Peligro: ¡Hay más gente sola!

Peligro: ¡Hay más gente sola!

A eso de las ocho de la mañana, todos los días, Andrea Moreno sale de su casa y al cerrar la puerta le dice adiós a sus matas. Una broma, claro, para jugársela al silencio.

20 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Tiene 32 años y vive sola hace seis. “Sola, no solitaria”, se apresura ante mi pregunta. En un apartamento de 70 metros cuadrados tiene lo que necesita a diario: es decir, un horno microondas, una televisión con cable, una nevera más o menos llena y discos y libros al gusto. “Para lo demás está el teléfono”, dice y señala una lista con números de emergencia en un papel clavado en la pared de la cocina.

–¿Y ahí están los amigos? –Los teléfonos de mis amigos me los sé de memoria.

Andrea forma parte del 11,5 por ciento de colombianos que, según el reciente censo, vive solo. Los datos del Dane son: “Actualmente, en Colombia, 1’223.251 hogares son habitados por una sola persona. Fenómeno sólo conocido en las grandes ciudades”.

En 1905, los hogares en el país estaban conformados en promedio por 7,3 personas. Cien años después, el porcentaje más alto es para los hogares con cuatro personas. Y van en crecimiento los llamados hogares unipersonales.

Es una tendencia mundial. Dos de las ciudades campeonas en esto son Hamburgo y París donde, según sus censos, cerca del 50 por ciento de los hogares los conforma una sola persona. A la primera la llaman la ‘capital mundial de los solteros’; a la segunda, mientras los turistas le dicen ‘ciudad luz’, los demógrafos franceses decidieron bautizarla ‘la ciudad de la soledad’.

En Bogotá, el 44,3 por ciento de sus habitantes es soltero. Los que viven solos se concentran en tres zonas, sobre todo: Chapinero, Teusaquillo y La Candelaria. Andrea vive en el primero de esos barrios.

–¿Por qué vive sola? –Llega un momento en que tu independencia se hace necesaria. En casa, con papás y hermanos, tus planes se enredan. Vivir sola es un placer.

–¿Y la pareja? –Cuando hay, también tiene su espacio. Es lo mejor.

El deseo de independencia es una de las principales razones por las que va en alza esta tendencia. Otra es la migración interna (muchos llegan solos a las grandes ciudades en busca de oportunidades). Y una más es el final de relaciones: ya sea por separaciones o por viudez. Andrea, y otros más consultados, hacen una lista larga cuando hablan de las ventajas de vivir solos:.

“Uno es dueño de su espacio y de sus rutinas. Eso permite un mejor conocimiento de sí mismo. Hay tiempo para ‘consentirse’ con los pasatiempos que cada quien tenga. Saberse capaz de mantenerse sube la autoestima. La productividad también crece”, es lo que dicen. Y también citan varias razones de la cotidianidad: “Ahhh. Se pone la música duro y nadie te protesta. La cama doble es solo para uno”.

–¿Y los momentos difíciles? –Sí, claro que existen –dice Andrea–. A mí antes me daban durísimo los domingos por la tarde. Creo que alcanzaba a deprimirme. Ahora lo arreglo con una llamada a mis amigos, también solos, y hacemos planes de cine o de café.

Vivir solo también sale más costoso. Unas por otras.

Hay quienes ven el aumento de hogares unipersonales de manera menos atractiva. “Estamos en una forma de soledad que nunca había existido en la historia de la humanidad, y lo peor es que parece no tener reversa. Estar solo es una muerte lenta”, dice el psicólogo Miguel de Zubiría.

Según afirma el psicólogo, en nuestro cerebro –que no está acostumbrado a la soledad– se produce una serie de sustancias que nos alertan de peligro al sentirnos solos: una es el cortisol, la hormona que genera el estrés; otra es la adrenalina, la hormona del miedo y el pánico; y, al tiempo, disminuye la serotonina, lo que lleva a la depresión.

Hace poco, un estudio realizado por médicos austríacos demostró cómo la gente que vive sola, y tiene tendencia a enfermedades cardíacas, corre el doble riesgo de muerte que los que viven en pareja. El sistema inmune de los solos es menos estable; así, tienen más opción de enfermar.

–¿Entonces por qué la sensación de felicidad de muchas personas que viven solas? –Entre los 25 a 45 años es soportable la soledad íntima. Pero espere que lleguen a los 50: empieza el derrumbe –dice De Zubiría–. Estudios demuestran que al menos un 25 por ciento de la felicidad de un ser humano lo aporta la pareja.

¿Y dónde queda, pues, la frase de Flaubert que dice que “para vivir tranquilo hay que vivir solo”? ¿Habrá que responderle con Cervantes: “¡Oh, soledad, alegre compañía de los tristes!”? Federico Castillo, de 37 años, dice que vive solo porque quiere y está tranquilo y feliz. “Uno está solo; no aislado. Hay gente que anda pegada a toda su familia y, a pesar de eso, vive sola”.

