Historia para un tango en Nueva York

Historia para un tango en Nueva York

Luis Fernando Vallejo y su ex novia Carolina Pérez, a quien mató esta semana antes de suicidarse en el Paisa Café Bar, en Nueva York, fueron vistos paseando enamorados a comienzos de este año por las calles de Itagüí.

13 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

En el barrio Los Naranjos de este municipio del sur del Valle de Aburrá, de donde Luis Fernando era, lo conocían a él desde niño como el 'Murra' –apócope de murrapo– por ser bajito y gordito. Sin embargo, era popular entre las chicas por la pinta y por ser un futbolista destacado. Casi siempre iba de pantaloneta, tenis y medias a la rodilla.

A pesar de formar parte de una familia de las más acomodadas del barrio, a los 20 años se fue tras el sueño americano, siguiendo los pasos de sus dos hermanos, uno de los cuales murió en un accidente automovilístico.

En Estados Unidos le quedó a Luis Fernando una hija de 13 años, producto de una relación anterior.

En diciembre, llegó a su viejo barrio deportado, y según dijo, había pagado dos años de 'cana' (cárcel). Nunca mencionó el delito por el cual lo encarcelaron. Su plan era marcharse de nuevo al país norteamericano el 16 de julio, como efectivamente lo hizo.

"El Murra vino con una pelada muy bonita", se rumoraba en Los Naranjos, refiriéndose a Carolina, la rubia voluptuosa de 26 años que había vivido con él dos años y que para entonces aún era su novia. Ella, según conocidos, llegó a Colombia en enero.

A los tres meses Carolina se devolvió a Nueva York y Luis Fernando continuó disfrutando de los amigos que había dejado 18 años atrás, pues era la primera vez que venía al país tras su larga permanencia en Estados Unidos.

"El pelado se manejó muy bien. Seguía siendo tranquilo y amigo de arreglar las cosas por las buenas”, dice un conocido del barrio que se lo encontró el Día de la Madre.

Era común topárselo en una a motocicleta Freewind azul, entrando a un apartamento que tenía en el parque de Itagüí, o conquistando chicas. Aun así, a quien le preguntaba si había dejado amores en Estados Unidos le contestaba que sí, que “una mona muy hermosa”. Por eso, en Los Naranjos todos quedaron conmocionados al enterarse de que había matado a Carolina y que luego se había dado un tiro en el cuello.

EL TIEMPO trató de hablar con la familia de Luis Fernando, pero esta se negó.

Según una tía de Carolina, ella se había ido hacía más de 5 años junto con su mamá, Amparo, y su hermana Cristina. Las tres buscaban una estabilidad económica para retornar a Colombia. Su padre aún existe pero vive aparte.

"Era una niña muy juiciosa y sencilla", dice la tía. La conocían, además, como a una muchacha discreta.

Precisamente por eso, hasta sus allegados conocían poco de su relación con Luis Fernando. Sabían, eso sí, que era un hombre extremadamente celoso.

Carolina ya había llegado a su casa en Nueva York cuando le comentó por teléfono a una prima que pensaba dejar a su novio. "Mi hija le dijo que eran peleas bobas, pero ella le contestó que era definitivo”, cuenta la tía. A mediados de julio pasado, cuando él viajó a Estados Unidos de nuevo, la buscó para insistirle que mantuvieran la relación. El desenlace de la historia de amor fue el crimen pasional.

El viernes pasado, las autoridades estadounidenses entregaron el cuerpo de Carolina. Su familia traerá sus cenizas a Colombia tan pronto termine el novenario.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.