La sinfonía de la chatarra

La sinfonía de la chatarra

Dos horas a la semana, durante su clase de arte, 40 estudiantes de quinto y noveno grado le apostaron a la creatividad y decidieron buscarle el lado estético a los objetos inservibles. Durante tres meses recogieron tuercas, carburadores, cadenas de bicicleta y barras de hierro que encontraban en las calles o que familiares y amigos desechaban.

14 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Los padres de algunas de las alumnas se quejaron, pues en la casa no les creían mucho el cuento y les decían que la profesora, la artista Delma Ramírez, estaba loca.

“Sin embargo, tanto a ellas como a mí ya nos había atrapado un sueño y queríamos interpretarlo: dejar un legado para la memoria, un lenguaje gráfico al servicio de los espectadores”, dice la profesora Delma.

El vuelo de la imaginación Para cumplir ese sueño, la maestra dividió a las niñas en tres grupos, de acuerdo con las tareas que desempeñarían: uno de ensamble, otro de reparación y otro para armar la escultura.

La ‘profe’ Delma y las niñas tenían claro que con sus obras le iban a rendir un homenaje a Mozart en los 250 años de su nacimiento, pero decidieron que al armar la representación de la orquesta sinfónica le iban a meter instrumentos autóctonos que Mozart nunca llegó a conocer.

De ahí salió el nombre de Sinfonía Atonal.

Para la exposición utilizaron las 27 esculturas mejor logradas por 25 de las alumnas.

La actividad lúdica se convirtió para ellas en la experiencia de gozar con el renacimiento deslumbrador de los artefactos.

Ese gozo se daba en la medida en que trabajaban las piezas y veían cómo respetando su forma y estado natural cobraban vida muñecas, tambores, gaitas e incluso la figura del mismo Mozart.

Además de la conmemoración, las jóvenes artistas quisieron con su trabajo manual romper el esquema de la escultura monumental.

Sus piezas, aparte de permitir modificaciones, son una muestra de lo alto que puede volar la imaginación de los niños porque, según Ramírez, “cuando se aprende a amar lo que se asimila, es posible manifestar los sentimientos a través del arte y las obras”.

De igual forma, las alumnas coinciden en expresar que con la exposición quieren aportar no solo para liberar su futuro de la violencia, sino también para formar y ser parte de una ciudad más educada.

Por eso, cuando les ofrecen dinero por sus esculturas dicen que por lo pronto no están en venta, porque “el arte es vendible en la medida en que la gente lo asimile y tenga ya un reconocimiento”.

La exposición estará abierta hasta el 31 de agosto próximo en la institución universitaria Esumer.

En noviembre, el grupo, bajo la dirección de la profesora Ramírez, irá a Pereira para repetir esta experiencia con los alumnos del colegio Colombo Alemán de esa ciudad.

EL GENIO QUE CREÓ UN ESTILO ÚNICO.

Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo (Austria) en 1756 y murió en 1791. El comentarista de música Rafael Vega Bustamante señala que la importancia de Mozart estriba en que compuso desde los 5 años hasta los 35 unas 650 obras maestras y creó un estilo clásico, único y personal. Para recordar al músico, la biblioteca Pública Piloto y la Universidad Nacional, en Medellín, realizan todos los viernes una serie de conferencias sobre su obra.

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