Bogotá mira al cielo

Bogotá mira al cielo

20 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Por prendérsele la chispa de la astronomía, Frank Sierra, de 16 años, estudiante del colegio distrital Simón Bolívar de Suba, recibió un premio simbólico.

La Nasa determinó que sus mediciones de nubes durante junio fueron las más exactas. Sierra ocupó el primer puesto en una lista de estudiantes de 66 países del mundo, que hacen parte del proyecto Ceres S’cool, que motiva el trabajo en torno a la astronomía.

En Colombia, el Planetario Distrital coordina el envío de las mediciones a la Nasa. Esta entidad, además, maneja los clubes de astronomía que hacen parte del programa Actividad Extraescolar de la Secretaría de Educación.

Durante un mes, Sierra realizó un registro de nubes (clasificación por forma, tamaño y altura) así como observación atmosférica. Lo hizo por la mañana y por la tarde, cuando pasa por Bogotá el satélite de la agencia.

“Los registros son comparados con los satelitales y clasifican los más exactos”, dice Pablo Cuartas, astrónomo del Planetario Distrital, que está feliz por el premio. “En abril empezamos a mandar mediciones y ya ganamos”.

Con Frank Sierra, son 8.600 estudiantes de colegios oficiales y privados organizados en 172 clubes de astronomía del Planetario. “Una cifra desbordada porque cuando los convocamos, esperábamos crear 48. Esto motivó la apertura de la Red de Clubes de Astronomía”, sigue Y además de los 172 clubes, en la ciudad hay 12 observatorios en colegios y seis en universidades, creados en los últimos 8 años.

Para el astrónomo Germán Puerta, el boom se debe a “la fascinación que ejerce el cielo, la carrera espacial y a que la astronomía sorprende y educa”. Para el astrónomo aficionado, sin embargo, esta ciencia no se queda en la lúdica. “Se aplica a todas las áreas del conocimiento y es imprescindible para el planeta”.

Afirma que hace una década en el país no había más de 200 astrónomos. Hoy son más de 2.000, “agremiados, realizando encuentros y dando conferencias en colegios y universidades”.

Y para más sorpresas, dos de los observatorios de la ciudad están en lugares de alta contaminación: el del colegio Sorrento, en Puente Aranda, y el de la Sergio Arboleda, en la zona rosa, donde las luces de las discotecas impiden buena observación. El profesor César Martínez, al frente de los proyectos del Sorrento, opina que aunque la contaminación complica, “los niños están felices, porque ven objetos celestes y los estudian”, dice.

Raúl Joya, director del observatorio de la Sergio Arboleda, opina que no hay boom. “Solo que el hombre, mirando el cielo, encuentra su razón de ser”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.