EN CAMPAÑA, BUSH TOMA LA INICIATIVA

EN CAMPAÑA, BUSH TOMA LA INICIATIVA

Al proponer a Bill Clinton cuatro debates televisados en las tres semanas precedentes a la elección del 3 de noviembre el último, 36 horas antes de las votaciones, el presidente George Bush tomó una decisión arriesgada pero necesaria, ya que su rival demócrata sigue aventajándole en los sondeos. Para Bush, tiene que pasar algo. Ya no queda mucho tiempo , destacó Stephen Hess, experto político, en el Brookings Institute de Washington.

01 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

A cinco semanas de la elección presidencial, Bush tomó la iniciativa el martes, durante un viaje electoral en Tennessee. Desafió a su adversario a que aceptara cuatro debates cara a cara con él, además de dos debates entre los dos candidatos a la vicepresidencia, Dan Quayle y Albert Gore.

El candidato demócrata reaccionó con prudencia, aparentemente tomando un tiempo para reflexionar. Pero ahora, el presidente Bush no podrá ser acusado de rechazar la confrontación y la presión pasó a Clinton.

Perseguido por los partidarios de Clinton, disfrazados de gallinas y en actitud de ridiculizar su miedo a debatir , Bush tenía que encontrar una solución. Y la proposición del martes, calificada de audaz por la Casa Blanca, puede constituirse en el mayor número de debates en la historia de las campañas electorales estadounidenses. Al proponerlos, Bush hizo suya la iniciativa, lo que es, en términos de estrategia política, importante, coinciden en señalar algunos analistas.

A pesar de una campaña considerada ascendente, Bush tiene todavía diez puntos de retraso con respecto a Clinton, según los sondeos. Con su anuncio sorpresivo, Bush busca cambiar la dinámica de la elección y pasar a la ofensiva , subrayó Tori Clarke, vocera de su campaña, quien además reconoció que había que hacer algo .

Es muy inteligente y también está James Baker , indicó Hess en referencia al ex secretario de Estado, quien dirige la campaña de Bush y al que le queda poco tiempo para confirmar su reputación de doctor milagro con una reelección de su amigo George Bush.

Inteligente , pero arriesgado. Si Bill Clinton acepta, Bush se encontrará frente a un político que él mismo califica de temible polemista . Yo no fui a Oxford (como el candidato demócrata) , declaró Bush el martes en Nashville, durante una velada de música country.

Pero al compartir la misma tribuna que su rival, Bush ayuda indirectamente a Clinton a crearse una imagen más presidencial: justo lo que le hacía falta al gobernador de Arkansas. Yo espero los debates con impaciencia , declaró Bush.

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