poder, lo anterior pareció entonces convertirse en un mero espejismo. La desconfianza quedó patente 36 horas después de la votación. Las fuerzas políticas se reordenaron y trataron de alcanzar ventajas en la conformación del gabinete. Las viejas peleas politiqueras saltaron a la palestra una vez más, hasta que el presidente Franco tuvo que terciar diciendo que el gabinete era obra suya y que no iba a comenzar transacciones con las fuerzas políticas. Parecía como si, una vez dejado fuera de combate el enemigo común, se volviera a las viejas andanzas.

Parecía, igualmente, que el Parlamento saldría fortalecido de esta prueba, pero el pueblo, siempre desconfiado, asumió en cambio, que la caída de Collor, tenía que ver más con su propia presión que por el sentido ético del cuerpo legislativo. Mucha gente se preguntó qué hubiera pasado si la votación en vez de ser pública hubiera sido secreta.

Hay una sensación de confianza en el poder de movilización popular. La manifestación que se realizó semanas atrás en Sao Paulo, que llevó a 700 mil personas a la calle (muchas más que cuando vino el Papa), demostró a los políticos que en esa voluntad popular hay un poder fiscalizador importante. La imagen de Itamar Qué irá a hacer Itamar Franco? Esa pregunta se la hace cada uno de los brasileños.

Después de tantos meses de vivir la zozobra de la situación de Collor, poco tiempo había quedado para pensar en lo que puede significar Itamar Franco.

Su imagen contrasta abiertamente con la del anterior presidente. Si Collor era un dandy que vivía obsesionado con su imagen, Franco es la estampa misma de la discreción.

Cuando en su campaña Collor buscó una figura para vicepresidente, escogió, más que un igual, un complementario, lo que explica de alguna manera las grandes diferencias entre ellos.

Considerado un político de centro izquierda, Franco tiene muchas dificultades frente a sí. De entrada, se puede hacer una pregunta: Está trabajando por un gobierno de seis meses por uno de dos años? Es decir, cabe la posibilidad así sea mínima de que Collor vuelva. Y eso debe tenerlo en cuenta.

Aún si no vuelve: cuál será el papel de Collor durante todo el proceso? Se mantendrá al margen? Buscará producir un escándalo que envuelva a su sucesor? Otras preguntas que quedan tienen que ver con la legitimidad de un presidente que no ha sido elegido por voto popular, y que, al parecer, no tiene demasiado carisma frente a los legisladores, lo que le quita un gran poder de maniobra.

Lo que se sabe, de todos modos, es que Franco necesitará al menos tres meses para poner orden en casa antes de poder empezar a mostrar resultados.

El nombramiento de los ministros fue la primera prueba de Franco. Y perdió puntos al haberse filtrado el nombre de Gustavo Netho para Agricultura. En efecto, Netho tiene antecedentes de corrupción reconocidos.

De allí en adelante, el otro problema que se le plantea al nuevo presidente es la gran expectativa generada. El impacto sicológico de lo que ocurrió deja una sensación de que la corrupción y otros vicios van a desaparecer. Eso no es tan evidente, y Franco lo sabe.

Parco en sus declaraciones, será difícil determinar qué va a pasar con Fernando Collor de Mello. El sigue insistiendo en que es inocente y que lo probará en el Senado. En el fondo, debe saber que así el parlamento lo declare inocente, políticamente está liquidado. En sus últimas declaraciones, Collor ha dicho que está liquidado. Para el Brasil esto puede ser cierto, pero la sensación es que se merece la desgracia en que ha caído... Eduardo Ferreira Mack es periodista del diario Jornal do Brasil.

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