Fumigación en La Macarena

Fumigación en La Macarena

Colombia es un país de enorme belleza natural. Sus parques son un tesoro de la naturaleza para los colombianos y todo el mundo. Además, los parques protegen las fuentes de agua, el clima y la biología de Colombia. La preservación de dichos parques es un objetivo del gobierno colombiano que Estados Unidos respalda plenamente.

14 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

El miércoles, equipos conjuntos colombo-estadounidenses terminaron esta ronda de aspersión en el Parque de La Macarena. El trabajo se realizó con simetría: el primer día, el viernes pasado, los equipos empezaron asperjando el campo donde los seis erradicadores fueron asesinados por una bomba enterrada por las Farc que dejó un cráter de cinco metros de profundidad y diez de diámetro. El último día, los equipos asperjaron campos que ya habían sido erradicados manualmente, para eliminar lo que los ‘raspachines’ de las Farc habían vuelto a sembrar.

El balance es claro. Los erradicadores manuales destruyeron 2.909 hectáreas de coca en 200 días, un promedio de 15 hectáreas diarias, a un costo de 35 vidas perdidas entre erradicadores, policías y soldados. La erradicación aérea destruyó 1.769 hectáreas en cinco días, un promedio de 354 hectáreas diarias sin pérdidas humanas.

Donde las condiciones de acceso y seguridad son adecuadas, la erradicación manual puede ser la mejor forma. Pero donde los campos están lejos unos de otros y son pequeños, el uso desviado de los helicópteros para movilizar de un campo a otro a los erradicadores manuales y a las fuerzas de seguridad que los acompañan, se convierte en un problema. En los sitios donde los campos están lejos de los centros de población, la provisión por helicóptero de alimentos, refugio y otros servicios básicos para los erradicadores se convierte en un problema. Y en aquellos donde las Farc combaten la erradicación, el uso desviado de miles de policías y soldados para proteger a los erradicadores manuales se convierte en un problema, sin mencionar el costo por la pérdida trágica de vidas humanas.

Su editorial del 8 de agosto dice que la aspersión aérea resultará en “no menos coca sino menos parque”. No podría estar más en desacuerdo.

La erradicación aérea redujo la coca. El decimotercer estudio conjunto realizado por los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, publicado en julio, verificó los resultados en 168 campos de ocho departamentos que habían sido asperjados durante el semestre anterior. Mostró, en consistencia con los estudios realizados previamente, que el glifosato continúa actuando sobre el 90 por ciento de la coca (mientras el otro 10 por ciento queda severamente afectado e improductivo, pero no muere) y que no existe una ‘supercoca’ ni una forma de proteger las plantas del químico. A partir de 200 muestras, encontró que no hay presencia residual significativa de glifosato en el suelo ni en el agua, y que el daño causado por ser arrastrado por el viento a las plantas que están por fuera del campo-objetivo, es de carácter temporal y debajo del 2 por ciento.

Ciertamente, cinco kilos de glifosato dañan el medio ambiente menos que 550 kilogramos de productos químicos utilizados para la producción de una hectárea de coca.

Yo, personalmente , tengo que certificar a Washington el uso de glifosato en Colombia cada año. Este año, como en cada uno de los anteriores, pude certificar sin duda alguna que cumple con los estándares de nuestra organización de protección ambiental, la EPA, para el uso en Estados Unidos, y que además no tiene efectos nocivos en los seres humanos ni en el medio ambiente.

La erradicación aérea ayuda a salvar el parque. No habrá parques nacionales mientras se les permita a los narcoterroristas convertirlos en fábricas de droga. ¿El autor del editorial habrá tenido la oportunidad de visitar el Parque de La Macarena con su familia en los últimos diez años? Lo dudo.

Aquellos que, como yo, aman la belleza sin igual del paisaje colombiano, debemos estar preparados para tomar decisiones duras para protegerlo de los narcoterroristas, quienes lo colonizan con plantas extranjeras y se lo arrebatan a la gente para su propio beneficio.

* Embajador de Estados Unidos

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