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CÓMO EDUCAR A UN PREADOLESCENTE

CÓMO EDUCAR A UN PREADOLESCENTE

A pesar de las buenas intenciones, todos los padres cometen errores al guiar a sus hijos por la difícil carretera de la infancia a la vida adulta. He aquí algunos de los errores más comunes que ocurren durante años intermedios, de los 10 a los 14. 1. Asumir que los preadolescentes ya no tienen necesidad de sus padres.

Los preadolescentes a menudo dan la impresión de que están listos para ser independientes. Física y congnitivamente, parecen adultos. Insisten en tomar sus propias decisiones acerca de sus amigos, su ropa, su cabello y sus actividades y a menudo no se sienten inclinados a discutir los problemas personales con sus padres.

Los jóvenes de 10 a 14 años deben tener más independencia que antes, pero todavía necesitan mucho a sus mamás y a sus papás.

Algunos padres piensan que cuando sus hijos crecen físicamente, también han crecido emocionalmente. Pero los chicos de la secundaria no son adultos. Todavía son niños y necesitan la guía, una estructura y límites. No les hace ningún bien si los deja en libertad de hacer cualquier cosa que deseen.

Los preadolescentes necesitan el afecto de sus padres. Aprecian los brazos y el ocasional te amo , aunque estas expresiones a veces les abochornan.

2. Preocuparse por las cosas pequeñas.

Los padres tienden a exagerar su reacción a los comportamientos extraños pero normales en los preadolescentes, como cuando se olvidan de hacer sus deberes, escuchan la música con volumen excesivo o visten cierta clase de ropa.

Cuando las madres y los padres les molestan y les sermonean por cuestiones triviales, los adolescentes comienzan a no hacerles caso. Después se vuelve casi imposible comunicarse con ellos sobre las cuestiones importantes, como la escuela o las drogas.

Algunos padres exageran las transgresiones pequeñas temiendo, por ejemplo, que un preadolescente castigado con la detención en la escuela está destinado para una vida en el crimen. Muchos también exageran su reacción si sus hijos experimentan con diferentes opiniones y estilos.

Los jóvenes prueban muchos valores distintos. A los padres pudiera horrorizarles, pero necesitan recordar que el hecho de que un hijo o hija diga algo, no significa que lo crea. Los chicos en estas edades quieren ver lo que ocurre cuando ponen a prueba, presionan y discuten diferentes puntos de vista. Lo hacen principalmente para tratar de descubrir quienes son.\ Tenemos que escucharle con respeto, sin tomar todo lo que dicen demasiado en serio.

3. Exceso de programación.

Muchos padres inscriben a sus preadolescentes en tantas actividades estructuradas como sea posible, con la esperanza de evitar que se metan en problemas.

Hay tantas tentaciones para los chicos de esta edad, como las drogas y el sexo, que los padres tienen miedo. Queremos que nuestros hijos crezcan sanos y nos preocupa no poder vigilarlos todo el tiempo. Así es que programamos sus actividades excesivamente y eso sólo les causa tensiones.

A veces, los preadolescentes se programan excesivamente a sí mismos Muchos quieren involucrarse en actividades múltiples que van desde los deportes hasta la música. Sin embargo, los expertos urgen a los padres que eviten que los preadolescentes intenten hacer demasiadas cosas. En esta edad, los chicos necesitan tiempo para descansar, tanto para estar solos como para estar con sus amigos.

4. Involucrarse demasiado en la vida de su hijo.

La preadolescencia es una época de creciente independencia, pero los padres a menudo tienen problemas para dejar en libertad a sus hijos de 10 a 14 años. Algunos no pueden soportar ver que su hijo ha crecido. Otros quieren evitar qué sus preadolescentes se hagan daño. Muchos esperan llenar un vacío personal viviendo vicariamente la vida de sus hijos.

Según los expertos, hay una muy delgada línea entre mostrar interés en los preadolescentes y exagerar el involucramiento en sus vidas, dicen los expertos. Uno tiene que marcar límites sin invadir su privacidad o tomar todas las decisiones por ellos. Por ejemplo, si su hija planea ir a un baile de la escuela, es apropiado preguntarle cómo llegará allá y a qué hora regresará. Sin embargo, es injusto decirle cómo debe vestir o censurar a los amigos con quienes baila.

5. Negar la sexualidad emergente.

La mayoría de los niños de 10 a 14 años tienen un gran deseo de información sobre el sexo, pero las madres y los padres encuentran difícil discutir el tema. A muchos no les gusta reconocer que sus preadolescentes son seres sexuales.

Los padres que se sentían cómodos respondiendo a las preguntas de un niño de cinco o seis años según se producían no parecen tener en absoluto capacidad alguna para hablar con un joven de 12 años sobre el sexo. Pero los padres de los preadolescentes tienen que enfrentar la sexualidad, porque estos jóvenes son seres sexuales y van a experimentar con el sexo, nos guste o no.

Las discusiones sexuales con los preadolescentes deben centrarse en los valores tanto como en los hechos, enfatizan los expertos. Las conversaciones cortas y frecuentes tienden a ser las más cómodas y efectivas.

*Los Angeles Times Syndicate. Traducción de Sergio E. Avilés.

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