Tras 40 años, ejército libanés retoma el sur

Tras 40 años, ejército libanés retoma el sur

El ejército de Líbano volvió ayer al sur del país tras una ausencia de casi 40 años, mientras las tropas israelíes se retiraban progresivamente de esa región, en el cuarto día de tregua con la milicia chiita de Hezbolá. Pobladores cristianos y guerrilleros musulmanes dieron por igual la bienvenida al regreso de sus tropas.

18 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Unos 2.500 soldados instalaron campamentos en 30 localidades, a unos 800 metros de la frontera con Israel, de acuerdo con una exigencia de la resolución de la ONU que puso fin a los combates que duraron 34 días y en los que murieron más de 1.300 personas en ambos países.

“El ejército es bueno, estoy contento de que esté aquí”, dijo Abu Hussein Awad, musulmán chiita de 58 años que lleva medio siglo viviendo en la frontera, casi el mismo tiempo de existencia de Israel.

El ejército libanés perdió progresivamente el control de las regiones del sur, fronterizas con Israel, a partir de 1968.

En ese entonces, las milicias palestinas que luchaban por un Estado independiente de Israel, se tomaron la zona.

Luego, los israelíes invadieron la región en 1982.

Y finalmente, tras la retirada israelí, en mayo del 2000, los grupos radicales libaneses propalestinos se adueñaron de la franja fronteriza..

Ahora, los soldados libaneses se preparan para tomar el control del terreno que será transferido progresivamente por el ejército israelí a la fuerza de la ONU.

Los militares del Estado judío entregaron el miércoles la mitad de las zonas que ocuparon a la Fuerza Interina de Naciones Unidas (Finul).

Avanza el retorno Se espera que los primeros efectivos de la Finul ampliada lleguen a comienzos de la semana próxima, según lo anunció el comandante de los Cascos Azules en el país, el general francés Alain Pellegrini.

“Nunca pretendimos estar en el sur del Líbano, lo dejamos para siempre, así que mientras más pronto, mejor”, dijo el vicepremier israelí, Shimon Peres, tras reducir a una o dos semanas el tiempo en que podría retirar sus fuerzas del Líbano.

Por su parte, aprovechando la tregua iniciada el lunes, un flujo constante y muy denso de refugiados, entremezclados con convoyes militares, se dirigía al sur.

Cerca de un millón de personas fueron desplazadas por el conflicto desde el pasado 12 de julio, dentro y fuera de las fronteras del Líbano, tras de lo cual cientos de miles de civiles se han lanzado a la carretera, desde el lunes, en el afán de retornar lo más pronto posible a sus casas.

En el aeropuerto de Beirut, destruido por los bombardeos israelíes, y bloqueado durante todo el conflicto, aterrizaron ayer los dos primeros vuelos comerciales procedentes de la capital de Jordania con la autorización de Israel.

Polémica por condiciones de traslado de colombianos desde Líbano.

“Los colombianos sabían perfectamente que iban a viajar de regreso al país en un avión militar”.

Así reaccionó ayer Georgine Mallat, embajadora colombiana en Líbano, a las quejas por las condiciones en que regresaron varios compatriotas a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que es esperada hoy en Bogotá.

Según le dijo el miércoles a EL TIEMPO un alto oficial de la FAC, “a la gente no se le explicó a tiempo que serían recogidos en un avión militar por su propia seguridad”.

Pero la diplomática subrayó ayer, en diálogo telefónico, con este diario: “Cuando tuvimos confirmación de que venía el avión (de la FAC), el cónsul y yo, varias veces, llamamos diciendo la misma cosa: es una aeronave militar, no tiene las comodidades de un avión comercial, lo dijimos mil veces –aseguró Mallat. Y añadió:– Esta misión diplomática tuvo la precaución de hacer firmar a todos los pasajeros que sí aceptaban viajar en estas condiciones”.

Aunque varios de los 85 pasajeros dijeron –según la fuente de la FAC– que se enteraron de eso únicamente cuando iban a abordar el avión, Mallat aseguró que además de las llamadas, ellos firmaron la autorización para viajar en el avión Hércules C-130, enviado por Colombia, varias horas antes, cuando llegaron a la embajada en Beirut, y antes de subirse a los buses que los llevaron hasta Siria, donde los recogió la FAC.

“Yo entiendo la incomodidad de la gente, pero este tipo de versiones son un poco dolorosas, porque gracias al trabajo que hicimos en la embajada fuimos de los pocos países latinoamericanos que, por suerte, no tuvimos ni muertos ni heridos por el conflicto”, concluyó.

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