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CÁRCEL A MARIDOS OBSCENOS

CÁRCEL A MARIDOS OBSCENOS

La Corte Constitucional abrió ayer virtualmente las puertas de las cárceles para los esposos -o esposas- que incurran en tratos degradantes y en conductas sexuales violentas y arbitrarias con su pareja. Peor aún, cuando los actos sean hechos en presencia de menores. Los maridos que abusen de sus esposas podrán ser arrestados hasta por 6 meses y deberán pagar una multa no inferior a los 20 salarios mínimos mensuales, si no se abstienen de incurrir en atropellos con su pareja, dijo la corporación.

Las mismas sanciones se aplicarán -dijo- a las esposas que agredan incluso sexualmente a sus cónyuges.

Cuando se produzcan tratos degradantes entre las parejas, la tutela procede - como mecanismo transitorio- para frenar los atropellos y las conductas arbitrarias.

Lo anterior sin importar que, de manera paralela, se adelante un proceso penal.

La doctrina la fijó ayer la Sala Sexta de Revisión de la Corte, sobre ponencia del magistrado Hernando Herrera Vergara, al conceder una tutela a una mujer que debió estar con su marido embriagado, a la fuerza y en presencia de sus 3 hijas.

Me encerró -dijo la mujer-, luego se fue para la cocina, cogió dos cuchillos, se fue a la cama donde dormía con mis hijas y me sacó de allí y me llevó a la sala y me dijo que tenía que estar con él o si no me mataba y me obligó a tener relaciones sexuales, no respetando que mis hijas estaban viendo; la niña le suplicaba que me dejara... .

Al revocar un fallo de un juez de Barranquilla, la Corte amparó no sólo los derechos de la peticionaria sino protegió las garantías de sus hijas a tener una familia, al cuidado y al amor, y a no ser sometidas a violencia física o moral.

A juicio de la Corte, nada más grave para un niño que verse abocado en su crecimiento y formación a las agresiones y violencia en su hogar, pues de ello derivarán su comportamiento y actitud para su vida futura .

Las peleas, los maltratos, las amenazas y los abusos entre parejas en el hogar, dijeron los magistrados, constituyen una forma de violencia prohibida por la Constitución.

Según la Corte, dentro del matrimonio, el fin inmediato y esencial es la búsqueda por parte de los esposos de la convivencia pacífica, armoniosa y cordial, ambiente dentro del cual deberán formarse los hijos.

A la plena convivencia se opone cualquier conducta que perturbe la paz doméstica o ponga en peligro la vida, la integridad o la salud de uno de los cónyuges , sostuvo.

La familia Por ello, agregó, la violencia familiar no puede ser considerada como un asunto meramente privado, que por su carácter íntimo se sustrae a las competencias del legislador y del juez.

La Corte advirtió, a su vez, que las mujeres no pueden ocupar un lugar secundario como en tiempos pasados, sujetas a la intermediación masculina.

No cabe duda , indicó la corporación, que los tratos crueles, degradantes o que ocasionen dolor y angustia a nivel corporal o espiritual atentan de manera directa contra la dignidad humana.

Y ello es más grave cuando están de por medio los hijos (menores de edad), quienes se verán gravemente afectados en su formación moral e intelectual al observar la conducta inmoral, arbitraria y abusiva de su padre contra su madre. Es algo repugnante e inhumano , indicó.

El matrimonio pues, tiene como pilares la comunidad doméstica y el respeto mutuo que los cónyuges deben guardarse entre sí , concluyó.

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