NO MÁS CAZA EN LA CASA

NO MÁS CAZA EN LA CASA

El fenómeno del sicariato uno entre tantos está frecuentemente relacionado con infancias llenas de violencia, maltrato, abuso y agresión. Numerosos estudios han encontrado que una de las primeras causas de prostitución infantil y juvenil se encuentra en el abuso sexual ejercido por un familiar. La violencia en el hogar es determinante en la violencia general del país. Con esos argumentos, un grupo de mujeres de Bogotá llevó al Congreso un proyecto de ley contra la violencia intrafamiliar, el primero presentado por iniciativa popular, una figura que consagró la nueva Constitución. La ley reglamentaría el inciso seis del artículo 42 de la Constitución que dice: Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad, y será sancionada conforme a la ley .

04 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

El documento define delitos nuevos como el acoso sexual, la lesión sicológica y la amenaza. Establece penas novedosas como participación en obras comunitarias y campañas educativas. Crea un Consejo Nacional de Atención de la Violencia Intrafamiliar, que señala políticas de concientización y vigila el cumplimiento de las labores de los organismos relacionados. Crea oficinas especializadas en la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo.

Además, le impone a los medios de comunicación el deber de adelantar campañas de prevención, y a las instituciones educativas el de incluir este tema en los currículos de primaria, secundaria y educación superior universitaria o tecnológica. También propone que estos casos sean tratados por equipos profesionales interdisciplinarios y por funcionarios, desde policías hasta jueces, capacitados debidamente.

La propuesta es integral, porque no se trata solo de una transformación legal, sino de ganar una conciencia para transformar costumbres, para revaluar concepciones milenarias, culturales y religiosas, que han determinado las relaciones patriarcales y autoritarias en el hogar , dice Ximena Castilla, una abogada de La Casa de la Mujer.

Ella y la ingeniera civil Zaida Salas, del Colectivo de Mujeres de Bogotá, dominan el tema porque llevan años trabajando con casos concretos. Insisten en una filosofía que probablemente inspiró la inclusión de la norma en la Constitución: el derecho a la intimidad no puede perpetuar esos delitos ni fomentar la impunidad. El hogar siempre se ha considerado sagrado. Un espacio privado en donde nadie puede meterse.

Esa creencia ha permitido que se produzcan casos como los que ellas atienden en sus instituciones. El 72 por ciento de las mujeres de acuden a La Casa de la Mujer en busca de asesoría o ayuda son víctimas de la violencia intrafamiliar.

En un gran porcentaje los agresores son esposos y compañeros ocasionales o permanentes. Pero también hay padres, madres, hermanos, hijos, novios, suegros y cuñados, que agreden a miembros de la familia...

Y no solo hay violencia física. Un alto porcentaje de mujeres denuncia violencia sexual (relaciones por la fuerza, violación y práctica de aberraciones con la mujer y los niños), sola o combinada con la primera. Y en el ciento por ciento de los casos se ha denunciado violencia sicológica (insultos, amenazas de muerte, de quitarle los hijos o el sustento, humillaciones, celos, abandono en estado de preñez o expulsión de la casa).

En la mayoría de los casos ellas y los hijos dependen económicamente del agresor. Tambien existe desconfianza en la acción de la justicia ya que en muchos casos los procedimientos son muy demorados o no surten efectos adecuados. Además, quienes padecen esas situaciones las asumen como aceptables y naturales, y existen entre ellos y sus agresores lazos afectivos que impiden hacerles daño .

El proyecto propone penas o castigos básicamente diferentes a los de otros infractores. Habría un pabellón en las cárceles exclusivo para agresores familiares, donde se les dictarán charlas y se les proyectarán videos de educación, y podrán realizar trabajos remunerados que garanticen el sustento de la familia.

La idea es que el agresor se reconozca como tal, y como producto de una ideología dice Zaida Salas, para que conozca su problema y cambie. Hay que implantar el respeto a la diferencia, para construir una sociedad democrática desde la familia .

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