En general, todas las grandes ciudades muestran esta tendencia a organizarse de manera individual. De la sociedad de las familias, vamos hacia la sociedad de los individuos. Por algo las empresas constructoras corren a realizar proyectos que respondan a la demanda. En Bogotá cada vez hay más oferta de apartamentos unipersonales.

Y hasta el medio ambiente se ha visto afectado con este cambio de comportamiento social. Un estudio del University College de Londres, con datos recogidos en Inglaterra, señaló que “vivir solo es una bomba potencial para el medio ambiente”: las personas que viven solas producen más basura, consumen más productos y gastan más energía.

“Más basura, sí. ¡Con sólo las cajas de los domicilios!”, dice Andrea. “Uno deja el televisor prendido, así no lo esté viendo, sí”, agrega Federico.

–¿Para qué? ¿Para sentirse acompañado? –De pronto. Que haga bulla. Pero no es siempre...

La eléctrica compañía a la que le cantó Charlie García.

Otra trampita al silencio.

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Más vulnerables en todos los aspectos El psicoanalista Alejandro Rojas-Urrego habla sobre vivir solo y vivir en soledad:.

¿Es lo mismo vivir solo que vivir en soledad? No. Es posible vivir en soledad, es decir sin otros, mientras se brinda uno, a uno mismo, compañía. No estoy con los otros, pero los llevo dentro mío y estoy lleno de mí. Hay, en cambio, un vivir solo en el que puedo estar solo o con otros, y la que me falta es mi propia compañía: me hago falta a mí mismo. Ni vivir solo ni en soledad equivalen tampoco al aislamiento, estado en el que me faltan tanto el otro como yo mismo.

¿Responden mejor a vivir solos los hombres o las mujeres? Cada ser es único. Existe, sin embargo, una realidad que puede ser constatada, tanto en la clínica como en la vida corriente : las mujeres suelen tener un sentimiento de identidad más fuerte y arraigado que los hombres. Cabría plantear, así, que las mujeres contarían con mejores elementos para vivir en soledad.

¿Vivir solo perjudica la salud mental y física? Si nos atenemos a lo dicho sobre la diferencia entre vivir solo y vivir en soledad, por supuesto, el primero perjudica tanto la salud mental como la salud física. Existen estudios, centrados sólo sobre la realidad externa, que demuestran con claridad la mayor vulnerabilidad a todo nivel de quien vive solo.

¿Vivir solo despierta lo que conocemos como ‘neuras’? Es posible que se acentúen ciertos rasgos de la personalidad, que no son obligatoriamente ‘consecuencia’ del vivir solo; quizás podrían ser su causa.

¿El hecho de vivir solo es síntoma de que algo no funciona en la persona? Vivir solo (es decir, cuando me hago falta a mí mismo) evidencia que ‘algo’ no funciona. Pero vivir en soledad, en cambio, puede ser una conquista. Para estar solo consigo mismo, los otros pueden a veces ser un obstáculo. Pero otras veces pueden facilitar ese estado de soledad indispensable para ser uno mismo, ser creativo, crecer.

¿Tiene ventajas vivir solo? El vivir en soledad puede ser enriquecedor. No sucede lo mismo con el vivir solo. La soledad verdadera es plena, llena de sí y de los otros. Claro que, en todo esto, no me apoyo en los resultados del censo. Quizá en medio de muchos hogares altamente ‘habitados’ haya más el ‘vivir solo’, que en lugares donde no vive sino una persona, llena de sí y de otros.

1’223.251 hogares en el país son habitados por una sola persona, según datos del reciente censo. Esto corresponde al 11,5 por ciento.

EN CASA.

LO BUENO Estar solo es la mejor manera de conocerse a sí mismo.

La independencia en horarios y rutinas. Se siguen las .

propias reglas.

Las mejores amistades se .

crean viviendo en soledad.

Aumenta la productividad, sobre todo en oficios artísticos, como la escritura o la pintura.

La autoestima de la persona sube, al sentirse capaz de .

ver por sí misma.

Hay espacio y tiempo para desarrollar aficiones; la lectura, la música, la cocina...

En lo frívolo: .

¡Entrar al baño sin necesidad de cerrar la puerta! Puede ponerse la música duro sin que nadie se queje.

LO MALO Sale más costoso. En los servicios, el más caro: el agua.

Los domingos por la tarde.

Hay muchos solitarios que la .

llaman ‘la hora del suicidio’.

A veces la alimentación .

baja de calidad. Da pereza cocinar para una sola persona.

Enfermarse. Así sea una gripa. En ese momento no hay quien quiera estar solo. (Es clave dar llaves extras a amigos cercanos o familiares).

Las visitas que llegan sin .

avisar, porque suponen que la persona que vive sola .

siempre está disponible.

Las ‘chocheras’ que surgen.

Pueden aumentar los vicios (como el trago o el cigarrillo).

¡Se ve más televisión de .

la debida!

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