La realidad y la ficción en la película ‘Soñar no cuesta nada’

La realidad y la ficción en la película ‘Soñar no cuesta nada’

La historia de los soldados que aparecen en la película de Rodrigo Triana y la de los 144 militares que fueron condenados por el caso de la guaca de las Farc es similar. Todos sufren el mismo drama, son excentricos y hasta albergan los mismos sueños.

21 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Y aunque los productores de Soñar no cuesta nada advierten que la película tiene algo de novela, lo cierto es que el 90 por ciento de la cinta muestra con gran fidelidad, no solo la historia de los militares que se encuentran un tesoro en medio de la selva, sino las peripecias que afrontan a diario la mayoría de las unidades de contraguerrillas del Ejército.

Desde que empezó el proyecto, Rodrigo Triana, director de la película, aclaró que su proyecto no pretendía ser ni un documental ni una denuncia contra el Ejército.

“Nuestro único interés –dice Triana– es mostrar a unos seres de carne y hueso. A gente con sentimientos, con sueños, que de la noche a la mañana se ven en el dilema en el que los pone semejante hallazgo millonario”, agrega.

LA REALIDAD DE LA COMPAÑÍA DEMOLEDOR.

La película reúne en cinco personajes las 147 historias que reposan en los expedientes del Juzgado Sexto Penal Militar.

La conmoción de los primeros hombres que hallaron la guaca se refleja con la misma intensidad en la película que como lo recuerdan los protagonistas reales.

El afán de compensar las necesidades de toda una vida con un fajo de billetes lleva a los militares a derrochar, en pocos minutos, millonarias sumas.

Poco conocen las vicisitudes de los soldados cuando patrullan, como quedarse sin comida y sin papel higiénico. Así lo muestra ‘Soñar no cuesta nada’.

Siempre se creyó que era una invención que un soldado había intentado volar, con una granada, el avión que los llevaba de regreso a su base porque alguien le robó su dinero. En el juicio se supo que fue cierto y en la película se desarrolla ese episodio.

La cinta muestra a la señora que les prepara un sancocho después de haber encontrado la guaca y recibe casi 10 millones de pesos por las gallinas.

PASA EN LA CINTA Y NO EN LA REALIDAD.

La historia de la prostituta le da un toque de picardía. Pero en la vida real, a pesar de que los soldados corrieron a buscar las whiskerías de Popayán y les pagaron hasta 5 millones por sus servicios a las trabajadoras sexuales, no se sabe de alguna relación amorosa, como lo plantea la cinta.

Según los testimonios de los soldados, solo transcurrieron dos días entre el momento del hallazgo de la guaca y en el que salen de la zona hacia San Vicente del Caguán.

Durante el juicio, los soldados insistieron en que recibieron el dinero porque el teniente se los repartió. En la película son los soldados los que convencen al oficial de repartirse la plata.

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