CONSULTORIO

26 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Ni idea del trámite por convertir a gas El fin de semana del 20 de agosto salió un artículo en Vehículos en el cual se informaba que a los carros convertidos a gas había que hacerles un trámite en las oficinas de Sett y que valía 67.400 pesos. Estuve averiguando en Gas Natural y en el taller donde me instalaron el gas y ninguno de los dos tiene ni idea del tema. Creo que nadie sabe de esto y me parece importante que publiquen algo relacionado con tal situación porque sería muy injusto se llegaran a aplicar multas por normas que ni el mismo Estado ha propendido por hacerlas conocer.

Álvaro Sánchez Esta Redacción ya está investigando el tema. Hasta ahora se sabe que Bogotá es la única ciudad de Colombia con este tipo de norma.

Flagrante abuso de autoridad A las 3:30 p.m. del anterior lunes festivo llegué a casa de mi suegra a llevar un mercado, pues ella había estado enferma. Cuál sería mi sorpresa pues apenas estábamos terminando de saludar cuando oí a mi suegro decir: "ellos ya se van, ya salen". Tres motorizados llegaron de la nada, parquearon sus motos alrededor de los dos vehículos que estaban parqueados allí. Sin siquiera saludar, pidieron los papeles del carro y procedieron a hacer el comparendo. La peor parte vino cuando ellos agresivamente contestaron a dos adultos mayores (mi esposo y yo), cuando protestamos porque ni siquiera dejaron explicar que solamente estábamos bajando el mercado y que ya nos íbamos. Uno de ellos se limitó a ponerle esposas a mi marido; adicionalmente, andan en las motos y violan peor las normas de tránsito, pues ellos no usan los chalecos con los mismos números de las placas y por ello para uno no es fácil identificarlos, más en un país tan inseguro como el nuestro. ¿De qué otra forma puede uno bajar un mercado frente a una vivienda, si no es parqueando el vehículo? Lo peor es que todo esto sucedió frente a nuestros dos hijos menores de edad, quienes se asustaron demasiado, pues jamás imaginaron ver este cuadro y menos con la policía; tampoco que amenazaran con llevarse a su papá. Finalmente, yo recurrí a la empresa para la cual laboro y ellos apenas escucharon que estaba comunicada con el área judicial y que tratábamos de tomar los datos, sin mediar palabra, como al principio, le quitaron las esposas, prendieron sus motos y desaparecieron. Ahora me limito a preguntar ¿hasta qué punto unos uniformados pueden abusar de sus trajes?, pues me sentí amedrentada no sólo por la forma como nos rodearon, sino por la forma en que proceden. Creo que tienen muy elevado su ego y, en manada se los podrán imaginar. Tengo algunas incógnitas, como son: ¿En esos momentos, a quién se puede recurrir, cuando no uno sino un grupo llega y rodea a ciudadanos del común que lo único que hacemos es trabajar por un salario? ¿Quién les da capacitación a estos uniformados? La calidad humana y la confianza que se supone debemos sentir los ciudadanos, ¿cómo se la ganan? ¿Será que entre semana prestan el mismo control en cuanto al parqueo, como lo hicieron en un día festivo? Envío este comentario con el único fin de que esta rama del poder judicial eduque, motive, seleccione y demuestre a todos los ciudadanos que realmente tenemos quién nos respalde y, por qué no, nos haga ver nuestros errores.

Tenia la razón… pero El 21 de julio de 2006, fue revocada una resolución de fallo y ¡fui absuelto del pago de un comparendo! La historia es la siguiente: El día 31 de marzo de 2005, a las 17:10 horas, en la calle 100 con carrera 15 (retén permanente de las autoridades de transito de Bogota D.C.) fui abordado por el agente de transito placa No 05380 y elaboró un comparendo por la infracción 57: "conducir motocicletas sin observar las normas establecidas en el Código Nacional de Transito", y en observaciones anotó: "Decreto 950, chaleco irreglamentario". Al día siguiente acudí a las oficinas donde funcionan las inspecciones para manifestar mi desacuerdo, ya que, según mi entendimiento el comparendo no ha debido ser emitido porque me encontraba cumpliendo con el Código Nacional de Tránsito. Después de asistir a varias citaciones y presentar los descargos fui absuelto y se me dio la razón. Todo se resume en que el Código Nacional de Transito en el capitulo III, articulo 96, Normas específicas para motocicletas, motociclos y motorciclos; numeral 4, que dice: "El conductor deberá portar siempre chaleco reflectivo identificado con el numero de la placa del vehículo en que transite". Hasta ahí, todo bien.

Resulta que según el artículo 6º de la ley del 2002, los alcaldes dentro de su respectiva jurisdicción pueden expedir normas y tomar medidas para mejorar el ordenamiento de tránsito de personas, animales y vehículos por las vías publicas, con sujeción a las disposiciones del Código Nacional de Tránsito. Y ahí apareció el enemigo público del vehículo particular.

Peñalosa y su concejo aprueban el Decreto No 950 que inicia diciendo que: "establece el uso obligatorio del chaleco reflectivo para la conducción de motocicletas" y decreta las características en cuanto a color, bandas reflectivas, dimensiones de las letras y números de la placa, reflectividad y dimensiones del chaleco. Entiendo que hasta el momento, gracias a la Santísima Trinidad, a ningún otro alcalde de los más de 1.000 municipios de nuestra bella Patria se le ha ocurrido tan magnífica idea; pasar por encima de una Ley y reglamentar en su municipio el uso de un elemento o prenda, de por si 'frondia' porque, de lo contrario, nosotros los motociclistas que queramos viajar de Bogotá a Villa de Leyva tendríamos que portar en las alforjas mas de 10 chalecos, cada uno para ser utilizado en la jurisdicción de cada municipio.

Alejandro, el "Motociclista"

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